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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La perfecta realización humana es la santidad.
Homilía epif016a, predicada en 20100103, con 49 min. y 42 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos, pienso que la palabra que más se repite en el día de hoy es la palabra luz. Cristo, que es nuestra luz, Dios que ha hecho brillar su luz a través de su Hijo. La Epifanía es precisamente la manifestación, es el despliegue, el aparecer de la luz de Dios. En esta fiesta todo nos habla de la victoria sobre las tinieblas. Por ejemplo, en la primera lectura hemos oído, en ese tono poético tan hermoso de Isaías: -Levántate y sonríe, Jerusalén, que ya llega tu luz, brilla en ti la gloria del Señor-. Y añade esto que creo que es muy importante: -Aunque cubran la tierra, las tinieblas y la noche envuelva a las naciones, El Señor irradia sobre ti su luz y su gloria se revela en ti-. Este modo de hablar de Isaías puede parecer muy presuntuoso. Lo que está diciendo el profeta es que prácticamente el mundo entero está en tinieblas, y solo hay un lugar donde brilla la luz de Dios, y ese lugar es Jerusalén, en el pueblo que Dios se escogió. Es una afirmación muy fuerte; estoy seguro que muchas personas hoy la rechazarían, mucha gente diría pero bueno, toda la filosofía de los griegos o el derecho de los romanos, toda la sabiduría que también tenían las culturas indígenas, ¿Eso no es luz?. La película de cine más popular en este momento en el mundo entero se llama Avatar. Es una película que ha costado cuatrocientos millones de dólares. Quizás la película más costosa de toda la historia, así también, están recogiendo buen dinero en las entradas de cine. Y uno de los mensajes de esa película es que las culturas que saben estar en paz y en armonía con la naturaleza son las que saben también preservar mejor sus recursos y son las que tienen al final la victoria. O sea que ya les dañé la película a los que no la han visto. Entonces hay la idea de que los indígenas tienen una gran sabiduría, las naciones paganas tienen una gran sabiduría, una gran luz. Si miramos en términos de industria o de política, hoy casi todo el mundo está de acuerdo en que el futuro de la economía tiene entre sus principales jugadores a China. Un país sumamente resistente a la influencia del cristianismo y también sumamente orgulloso de su propia tradición. China se alimenta de una triple tradición, en cuanto al orden social, su maestro es Confucio, en cuanto al orden del cosmos, el trasfondo del que viven es el de Lao-Tsé, de dónde viene el taoísmo; y en cuanto a la vida personal, su fuente es el budismo. Buda, Confucio y Lao-Tsé están en las entrañas de China y parece que los chinos están muy contentos de su cultura, que tiene cerca de cinco mil años, por lo menos desde que hay registros escritos. Para los chinos, nosotros los cristianos somos unos muchachitos impertinentes, somos gente que todavía no ha aprendido a pararse sobre el planeta. Ellos llevan cerca de cinco mil años, todo tipo de dinastías. Y además se inventaron todo primero que nosotros, incluyendo la brújula, la pólvora, el papel, los juegos pirotécnicos y mil cosas más? Qué tal que uno le fuera a decir a un chino -chino de la China-, Qué tal que uno le fuera a decir: -Oye, tu cultura es tinieblas, la luz ha brillado en Jerusalén-. Muchos sienten que eso no es verdad. Entonces, ya se trate de culturas antiguas o recientes, es evidente que hoy se le pone un gran signo de interrogación a esta palabra de Isaías. ¿Qué clase de luz nos preguntamos es esa que ha brillado en Jerusalén? También hay otras personas que se han burlado de la luz cristiana. Seguramente muchos hemos oído hablar de la palabra ilustración. La ilustración es la llegada de la luz. Ese término se volvió popular en el siglo XVIII y los ilustrados primero en Alemania y luego en Francia, eran personas que querían salir de lo que ellos llamaban el oscurantismo y el oscurantismo, era la Edad Media y la Edad Media es el reinado, según ellos, es el reinado del fanatismo, de la superstición y es la prohibición de pensar. Por eso los de la Ilustración pensaron ellos mismos, -nosotros somos los que traemos la luz- Además, estos, los de la Ilustración, en el siglo XVIII, fueron los que se inventaron el término Edad Media. ¿Qué significa esa expresión media?, ¿Qué quiere decir? Es la edad intermedia, intermedia entre ¿qué y qué? intermedia, según los que así pensaron, entre la grandeza del periodo clásico griego y romano y la grandeza del Renacimiento y de la Ilustración. De hecho, la palabra renacimiento, ¿que significa?: -el volver a nacer de la verdadera cultura, la cultura latina y griega-. Eso significa que los que hablaron de renacimiento y los que hablan de Edad Media tienen esta concepción: -que la fe es una oscuridad, que la fe es un fanatismo, que la fe embrutece a la gente y que cuanto más fervoroso es uno, menos pensante es-. Evidentemente, para esta manera de hablar, el texto que hemos oído de Isaías y esta fiesta de la Epifanía es, por decir lo menos, algo escandaloso. ¿Cómo así que se va a decir que la luz está en la religión? -Dirán esas personas- ¡si la luz está en la razón humana, la razón es la que esclarece los misterios, la razón es la que resuelve los problemas, la razón humana es la que nos ha dado la tecnología, y la tecnología es la que toma la victoria en las guerras y también en la paz, en las guerras, porque, el que tiene la mejor tecnología vence al otro. En la paz, porque la tecnología es la que nos da las herramientas científicas, los computadores, las grandes maquinarias!. Así que según ellos, la luz está únicamente en la razón, según ellos, la fe es una oscuridad. También en nuestro país hay personas que piensan así. Uno de los científicos más destacados que ha tenido Colombia, un hombre llamado Rodolfo Llinás, especialista en estudios de neurología, estudios del cerebro, sobre todo. Ha declarado varias veces, no pierde oportunidad cada que visita Colombia, para decir: que la religión es un estorbo, que hay que salir de la religión, que la religión embrutece, la religión impide pensar. Ese mismo mensaje lo reciben muchísimos universitarios en las grandes capitales de nuestro país. En la UIS, en Santander, lo mismo que en la Pedagógica en Tunja, lo mismo que en la Nacional o en los Andes, en Bogotá. Los estudiantes, eso significa: Nuestros jóvenes, reciben a menudo este mensaje de elegantes profesores que han hecho estudios muy serios y traen grandes títulos del exterior. El mensaje que reciben nuestros jóvenes es el siguiente: -eso de rezar es para viejitas sin cabeza, es para gente fanática, es para los pobres, es para los brutos o para los que quieren embrutecerse-. Ese es el mensaje que reciben muchos jóvenes. De hecho, la etapa en la vida en la que la mayor parte de las personas pierden la fe, se alejan de la Misa y cometen los peores errores de su vida... Es en el tiempo de la juventud, especialmente en los estudios universitarios. Para muchísimos jóvenes, entrar a la universidad y salir del templo y salir de la iglesia y salir de la fe, todo es una sola cosa. Para muchos jóvenes, la universidad es el tiempo de su vida que les dejó los siguientes recuerdos: Uno o dos abortos, pérdida de la fe, recuerdos de noches de perdición y de pecado, y sobre todo, desconfianza y dureza hacia los sacerdotes, hacia la Iglesia, hacia los sacramentos. Muchos jóvenes piadosos o que fueron piadosos en su propio pueblo, cuando van a la gran capital, tienen que sentarse en salones de clase donde profesores muy elegantes, con títulos tomados de prestigiosas universidades del mundo, les repiten en todos los tonos posibles: La religión es un atavismo, es un lastre del pasado. La religión déjela para su tía, que es sorda y bruta, la religión, déjela para su abuelita, que ya se morirá pronto, que la pobre se quede con lo que ha vivido, la religión es para los que no tienen cabeza. La razón, en cambio, la ciencia, la matemática, la tecnología, ese es el futuro, en la tecnología, en la ciencia, en la planeación racional del futuro, está toda la esperanza de la humanidad. Así que, mis hermanos, esta fiesta que estamos celebrando, la fiesta de la Luz, la fiesta de: Cristo Luz de las naciones, la fiesta de la manifestación de la Gloria Divina en la carne Santísima de nuestro Bendito Salvador. Esta fiesta es, realmente una polémica, una gran controversia, porque nosotros creemos en lo que hemos leído. En lo que hemos leído; por ejemplo, hoy en el libro de Isaías -?A tu luz acudirán los pueblos, los reyes buscarán el brillo de tu aurora?-. Eso se le dice a Jerusalén, y sabemos que la gloria que brilló en Jerusalén es precisamente la gloria de Jesús. Pero resulta que aquí dice: -?Los reyes buscarán el brillo de tu aurora?-. Y con contadas excepciones, esto no es lo que estamos viendo. Al contrario, tenemos a un presidente por el que oramos todos los días en nuestra nación vecina Venezuela, que ha hecho todo lo posible por desprestigiar a la Iglesia Católica y por tratar de crear una especie de Iglesia nacional venezolana. Tenemos hacia el norte un presidente prestigioso, enormemente popular, llamado Barack Obama. Barack Obama le ha dado la espalda a todas las recomendaciones de la Iglesia Católica y del Papa para que se frene el genocidio, el asesinato sistemático masivo de fetos humanos. Barack Obama ha respaldado la ampliación de dineros federales para el aborto y ha hecho todo lo posible por propagar este crimen. Es el presidente norteamericano más abortista de toda la historia. Al otro lado del Atlántico tenemos a otro enemigo de la Iglesia que hace todo lo posible por destruir la fe que nosotros tenemos, la moral que nosotros enseñamos y queremos practicar. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero hace todo lo posible por destruir la familia. Ha empujado por encima de todos la idea de que se puede hacer matrimonio entre personas del mismo sexo, que el divorcio debe ser a la máxima velocidad posible, que las niñas pueden abortar a los dieciséis años sin pedirle autorización a los papás... Estas son las joyas del presidente del Gobierno español. No son mucho mejores las perspectivas en muchos otros gobiernos. Entonces, también desde ese punto de vista tenemos un gran interrogante con respecto a lo que dice el profeta Isaías, porque él dice: -?Los reyes buscarán el brillo de tu aurora?-. Y lo que vemos es que los reyes donde los hay, son unos cobardes que no mantienen la fe que fue predicada por los apóstoles. Una persona como la reina Isabel en Inglaterra, es un personaje decorativo. A pesar de que entre sus títulos tiene el de -?Guardiana de la fe cristiana?-, muy poco hace esa señora para guardar la fe cristiana. Y los otros reyes, como por ejemplo el rey Juan Carlos de España, nada que se pronuncia para defender la fe de Cristo y los jefes de los pueblos como los que ya mencioné, pues no solamente se burlan y atacan a la Iglesia Católica, sino que también hacen lo posible por utilizar la figura de Jesucristo a su antojo, como si fuera un muñeco de caricatura que se puede poner a decir lo que a ellos se les dé la gana. Así que, mis hermanos, tenemos que tomar conciencia de los tiempos dramáticos que vivimos. Al principio de esta Eucaristía pedí que levantaran la mano aquellos que venían de nuestra ciudad capital de Colombia, es decir, los que venían de Bogotá, y se levantó un número bastante considerable de manos. Pues sepan ustedes, que vienen de Bogotá, especialmente los jóvenes.., que esta reflexión, esta homilía, es sobre todo para ustedes, para ustedes que han oído en la Universidad Nacional de Colombia, donde yo estudié, también en la Universidad Pedagógica Nacional, en la Universidad Externado de Colombia, en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en el Rosario o en los Andes, en todas partes lo único que han oído es que la religión embrutece, embrutece y ¡¡embrutece!!, eso es lo único que les han dicho, que la religión es oscurantismo, que la Edad media es el tiempo del fanatismo que cuando uno se vuelve demasiado rezandero se vuelve fanático, se vuelve violento. Y no faltan personas en el mundo como el tristemente ilustre Richard Dawkins, el inglés, tal vez de los ateos más famosos hoy en día que dicen: el mundo sería un lugar muchísimo mejor si lográramos quitar todas las religiones. En ese contexto, nosotros nos atrevemos a decir que Cristo es la luz. En ese contexto, nosotros nos atrevemos a decir que existe una epifanía, una manifestación, un despliegue de la gloria de Dios en los ojos, la sonrisa, las palabras, las lágrimas, las manos benditas de Jesús, nuestro Señor. Nosotros nos atrevemos a decir eso. ¿Por qué?, ¿de dónde sacamos semejantes palabras? ¿Cómo nos atrevemos a hablar de esa manera? Pues, mis hermanos, tomemos el argumento de nuestros oponentes. Hoy en día lo que mucha gente cree es que la ciencia es la gran solución, lo que mucha gente cree es que la esperanza hay que ponerla en la tecnología. Pero tomemos ese argumento y miremos si es verdad. Miremos si la ciencia trae tanta luz como dice. Yo me atrevo a sostener delante de ustedes que no es así. La ciencia es una herramienta, una herramienta grande. ¿Quien lo niega?, poderosa, ¿quien lo niega?, pero es solo una herramienta y las herramientas valen según quien las utilice. Una persona puede utilizar un hacha para matar a otro ser humano, o puede utilizar un hacha para construir una cabaña en un bosque. La misma hacha sirve para las dos cosas. El fuego sirve para cocinar alimento o para darnos calor. Pero el fuego también sirve para asesinar de modo espantoso a personas... Y por cierto que en algunos de estos países aparentemente cultos como Irlanda o como Inglaterra, difícilmente pasa uno o dos meses sin que se cometa el crimen de quemar intencionalmente la propiedad de otra persona; con alguna frecuencia, al quemarle la casa a otra persona, la queman adentro. No estoy hablando de la Edad Media. Estoy hablando del siglo veintiuno en Inglaterra. Así que el fuego puede servir para lo bueno y para lo malo, un hacha puede servir para lo bueno y para lo malo, la energía nuclear puede proveer del sustento energético vital a millones de personas a muy bajo costo, o puede convertirse en la peor amenaza para la paz en el planeta. Así que la ciencia y la razón humana nos dan muchos, muchos instrumentos, y nos dan muchas, muchas herramientas. Pero como ya alguien dijo, nosotros vivimos en la época de los muchos medios y pocos fines. Tenemos muchas herramientas, tenemos muchos medios, pero los fines, es decir, ¿para qué utilizar todo ese poder? Eso es lo que no está claro. Es ahí donde está la oscuridad de nuestro tiempo y es ahí donde tiene un lugar irreemplazable el mensaje de Jesús. Por supuesto que tenemos herramientas fantásticas, no solamente aparatos, aparatos electrónicos, aparatos para el campo, maquinaria para las minas o para la ganadería o para la industria. No solamente tenemos aparatos físicamente hablando, tenemos también aparatos de pensamiento, tenemos también la capacidad de conocer y de penetrar los sistemas humanos y de conocer y de penetrar en la mente humana..., y eso también es conocimiento, y eso también es ciencia. Pero también eso es una herramienta, así sea intangible. Examina, por ejemplo, el caso de la publicidad: La publicidad, ¿En qué se basa?, en la psicología, en la psicología social. La psicología social es un ejercicio de la razón humana para conocer cómo se establecen y cómo cambian las relaciones entre las personas y con su medio ambiente. Para eso es la psicología social. Es un intangible, no es un tractor, no es un computador; es un cuerpo organizado de conocimientos. Pero ese cuerpo de conocimiento se puede utilizar para muchas cosas. Por ejemplo, conociendo a los seres humanos, tú puedes empezar a manipularlos y tú puedes empezar a cambiar la opinión pública de las personas. Si tú llegas a conocer verdaderamente a una persona, sabes cómo manejarla, sabes qué decirle para asustarla, sabes qué decirle para agradarla, sabes qué decirle para guiarla. El conocimiento en sí mismo es una herramienta, es la herramienta más poderosa de todas. A través del conocimiento profundo de las sociedades humanas, ha surgido una disciplina que fácilmente toma características tenebrosas, la ingeniería social, ¿Qué es la ingeniería social?, Es el cuerpo de conocimientos sobre la sociedad humana para influir en ella., ¿Qué hace un ingeniero en el sentido usual de la palabra?, construye cosas. Pues un ingeniero social toma una sociedad y la transforma hasta lograr que la gente piense lo que él quiere que la gente piense. Es la manipulación de la mente humana a través de la fuerza del conocimiento. Y ahora vamos a ver si eso es luminoso o es tenebroso. Te voy a dar tres ejemplos rápidos. Un ejemplo ¿Qué hay que hacer para mantener a un pueblo dócil? Hay que mantenerlo asustado. Tú notarás que difícilmente pasa una semana sin que nos hablen de otra amenaza de terror. Nuestros países vecinos, a los que amamos y por los que oramos, son principalmente víctimas de esta situación. El presidente Chávez cada semana saca otra, otra amenaza, -Colombia me va a hacer esto, Holanda se está metiendo conmigo, Europa me va a atacar, Estados Unidos es el demonio-; digno discípulo de Chávez, el presidente de Ecuador, Correa ya empezó..., Estados Unidos está preparando un golpe contra nosotros, Colombia es un peligro, estamos solos, ¿De qué se trata?, ¿Por qué estos presidentes tienen que decir cada ocho días otra amenaza?. Esa es una estrategia de ingeniería social, hay que mantener al pueblo con la idea de que hay enemigos espantosos en todas partes, y solo hay uno que me puede cuidar..., el presidente, Ingeniería social. Manipulación de la mente humana. Hay que tener cuidado. Eso también puede pasar en Colombia, también aquí nos puede pasar. Viene toda esa historia de que siempre estamos amenazados; peligro, peligro en todas partes, hermanos. Ese es el primer ejemplo. Vamos con el segundo. Hace treinta años teníamos una sociedad colombiana en la que el noventa y no sé cuánto por ciento de la gente sentía repudio del aborto. Un ingeniero social dice yo quiero cambiarle la cabeza a la gente, yo quiero que la gente empiece a aprobar el aborto, pero eso no se puede hacer así no más. Hay que utilizar recursos, inteligencia., ¿Qué es lo que nos han hecho a los colombianos?, Nos han hecho esto..., qué es lo mismo que han hecho en todas partes: Siempre se empieza por los casos extremos. Una mujer ha sido violada, hay que permitirle que aborte; ante la repulsión visceral que provoca el crimen de la violación, la mente humana se oscurece, y entonces, cuando a la gente le dicen: ¿Tú permitirías un aborto?, No, no, no, pero si la mujer ha sido ¿violada?, ya la gente duda. Y digo yo, será la primera vez que utilice yo esta palabra en una homilía..., ¡Carajo!, ¿Por qué dudan? Acaso el niño ¿que hizo? el niño ¿Qué hizo? ¿Por qué van a matar al niño? Si hubiera que matar a alguien, maten al violador. Pero la gente no piensa eso., Entonces siempre en los países a los que se les quiere cambiar la cabeza, los países a los que se quiere manipular, siempre se utiliza la misma estrategia con el aborto. Siempre empiezan con la niña violada, siempre, siempre y después pasan al otro ejemplo. Y si el niño viene con un ¿retraso mental?, No, no pues matarlo cuanto antes, cuanto antes. Y el niño ¿qué ha hecho?, no, no, pero es que no importa, es que ¿te imaginas el trauma de la mamá?, Y ¿si a esa mamá la matáramos a tijeretazos?, como matan a los fetos en un aborto, ese no sería como un trauma, un poquito ¿peor?. Siguiente argumento: La mujer es dueña de su cuerpo. Correcto, -de su cuerpo- no, del cuerpo del bebé; el cuerpo del bebé tiene un ADN diferente, el cuerpo del bebé tiene anticuerpos y la mamá tiene anticuerpos que rechazan al bebé. Y por ese rechazo entre dos organismos diferentes, las mujeres en el embarazo tienen trastornos, incluyendo náuseas y cosas así. ¿De dónde salen los trastornos del embarazo? De tener un cuerpo diferente en la barriguita, de ahí salen los trastornos del embarazo. Entonces siempre nos aplican los mismos argumentos. La mujer violada, la violaron, la violaron, hay que matar al niño, torpes, torpes, ¿Cómo se les ocurre decir eso? ¿Qué tal eso? Entonces mi papá no pagó la cuenta del agua; llega la policía y me mete a mí a la cárcel..., ¿En qué lógica cabe eso?, pero nosotros somos tontos y dejamos que nos manejen la mente y ¿quienes nos manejan la mente?, los que saben Ingeniería social. Hace treinta o cuarenta años, cuando se hablaba de homosexualismo, la mayor parte de nosotros sentíamos desconfianza, y por qué no, utilizar esta palabra, aunque no es muy cristiana -asco-. Pero resulta que hay gente a la que le interesa abrir mercados homosexuales en todas partes, porque el turismo homosexual da muchísimo dinero. Y la razón por la que da muchísimo dinero es porque las personas que practican continuamente su homosexualismo usualmente son personas que no están interesadas en hijos ni en hogar. Son personas que ganan mucho dinero y que no tienen una familia, por consiguiente, tienen una capacidad de gasto muy alta. Un estudio en Argentina cuenta que: -Una pareja homosexual gasta entre diez y once veces lo que gasta una pareja heterosexual. Los homosexuales tienen una capacidad de gasto muy superior a la de los heterosexuales-. Por consiguiente, hacerle propaganda al homosexualismo es abrir unas capacidades y unas posibilidades de comercio bastante altas. Consumen muchísimo de todo y todo tiene que ser orgánico y todo tiene que ser de máxima calidad y el lujo es abundante. Así que tenemos a un ingeniero social que tiene que utilizar su cabecita para responder a este reto. ¿Cómo hago yo para que Colombia acepte el homosexualismo? y ya nos están haciendo desde hace rato la ingeniería social. Las estrategias ¿Cuáles son?. Todas las modelos ahora son bisexuales, todas las modelos tienen que salir en algún momento abrazándose o besándose con otra mujer. Claro, si una muchachita de Saboya, de Chiquinquirá, de Simijaca, de Gachetá...; quiere salir en la vida...; siempre un ser humano, especialmente en la juventud, se toma modelos, puntos de referencia..., ¿Cuáles son los puntos de referencia para nuestros jóvenes?, son los actores, los cantantes, las actrices, la gente de la farándula. Eso es de llorar, pero esa es la realidad, los actores, las actrices, los cantantes son los que nos cuentan cómo nos tenemos que peinar, qué zapatos nos tenemos que poner, a qué lugares, es -in-, ir a rumbear. Ellos son los puntos de referencia. Si mi punto de referencia es una actriz que me parece bellísima y si esa actriz resulta en unas poses homosexuales, eso tiene un impacto ¡gravísimo!, ¡gravísimo!, en las jóvenes, ¡gravísimo!, porque entonces forma, no en su conciencia, sino en su inconsciente, la idea de que eso no tiene nada de malo, de que eso da lo mismo. ¿Cómo se llama eso?Ingeniería social, manipulación de la sociedad, manipulación de la mente humana. Si todas las mujeres de la farándula llevan cuatro matrimonios y una relación homosexual, entonces la persona que es joven y que está formando su afectividad y sus principios morales, piensa que las relaciones son desechables y piensa que da lo mismo casarse o no casarse, vivir así, tener una aventura y luego salir con la cara lavada diciendo: -No me arrepiento de nada-, Ingeniería social. Ahora lo difícil es encontrar una telenovela en la televisión en la cual no haya un personaje gay, Ingeniería social. El personaje gay de la novela es el personaje simpático y todos empezamos, o es decir, los que ven televisión, -Yo salí de ese aparato hace unos años-, los que ven televisión, empiezan riéndose de las ocurrencias del afeminado, después lo aprueban, después les parece simpático, después creen que es un honor estar en una comida o en una discoteca donde fue el actor gay. Ingeniería social. ¿Estoy yo predicando que salgamos a quemar las casas de los homosexuales?. -No- ¿estoy predicando que dejemos sola a la mujer que quedó embarazada por una violación? -No-., Lo que estoy denunciando es que a través de esos recursos, como el terror de los políticos en todos sus discursos, para que vivamos asustados, todos en pánico, pánico. El uso, la manipulación de la conciencia con argumentos tontos, sobre el aborto, y toda esta pegajosa invasión de chicas besandose y de afeminados en la televisión, -todo eso es orquestado por personas que están cambiando el corazón y la mente de nosotros-. Ahora, yo hago esta pregunta. ¿Las personas que dirigen ese proceso de manipulación son personas inteligentes?, ¡Obvio, mi chino inteligentísimos!, ¿Tienen grandes conocimientos?. ¡Obvio, obvio, mi chino!. Han estudiado mucho la mente humana, saben cómo tienen que vestirse, cómo tienen que presentar las cosas, cuándo hacer el lanzamiento -de qué- Ya lo saben, saben cómo mover las cuerdas del teatro, la televisión, la portada de la revista, la telenovela. Y a ¿dónde voy con esta historia triste de la ingeniería social? Voy a este punto..., nos habían dicho que -la razón humana era la gran luz-. No estoy de acuerdo. La razón humana, la razón humana sirve para encontrar herramientas, pero luego esas herramientas quedan al servicio de corazones. Y si esos corazones lo único que quieren es aumentar sus ingresos, esos corazones dirán: -a mí que me importa la moral, que me importa Cristo, que me importa la Iglesia, que vengan aquí todos los afeminados del mundo, pero que dejen harta plata-. Así lo optó la ciudad de Buenos Aires, llamada la capital gay de Sudamérica. -Qué importa lo que suceda, que vengan aquí, que dejen aquí los dólares, que dejen aquí los euros- Es decir, que la sola inteligencia, el solo uso de la razón humana, no es luz todavía. Porque uno puede tener muchas estrategias en la cabeza y mucho veneno en el corazón, uno puede tener muchas herramientas en las manos y muchas tinieblas en el alma, uno puede tener muchas estrategias, demasiada astucia en el cerebro y demasiada oscuridad, demasiada ponzoña en el corazón y en el alma. Y es aquí donde comprendemos el verdadero sentido de la luz de Cristo. ¿A qué vino Cristo a la tierra? ¿A enseñarnos cómo lograr computadores de octava generación?. ¿Vino Cristo a la tierra, a enseñarnos cómo se pueden aprender mejor idiomas?, ¿Vino Cristo a la tierra, a explicarnos los misterios de la astronomía o las reglas que influyen en el comportamiento de las masas sociales? -No-. La luz que trae Cristo no es una luz sobre las herramientas principalmente. No es una luz sobre los medios. Lo que vino a alumbrar Cristo es el gran, ¿Para qué?, El gran fin. La finalidad de la vida humana. ¿Para qué vivimos?, ¿Para qué?, ¿A qué le gastamos la vida?, ¿Vale la pena que arruines la moral de tu país por traer millones de dólares del turismo gay?, ¿Sí o no? Esa clase de preguntas. ¿Vale la pena que tú ganes una elección mostrándote como el gran propagandista del aborto?. ¿Vale la pena que sacrifiques seres humanos solo por darle gusto a tu codicia de poder?. Esa clase de preguntas no te las resuelve la razón humana, esa clase de preguntas no te las resuelve la ciencia. Me corrijo. La razón humana sí debería resolver esas preguntas. Porque la razón humana tiene luz suficiente como para que uno sepa: -Que vale mucho más la vida de un niño no nacido que mi prestigio político-. Pero es que pasa una cosa en el terreno de los argumentos y de las razones humanas..., Toda discusión es potencialmente infinita. Eso se ha demostrado en la historia de la filosofía. Cada nuevo filósofo termina diciendo que todos los anteriores o no dieron con el chiste o fueron sólo preparación para el gran sistema que este nuevo filósofo va a presentarnos. O sea que la razón humana es tan infinita como el universo. Eso no acaba y uno todo lo puede discutir y todas las discusiones, incluyendo la discusión sobre la existencia de Dios, se pueden prolongar..., y prolongar..., y prolongar... La luz que nos trajo Cristo, mis hermanos. No fue la luz de una discusión bien ganada, fue la luz de un amor, un perdón, una misericordia, con la humildad de su nacimiento, con la caridad de sus obras, con la sabiduría sobrenatural de sus palabras, con el poder de sus exorcismos, pero especialmente con su dolor, dolor de amor, dolor de sacrificio en la cruz. Amor hasta el extremo, Cristo descorrió el velo, nos mostró cuánto valemos y cuán preciosos somos ante Dios. Cristo mostró cuál era el verdadero camino de la vida humana al revelarle una vez más que podemos y debemos ser semejanza de Dios. Cristo reabrió el camino. Cristo despejó la hojarasca. Cristo hizo brillar la luz más importante, la luz que nos recuerda que de Dios venimos y a Dios volvemos. Dicho en términos más técnicos y formales, lo que Cristo nos dio fue la revelación sobre nuestro ser de cara a Dios, la verdad que nos otorgó, la verdad que hizo brillar en nuestras vidas. Fue la verdad íntima del corazón humano que se descubre hecho por Dios y hecho para Dios, y cuando uno se descubre hecho para Dios, siente temor porque se reconoce sucio e imperfecto. Pero Cristo entonces revela que ahí está Él con su Palabra y sobre todo con el auxilio de su gracia, con el poder de su Espíritu. Ahí está Él, para que nosotros podamos caminar esa senda, podamos llegar a la plenitud humana que se llama la santidad. Si lo quieres decir, entonces con esas palabras, la luz que nos reveló Cristo se resume en esto: -La perfecta realización humana es la santidad-. Para eso hemos sido creados, para eso hemos sido llamados. Y todo lo que me aparte de esa ruta necesariamente me está apartando de mi plenitud humana. Si gano unas elecciones al precio de unos niños abortados, me aparté no solamente de la verdad y de la amistad con Dios, sino que me aparté de mi propia realización humana. Hice de mi vida un cacharro de basura, hice de mi vida algo apestoso, al dañar al mundo, me daño primero a mí mismo, al destruir a mi prójimo, destruyó primero mi corazón, al renunciar a Dios, renuncio a mi propia posibilidad, la más íntima y duradera de ser feliz. Esto es lo que nos ha revelado Jesucristo. Esta es la luz de la religión, mis hermanos. Y esto significa que la religión de ningún modo se opone a la luz de la ciencia o a la luz de la razón. Lo que sucede es que la ciencia y la razón tienen su lugar propio y bien entendidas, rectamente entendidas, la razón y la ciencia hacen más amable, más productiva, más humana, nuestra existencia. Pero no le pidas a la ciencia o a la razón que te den respuesta a las preguntas últimas sobre tu existencia, ni a los principios morales que tienen que deducirse de esa finalidad última. Pídele esa clase de preguntas?, pídeselas a Aquel que vino a esta tierra para brillar en nuestras almas, para mostrarnos, para mostrarnos quiénes somos de cara a nuestro Creador. Hermanos, esta es la fiesta de la Epifanía. Después de este largo reflexionar, hay dos conclusiones que quiero dejar en su mente, amados hermanos. Primera. Esta es la fiesta de la luz y el mundo en el que vivimos no suele ver la luz en la religión, sino que la desprecia y la manipula. Esa es la primera conclusión y la segunda, la verdadera luz que nos trajo Cristo no es la luz de la ciencia o de la razón, aunque no es incompatible con ellas, sino que es la sabiduría superior que le hace reconocer al ser humano para qué fue creado y desde esa certeza le da criterios, le da principios para gobernar toda su existencia de cara a Dios como individuo y como comunidad. Tenemos que formar nuestras conciencias en esta luz. Los papás tienen que formar a sus hijos en esta luz. Papás, enseñen a sus hijos a desconfiar de la televisión, enseñen a sus hijos a desconfiar del periódico, no con una desconfianza miedosa, la desconfianza que inducen los que quieren gobernar con terror, sino la desconfianza del que siempre le hace a ese hijo o a esa hija una pregunta apropiada para que la conciencia esté despierta y esté abierta hacia Dios. Queridos educadores, queridos catequistas, misioneros, sacerdotes, qué grande es nuestro deber en este iluminar la conciencia, para que nosotros permanezcamos fieles al Señor y para que los ingenieros sociales no hagan con nuestras familias y con nuestras vidas lo que se les dé la gana o lo que les hayan pedido los que bien les pagan. Sigamos esta celebración, hermanos. Ya sabemos qué es lo que vamos a encontrar. Ya sabemos cuál es el Cristo que vamos a recibir. Ya sabemos que en ese Jesús está la explicación más profunda y el reto más grande. Explicación más profunda porque ahí se me cuenta de qué Dios vengo y a qué Dios estoy destinado para encaminarme hacia Él. Y el reto más profundo, porque este Jesús, ni más ni menos, me pone en frente a la verdad de lo que soy, para que yo alcance la plenitud de lo que debo ser. Para este Jesús, para esa luz inmensa que ha hecho brillar con su Evangelio, con su Pasión y su Resurrección, yo pido el más amoroso y caluroso aplauso. Amén.

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