Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Dios llama desde la lejanía.

Homilía epif005a, predicada en 19990103, con 14 min. y 34 seg.

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Transcripción:

Desde la humildad del pesebre estaba Dios mirando lejos, muy lejos. Este es un pensamiento que nos consuela mucho. Que Dios puede mirar a los que están muy lejos. Y en la primera lectura nos dice Isaías que Dios también tiene hijos y tiene hijas allá lejos. -Tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos- Dios alcanza hasta los confines de la tierra, más allá de las fronteras de los pueblos, más allá de los que hablan como nosotros, más allá de los que piensan como nosotros, más allá de los que creen lo que nosotros creemos. Dios mira muy lejos.

Y Dios puede llamar y quiere llamar también a esos pueblos lejanos. Decía Jesús: "Es que yo tengo otras ovejas que no son de este redil y tengo que llamarlas para que haya un solo rebaño y un solo pastor." La tentación grande cuando uno conoce a Jesús es convertirlo únicamente en mi Jesús. Él es el Jesús de todos, es el Jesús de los que están lejos también. Alguna vez uno de los discípulos le decía a Jesucristo: -Vimos a uno que estaba echando demonios en tu nombre, pero como no andaba con nosotros, se lo prohibimos-.

Ellos ya sentían que Jesús era el Jesús de ellos. Esta fiesta es para que entendamos que Jesús es el Jesús de todos, que Jesús habla todas las lenguas, que puede tomar todas las ropas, que puede entrarse en todas las culturas, que puede llegar a todos los corazones. Que Jesús es mí Jesús, pero como dice una propaganda de una compañía financiera, también es tu Jesús, y también es nuestro Jesús, es el Jesús de todos. Esa mirada de Dios que llega hasta lejos, es la que pide el profeta que nosotros tengamos. -Levanta la vista-. Cuando uno tiene la mirada abajo, uno solo alcanza a mirar lo de uno, el baldosín en el que está parado, la casa en la que uno vive. Las preocupaciones de uno. -Levanta la vista-. Levanta la vista. Los intereses de Dios son más grandes.

Lo que Él está pensando es mayor. Sus planes son generosos. Y el cielo traerá muchísimas sorpresas. Porque habrá pueblos que parecían enemigos que resultarán también hijos de Jerusalén, como dice aquel salmo: "Filisteos, tirios y etíopes, han nacido allí, contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles". Egipto y Babilonia representan los pueblos más idólatras, más satánicos, más alejados, más enemigos. Todavía hoy hay algunas industrias criminales que toman el nombre de Babilonia, industrias de la mafia, de comercio, de drogas, de pornografía que toman el nombre de Babilonia como una bandera que levantan altanera.

Pero dice, dice el Salmo aquel -Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles-. Dios alcanza a mirar lejos. Por eso esta fiesta es también una fiesta de Esperanza en todas partes, en todas las familias, en todos los pueblos. Hay gente que está muy lejos, que está muy retirada. De pronto Dios les puede mandar una estrella. Y de pronto, esos que están lejos resultan de primeros, como pasó en el Evangelio. Esos magos estaban lejos y ellos llegaron hasta Jesús. Herodes estaba al pie. Herodes estaba en Jerusalén, de Jerusalén a Belén, es un pasito. Pero Herodes, que estaba ahí cerquitica de Belén, no fue. Y los magos, que tuvieron que viajar muchos días sí llegaron.

Yo creo que Jesús había meditado en todas estas cosas cuando decía, cuando predicaba. Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos. Pero bueno. ¿Por qué Herodes no llegó?, ¿Por qué los magos sí llegaron? En últimas, eso es una gracia de Dios. Ese es un regalo. Pero ver la manera como llegan los regalos le ayuda a uno a recibirlos mejor. Vamos a ver cuáles fueron las actitudes de los magos y cuáles fueron las actitudes de Herodes.

Dicen los magos. "Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo." Venimos a adorarlo. ¿Qué implica? Obediencia, diligencia y reverencia. Esas tres palabras son importantes para aceptar los regalos a Dios. Esa estrella fue el regalo que Dios les mandó a éllos, y ellos la aceptaron. Ellos aceptaron el regalo con obediencia, con diligencia y con reverencia. Reverencia porque van a adorar, obediencia porque entienden la señal, porque la reciben como un mandato. Diligencia porque se ponen en camino.

Ahora miremos qué pasó con Herodes. Al enterarse el rey Herodes se sobresaltó. Convocó a los Sumos Pontífices y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Herodes no tiene obediencia a la señal de Dios. Para él, la señal de Dios entra en conflicto con sus intereses, no puede obedecerla. Si los magos fueron diligentes en ponerse en camino; Herodes fue diligente en convocar a los sumos sacerdotes, ¿Para qué? Nuevamente, para defender sus intereses. Diligente para lo suyo significa tardo para lo de Dios. El que está demasiado ocupado en sus intereses no tiene tiempo para los intereses de Dios.

Y.... si los magos van a adorar; pues Herodes, aunque lo diga, es un mentiroso. No va a adorar. No hay reverencia en él. Para los magos fue motivo de inmensa alegría, La estrella. Para Herodes fue motivo de inmensa angustia, se sobresaltó. Una última reflexión. Esta llegada de la estrella y esta llegada del Mesías se refiere a la primera venida de Cristo, la que estamos celebrando ahora en Navidad. Pero de la primera venida de Cristo podemos aprender muchas cosas para la segunda venida de Cristo.

Cuando vuelva Cristo, seguramente se presentarán estas dos actitudes. ¡Habrá gente que se alegre, que se llene de una inmensa alegría! Por las señales del retorno del Señor. Y habrá otras personas que se llenarán de terrible angustia por la llegada del retorno del Señor, por la llegada de nuevo de Cristo. ¿Por qué Herodes se sobresaltó? Porque vio en peligro sus intereses, su reino. ¿Por qué hay personas; tal vez las haya, que se angustien, que se sobresalten, que se asusten por la venida de Cristo? Porque ven en peligro su imperio.

En efecto, si viene Jesucristo, que es el Rey de reyes. Pues todos los reinos y todos los imperios tiemblan. Pero resulta que estos magos de Oriente, de acuerdo con la tradición, eran en cierto sentido, reyes. Por eso se habla de los Reyes Magos. Eran unos personajes importantes. Es que en esa antigüedad el ser mago, el ser sacerdote, el ser rey, eso iba todo junto. El ser juez, el que era líder, era como todas las cosas juntas. Por eso viene la confusión sobre los Reyes Magos. Entonces fíjate cómo hay reyes que tienen su imperio, pero que lo postran, lo ofrecen a Jesucristo y otros reyes como Herodes, que tienen su imperio y que intentan retenerlo a Cristo. Escondérselo a Cristo.

Eso sucederá cuando vuelva el Señor. Los que quieran ofrecerle todo a Jesucristo no tienen que temer. Se llenarán de inmensa alegría. Pero aquellos otros que quieren hacer su imperio a espaldas de Cristo, a escondidas de Cristo, ante las noticias de la llegada del Señor, sentirán pánico, sentirán angustia. Tal vez algunos de los que estamos aquí presentes pensemos que esto del retorno de Cristo, quién sabe para qué época será. Y es verdad, puede que suceda en nuestra vida, o puede que suceda mucho después. Pero es que no hay mucha diferencia entre que Él venga y que nosotros nos vayamos.

De manera que también de esta fiesta de la Epifanía podemos sacar unas meditaciones muy hermosas sobre la muerte. Porque la muerte es como la segunda venida de Cristo en versión personalizada para cada uno. La segunda venida de Cristo es el encuentro con Él para todos. Pero bueno, si tal vez no se usa esa segunda venida mientras nosotros estamos vivos. Una cosa sí es cierta, y es que de todas maneras nos encontraremos con Él al final de esta vida. O sea que la fiesta de la Epifanía también nos ayuda a preparar nuestra muerte, nuestro encuentro con el Señor.

Y lo que he dicho de la estrella y lo que he dicho de la llegada de Cristo, vale también para nuestra propia muerte. La persona que ha vivido su vida como Herodes. -Que nadie se meta conmigo, que me dejen la vida en paz, que me dejen hacer lo que yo quiero- mira con angustia la muerte. La persona que tiene su oro, su incienso y su mirra a los pies de Cristo, cuando oye la noticia de la muerte, se llena de inmensa alegría. De manera que ahí hay un test muy sencillo para saber de qué lado está uno.

Todos los que sientan angustia con la idea de la muerte, ¡cuidado! Esos están más bien como haciéndole cola a Herodes. ¡Cuidado! En cambio, los que sientan la inmensa alegría de morir, esos están más cerca de estos Magos que se dejaron guiar hasta el pesebre. Entonces, esta es una fiesta muy actual y muy aplicable a nuestra vida. Si usted está lleno así ante la muerte, usted está lleno solamente de terror. Tengo que llamarle Juan Herodes, o Pedro Herodes, o María Herodías. Claro, usted es del bando de Herodes.

¿Qué siente usted ante la muerte? Solo terror. Malo, idumeo, usted es un idumeo, usted es descendiente de Herodes. Si usted, en cambio, puede mirar con esperanza, porque usted tiene su oro ante Cristo, su incienso ante Cristo, usted sigue las señales de Dios y tiene una inmensa alegría. Entonces me alegro por usted y quiero aprender de usted para yo también llegar donde Jesús y ofrecerle todo lo que soy, todo lo que espero.

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