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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Jesucristo en la cruz declaró de forma perfecta su amor redentor por nosotros, venciendo y perdonando nuestros pecados.
Homilía cruz014a, predicada en 20160503, con 4 min. y 3 seg. 
Transcripción:
En muchos lugares del mundo, especialmente de nuestra América. El Tres de Mayo se celebra la Exaltación de la Santa Cruz. Soy plenamente consciente de que esta celebración no sucede así en todas partes. En la mayor parte de Europa o tal vez en toda Europa, el Tres de Mayo se está celebrando la fiesta de los Apóstoles Felipe y Santiago y la Exaltación de la Santa Cruz, en cambio, pasa al Catorce de Septiembre. Tenemos esa diferencia en el calendario litúrgico. Es de las diferencias más grandes que tenemos dentro del catolicismo actual. Sé que puede resultar una situación un poco enojosa, un poco diríamos extraña para algunos, pero así son los hechos.
En otras oportunidades hemos comentado por qué sucede así. Es que en el calendario litúrgico antiguo anterior al Concilio Vaticano Segundo, había dos fiestas de la Cruz. Había una fiesta que era el Tres de Mayo, que era una memoria, más bien una memoria litúrgica, que recordaba el hecho de que la verdadera cruz de Cristo fue encontrada por una mujer muy santa llamada Elena. Santa Elena, la mamá del emperador Constantino. Ella encontró la verdadera cruz después de un itinerario de fe y de oración, y realmente fue un gran regalo para ella y para toda la Iglesia. El encuentro de la Vera Cruz, la verdadera Cruz. Eso se celebraba el Tres de Mayo. Y luego el Catorce de Septiembre, había otra celebración distinta, que era la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz, es decir, el recordar las grandezas que tienen para nosotros los cristianos, el hecho de la cruz, no por ser de madera, no por ser un instrumento de tortura por supuesto, sino sencillamente porque en ese lugar Jesucristo declaró de un modo perfectísimo el amor que nosotros hemos recibido. El amor de la redención, la sangre que grita nuestro perdón fue derramada sobre la cruz.
La cruz tiene una grandeza y por eso está la Exaltación, la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Así que antes del Concilio Vaticano Segundo había esas dos celebraciones: la fiesta del hallazgo de la Santa Cruz el Tres de Mayo y la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz el Catorce de Septiembre. Pero sucede que en muchos lugares, estos lugares de América se daba un hecho y es que esa fiesta del tres de mayo tenía mucha fuerza. Esa fuerza no se podía perder. Fue una razón pastoral la que hizo que al tener que escoger entre el Tres de Mayo y el Catorce de Septiembre, pues en algunos lugares se quedarán con el Tres de Mayo, como sucede en Colombia y en muchos otros sitios y en otros lugares se quedarán con el Catorce de Septiembre. Lo importante es que todo cristiano sepa encontrar la cruz y lo importante es que todo cristiano sepa levantar la cruz. Lo importante es que cada uno de nosotros descubra la cruz de Cristo, se descubra en ella, descubra sus pecados en la cruz y descubra esos pecados vencidos, perdonados por el amor redentor del Señor.
Y lo más importante es que cada uno de nosotros descubra que ese mismo amor merece ser celebrado. No nos avergonzamos de la cruz. No nos avergonzamos de un Dios crucificado, porque entendemos que en Él y gracias a Él, y gracias a esa cruz está nuestra victoria. A Él sea la alabanza, a Él el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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