|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Pasar por lo peor sin maldecir, sin enloquecer, sin desesperarse, sin vengarse, sin odiar: eso revela a Dios.
Homilía cruz011a, predicada en 20130503, con 4 min. y 16 seg. 
Transcripción:
En muchos países de Latinoamérica, el día Tres de Mayo se celebra la Exaltación de la Santa Cruz. Soy perfectamente consciente que en otras partes del mundo, el Tres de Mayo se celebran los apóstoles Felipe y Santiago el Menor y en cambio, la Exaltación de la Santa Cruz se tiene el día Catorce de Septiembre. Tengo claro que existe esa diferencia, pero en atención al lugar donde vivo y en atención a muchos de los que también escuchan estas reflexiones, pues vamos a tomar hoy nuestra mirada y la vamos a dirigir hacia la Cruz bendita. La Cruz de nuestro Señor Jesucristo. Vamos a mirar ese misterio de la cruz y vamos a preguntarnos cómo es posible que los cristianos hayamos llegado al extremo de exaltar algo que al principio era únicamente un instrumento de tortura, porque eso es la cruz, un instrumento de tortura, un instrumento de degradación humana.
Hay que aclarar inmediatamente que nosotros no estamos exaltando la tortura. Lo que nosotros admiramos y exaltamos no es el dolor. Eso no es lo que hacemos. Lo que nosotros exaltamos, lo que nosotros proclamamos es el amor que a través del dolor se manifestó hasta el extremo. Por supuesto que la cruz es un mecanismo para producir un máximo de dolor y por eso quien pasa por ese camino de dolor, sin caer en la desesperación, en la venganza, sin maldecir, sin blasfemar, sin odiar, sin enloquecerse. Todo eso lo venció Cristo, todo eso lo evitó Cristo. Esa es la grandeza de la cruz del Señor. Es pasar por el dolor espantoso, dolor físico, dolor moral, dolor espiritual. Es pasar por ese dolor y sin embargo no caer ni en la desesperación, ni en la locura, ni en la blasfemia, ni en la maldición. Es pasar por todo eso, por todo eso, sin caer en el odio.
Entonces, ¿De qué está hecho Cristo? ¿Qué hay en ese corazón? ¿Cuál es el misterio de este hombre que le permite sobreponerse a todo eso? Eso es lo que nosotros recordamos. Eso es lo que nosotros celebramos en la Santa Cruz. Eso es lo que nosotros vemos en el Crucificado. Nos damos cuenta que en Él, en esa bendita cruz, está el verdadero triunfo. Y luego pensamos en lo que es nuestra vida, y luego pensamos en lo que son nuestros dolores. Y nos damos cuenta que muchas veces el dolor nos gana, porque nosotros sí que caemos en la desesperación, a veces en la incredulidad. Hay gente que pierde la fe ante un dolor muy grande. Entonces nos descubrimos necesitados de ese amor. El amor que brilló en la cruz. Nos descubrimos necesitados de esa gracia y nos descubrimos entonces deudores de ese amor. Y por eso, en un día como este, al exaltar la cruz, lo que queremos es que todo el mundo sepa en dónde está la fuente, en dónde se hace distinta la vida. Y la respuesta es en el Corazón Crucificado de Cristo.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|