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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El Evangelio nos presenta el rostro aparentemente lógico del egoísmo para que aprendamos a anhelar y buscar el amor nuevo que trajo Cristo al mundo.
Homilía co18005a, predicada en 20130804, con 40 min. y 3 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos: una cosa que me impresiona mucho de las parábolas de Jesús, es que son tan lógicas; quiero decir: describen de una manera muy exacta, lo que sucede en el mundo, la manera como la gente obra. Las parábolas de Jesús no son en realidad historias fantasiosas, más bien son, retratos de vida. Y si digo mejor: es Cristo haciendo hablar las cosas más sencillas, las más cotidianas, las que a veces nos parecen incluso más normales; las más normales, ¿qué puede haber más normal, que el razonamiento de este hombre? Miremos qué fue lo que él dijo: Pongámonos en su situación y creo que nosotros pensaríamos de un modo muy parecido. Si, se tiene una grandísima cosecha que no cabe en los graneros, ¿que toca hacer?: graneros más grandes, ¡lógico! Y si uno tiene acumulado un buen depósito de riquezas, en este caso era una riqueza agrícola, pero podría ser otro tipo de riqueza; ¡qué cosa más, lógica!, -hombre, un descansito-. El descanso de este señor, ¿cuál era? túmbate, ese, es verbo típico de los españoles, tumbarse, recostarse, apoltronarse, amontonarse... Túmbate, come, bebe, dedícate a la PlayStation. Ah, no, no dice así; dice: date, buena vida, lo normal... Es una cosa perfectamente natural; ¿qué culpa? Me fue bien en el negocio, ¿cuál es el problema?, ¿cuál es el error? ¿Yo qué culpa tengo de acertar en los negocios?; la plata me persigue; ¿yo qué culpa? Todas, las decisiones que él toma parecen lógicas: necesito nuevos graneros, necesito un buen descanso; llegó la hora de disfrutar la vida. Lógico; probablemente muchos de nosotros pensaríamos así: Y este es, de hecho, el ideal de mucha gente. Si no, ¿por qué compra lotería la gente?, ¿qué pretende el que compra lotería? ¡Esto! ya tengo bien acumulada una fortuna; con eso, compro unos apartamentos que me den buena renta. Y, ahí ¿qué hago?: me tumbo; o sea, me recuesto, me apoltrono, me amontono; a comer bueno, a beber y a darse buena vida; ¡lógico!, por eso la gente compra lotería; no es simplemente por salir de pobre; es para entrar a rico, ¡No!; no es únicamente salir de pobre, es entrar a rico y darse la gran vida. Y, la gran vida es: se acabó el trabajo para mí, de ahora en adelante, disfrutar: es lógico. De modo que uno podría ser un poquito crítico, y leer esta parábola y preguntarle con todo respeto.... pero, preguntarle a Jesús: Señor Jesús, con el debido respeto, ¿qué hay de malo en eso?, ¿qué hay de malo en que yo quiera tener un buen negocio? y, estar tranquilo y disfrutar la vida y comer bueno; salir un poquito del ACPM; - ¿Cómo era el ACPM?, era: arroz, carne, la P ¿qué es?, -plátano-, ah, papa, y la M, de maduro, de plátano maduro-.No, yo quiero darme otro tipo de vida: voy a iniciar mi etapa, Sushi, voy a empezar una vida diferente; no, todo en la vida tiene que ser complicado..., y trabaje, y reviéntese la espalda; ¡no, señor!... Entonces, me acerco con respeto a Jesucristo y le preguntó: ¿qué hay de malo en eso? Porque resulta que ese soy yo; eso es lo que yo pienso, eso es lo que yo quiero también; ¿qué hay de malo en eso? Resulta que: Si, uno mira mejor esta parábola, se da cuenta de un detalle que lo he comentado en otras predicaciones... Este señor: ¿con quién conversa? Vamos a mirar eso; dice aquí: "Un hombre, rico tuvo una gran cosecha", pero por lo visto, él no tiene trabajadores, la cosecha es únicamente de él; ni él tiene con quien repartir eso; porque, ahí no aparece ninguna idea de repartir, él únicamente piensa: en él mismo. Por lo visto, este hombre no tiene esposa, no le consulta a la esposa, no le pregunta a la esposa; no tiene hijos, no tiene amigos... Para él no existen trabajadores, ni obreros, ni pobres; solamente existe él, solo existe él; es lo único que existe. Él no piensa tampoco, en darle gracias a Dios; ¿ustedes oyeron que él mencionara a Dios, por alguna parte?
Mire la conversación que él tiene: ¿qué haré? Voy a hacer esto, y después yo disfrutaré, y después yo seré feliz, y después... y después yo, y después de yo, ¡yo!, yo con yo... Este señor, no tiene a nadie, no le importa a nadie. O sea que: si nosotros, nos vemos retratados en la historia de este señor, es posible que nosotros estemos en la misma condición. Y hay gente con la que uno habla y que tal vez, no ha tenido una gran cosecha, ni está derribando los graneros, pero que tiene ese lenguaje. Yo, por ejemplo, no pierdo oportunidad, siempre que veo que hay un porcentaje, apreciable de población juvenil; me gusta comentar esto con los jóvenes, porque muchas veces la juventud, es la gran edad del egoísmo: -Que mi papá me dé, que mi mamá me dé, que la sociedad me dé, que el estado me dé, y yo: haré con mi vida lo que yo, quiera, para yo, tener-. En los planes de muchas personas, incluyendo muchos jóvenes, no aparece nadie más, nadie más.
Y uno conoce jóvenes que, por ejemplo, tienen novia, pero la novia no aparece en el futuro; no, la novia es para el gasto, la novia es para pasar bien los años universitarios; porque, qué pereza ir a una fiesta solo; además, habiendo tanta infección, mejor hay que preferir las chicas limpias. Pero es, eso: es usarla; pero en el futuro no aparece ella... -No ve que uno habla-, uno, habla con ellos: Bueno, ¿y qué?... ¿Qué más, con su novia? -No, bien, bien, padre-. -Sí. ¿y, ya hay planes de matrimonio? -Padre, para serle sincero, yo no creo que yo me case con ella, yo, no creo que me case con ella-. Entonces yo, en ese momento me vuelvo agresivo; porque, a mí me da rabia, que usen a las mujeres o que usen a cualquier persona; entonces le digo: ¿entonces tú la dejas bien usadita para el siguiente? - ¡Ay, Padre! ¿por qué me dice eso? - Por qué es la verdad, hermano, por qué es la verdad-. Entonces hay una gran cantidad de egoísmo en mucha gente y un egoísmo muy tranquilo: yo uso... a mi novia, luego la desechó, hartas, comidas tuve que gastarle y hartos paseos; entonces es una inversión: es una inversión, que tienen; y las muchachas se prestan para ese juego muchas veces. Entonces ya entendemos, cuál es el problema de este caballero: el razonamiento no es que esté exactamente mal, es que está incompleto y está incompleto, porque no aparece Dios, ni aparece el prójimo; y resulta que la perfección de la vida cristiana es el amor a Dios y el amor al prójimo, y, si no aparece ni Dios ni el prójimo; ahí, no hay nada cristiano. Ese es el problema. Ese hombre rico es el retrato de lo que el apóstol San Pablo llama, "el hombre viejo", por contraste con el hombre nuevo, y, ¿cuál es el hombre nuevo? El hombre nuevo es el que ha renacido, dice San Juan, ?del agua y del Espíritu?, el hombre nuevo es el que ha tenido un nuevo comienzo. Y, ¿qué es lo que da comienzo a las cosas?, y, ¿qué es, lo que da comienzo a la vida?, ¿qué es lo que da comienzo a los seres humanos?: El amor en sus diversas expresiones: amor físico, amor romántico, amor poético, ?amor?. El amor es lo que hace que la gente se una, y de esas uniones y de ese amor y de esa fuerza... ¿no hemos nacido, todos nosotros?; o sea que eso funciona. Mirando aquí, la cantidad de gente, digo: ¡funciona! El amor produce gente, el amor produce comienzos; pero hay un texto muy importante, en el capítulo primero del Evangelio de Juan, que hace una comparación entre los dos amores, porque cada amor da comienzo a algo diferente: Hay un amor que es solamente, amor de la carne y de la sangre; y ese ¿qué produce?, lo que nosotros somos, carne y sangre. Pero hay un amor, que es amor de cielo y que produce cielo y que produce vida eterna. Y por eso dice: el primer capítulo de San Juan, refiriéndose, a los que han creído en Cristo, "Éstos no han nacido de la carne ni de la sangre, no han nacido del deseo de varón, sino que han nacido de Dios". Y ese es el nuevo nacimiento, el nuevo nacimiento es el que viene de un nuevo amor, un nuevo amor. Existe un amor, que también puede ser santo, si se une a Dios. Pero que en principio es puramente natural, es carne y sangre, y es el deseo, el deseo natural que el hombre tiene por la mujer, la mujer por el varón. Y ese deseo produce unión, y esa unión produce hijos; y eso se llama carne y sangre. El amor carnal produce carne. El amor espiritual produce vida nueva. Cuando a mi vida llega un amor nuevo, el amor nuevo produce vida nueva. Y el amor nuevo produce vida nueva, y entonces yo soy un hombre nuevo: esa es la historia. Si a tu vida solo ha llegado el amor viejo; probablemente, en forma de viejo verde, o de una vieja, por ahí. Si a tu vida solo ha llegado, el amor, viejo, si, eso es lo único que tú has conocido, ?el amor, viejo?. - ¿Por qué se llama viejo? - por qué es el de toooda... la vida, ese, es el amor consabido, que tiene tantos chistes: el chiste más repetido, pero el que más me gusta es aquel de: (¿qué es un noviazgo?: El noviazgo es: un hombre que persigue a una mujer, hasta que la mujer lo atrapa); ese es el amor consabido, ese..., es el amor viejo, el de toda la vida; y los hombres ahí, buscando quien los domine; y las mujeres, si, son inteligentes, cosa que sucede con espantosa frecuencia; las mujeres saben cómo manejar la situación. (Ya tengo testimonios grabados de tres señoras), eso, yo lo grabé, porque yo dije: -yo tengo que tener testimonio grabado-; esto, que me han dicho: "La estabilidad del matrimonio, consiste en hacerle creer al hombre que manda". ¡Así, lo han dicho! -Hacerle creer al hombre...-; ¡mire!, y hay varias aquí, que dicen: que sí. Por eso le preguntaron a un rabino, muy sabio, ¿cómo se puede tener un matrimonio feliz? Y el rabino respondió: es muy sencillo: En la casa, el hombre debe decidir todo lo importante; -la mujer que fue a hacer esa consulta, no le gustó mucho esa respuesta-; porque el rabino le dijo eso, ?el hombre debe decidir todo lo importante, la mujer debe decidir qué es lo importante? ... esas estrategias, eso, existe de toda la vida: de toda la vida. Algunos de ustedes saben que tengo gran afecto y una deuda impagable con una santa de nuestra Iglesia católica, Catalina de Siena, que vivió en el siglo catorce. He leído varias biografías de ella, me ha hecho mucho bien, es una maestra de vida espiritual. Y leyendo: ¿cómo era? la Italia en el siglo catorce, a uno le parece estar: en Bucaramanga en el siglo veintiuno. -Lo mismo, que hay que arreglarse, que hay que maquillarse, que los peinados, que las modas, que acuérdese la importancia de los centímetros cuadrados... ¿cuáles centímetros cuadrados?: centímetros cuadrados de piel que hay que mostrar, porque, si usted no muestra piel, no funciona. Oiga, esa, era Italia en el siglo catorce, esa es Bucaramanga en el siglo veintiuno; lo mismo, la que se tapa demasiado, la que es demasiado recatada, la que es demasiado seria, la que nunca se arregla; le queda un poquito más difícil; otra, en cambio, toma otra actitud proactiva; entonces, sale al frente-. Ese es, el amor, viejo, eso ya se sabe. ¿Y las estrategias de los muchachos? las mismas, las estrategias de los hombres, las mismas, siempre lo mismo; siempre, tratando de impresionar con lo que no son; siempre haciendo creer que son más fuertes de lo que son, que son más valientes de lo que son, que tienen más plata de lo que tienen. Entonces por eso, con mucha frecuencia los noviazgos, son una comedia, de dos actores: ella, tratando de que él piense que ella es más bonita de lo que es y él pensando que..., y, él tratando de que ella crea que él, es más fuerte, poderoso, influyente, mejor pago de lo que es. Pero el problema es que cuando el noviazgo es pura comedia, el matrimonio será pura tragedia. Eso es viejo; eso, es de toda la vida. Pero hay un amor nuevo: El amor nuevo es el que ha traído Jesús. Y del amor nuevo surge: el hombre nuevo, y la mujer nueva, y la pareja nueva, y la familia nueva. "Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas". Nunca mejor dicha esa expresión del salmo, que cuando se trata del amor nuevo que trae Jesús. El amor antiguo, el amor viejo, es un amor de transacción; es un amor de: yo sonrío, a quien me convenga sonreír, entonces, si aparece ese galán, que quita mi sueño: a ese, hay que sonreírle, hay que caerle bien; pero, tampoco puedo, parecer tan fácil. Eso ya se sabe; esas estrategias, ya están: es, amor de transacción. El amor nuevo de Jesús, es el amor que se apoya: en el puro deseo del bien del otro; es un amor que crece, en proporción a la necesidad de la amada. El amor viejo, incluyendo la mayor parte del amor de pareja; con el debido respeto, el amor viejo es: ?doy más sí, me dan más?. El amor nuevo es: ?doy más: si, necesitan más?. El amor nuevo, no crece con lo que recibe, sino crece con la necesidad de aquellos a los que ama. Y ese, es Jesús: Entonces, vemos a Jesús, toda una tarde, todo un día atendiendo enfermos, sanando, bendiciendo. ¿Cómo puede multiplicarse tanto?, ¿de dónde, le sale tanto vigor?, ¿por qué tanta resistencia?, ¿qué saca Él con eso?: su amor crece, por el tamaño de la necesidad, no por el tamaño de lo que recibe; no depende de una recompensa. El amor nuevo tiene su motivación adentro. El amor nuevo lo llamó Jesús: "La fuente que salta hasta la vida eterna". El amor nuevo no espera un pago, no espera una recompensa; el amor nuevo, tiene su fuente adentro, tiene su satisfacción desde dentro, porque proviene en realidad del infinito de Dios, que no se agota. El amor de transacción se parece a la platica; cuando uno tiene platica en el bolsillo, trata de cuidarla y si uno tiene que sacar, la platica del bolsillo, con cierto temblor en la mano, uno solo da, la platica si va a recibir algo: que valga lo que vale, -mi platica-, que harto trabajo me cuesta conseguirla. Ese es el amor de transacción: entonces doy más, pero solamente si me dan más. Por supuesto, el amor de transacción está lleno de engaños: en el comercio, en la pareja, incluso entre amigos; suele estar lleno de muchos engaños. El amor nuevo, el amor que trae Jesús, es otra cosa: El amor de Jesús es como una billetera que no se acaba. Los niños siempre creen, que los papás tienen un amor infinito y creen que tienen una plata infinita y por eso le dice: el niño al papá, -cómprame tal juguete-, y el papá dice: no me alcanza la plata; Y el niño le dice: ve a la maquinita, porque el niño ha visto que el papá va a la maquinita, mete una tarjeta y le dan dinero; entonces, el niño está convencido de que esa maquinita da y da, da y da; -no tiene ni idea el pobre niño-... Pero resulta, que con Dios es así: Resulta que el amor nuevo es el amor que tiene su fuente adentro, es el amor que se conecta con el infinito de Dios, ese amor no se sacia, no se cansa. Ese, es el amor de primera Corintios trece: ese, es el amor que no lleva cuentas; es el amor que todo lo perdona, que todo lo excusa, es el amor que no se cansa, es el amor que no lleva cuentas. Yo, no tengo que llevar saldo. Si usted tuviera una tarjeta. Si usted saca una tarjeta, su tarjeta débito, su tarjeta de crédito, (que es la que luego no lo deja dormir), si, usted saca su tarjeta débito y usted va al cajero automático, el cajero automático le dice su saldo: usted, mete la tarjeta y dice el cajero: si, quiere recuperar la tarjeta, meta, algo de plata porque estamos mal... ese: es su saldo, el cajero le dice su saldo. Pero si usted va con su tarjeta al cajero de Dios, si usted conoce el amor nuevo y si usted va al corazón de Dios: y, si usted le pregunta, al cajero, usted le pregunta, al amor de Cristo: ¿Cuánto amor me queda? Él le dice: "te queda infinito más uno" Y entonces: tú, te dedicas a trabajar por los pobres, como San Vicente de Paúl; y te dedicas a servir a los más necesitados, como, la Madre Teresa, y te gastas por los más... oprimidos y excluidos, y vuelves al cajero y dices: Y ahora ¿cuánto tengo?, y el cajero te dice: infinito, más diez millones. Y entonces tú, te gastas más y oras más y haces penitencia por los pecadores y sufres por el dolor de las almas del purgatorio, y realmente sientes que el corazón, se te va a estallar con tanto amor y entregas y entregas, y das y vuelves al cajero y le preguntas: y ahora: ¿cuánto tengo?, y te dice: tienes infinito más cinco mil millones. Ese, es el amor nuevo; y el que descubre el amor nuevo, y el que acepta el amor nuevo: se vuelve una persona nueva. El pobre rico, ¡oiga!, esa expresión, el pobre rico, del evangelio de hoy: era pobre, porque solo tenía dinero; el pobre rico solo tenía dinero: ese, es el del Evangelio de hoy; y a él se le acababa; por más, que tuviera esos graneros..., por más que tuviera esos víveres acumulados, se le acababa, como se le acabó al hijo pródigo, cuando el hijo pródigo salió a gastar; se supone; que tenía una gran herencia, se le acabó... y al narcotraficante que tiene millones y millones, se le acaba; y al potentado que tiene millones y millones se le acaba; y a veces no se le acaba la plata: se le acaba la salud, se le acaba la familia, se le acaban los amigos, se le acaban las razones para vivir, se le acaban los días... Y es, entonces que verifica su cajero y dice: Salud: cero, amigos, menos uno, -acaba de crear otro enemigo, señor-. Esa es la realidad de esa persona. Entonces, la gran noticia: ¿Cuál es?, la gran noticia es que: existe el amor nuevo, la gran noticia es que hay uno que nos ha amado así y que cuando uno deja, que ese amor nuevo llegue, entonces, la vida se empieza a vivir en unas claves totalmente distintas. Y esas claves parecen locura ante el mundo, porque, en ese nuevo modo de amar, yo no quiero aprovecharme de nadie; y eso no lo entiende el mundo. El mundo no entiende que yo pueda tener una amiga, muy hermosa y que no quiera aprovecharme de ella. El mundo no entiende que yo tenga un amigo, con mucho dinero y que no trate de explotarlo. El mundo no entiende que yo tenga un negocio sucio y me abstenga de hacerlo: Eso no lo entiende el mundo. Pero, el que ha recibido el amor nuevo, el que sabe de quién es hijo, el que sabe de quién ha recibido y el que sabe por dónde va el saldo; ese vive de otra manera. Esa es la vida, nueva, ese es el hombre nuevo, esa es la mujer, nueva. Y de ahí vienen las familias nuevas. El hombre rico, -el pobre rico- del Evangelio de hoy; en el fondo tiene miedo..., él está feliz. Pero ¿qué pasaría?, si, de la población vecina, llegarán quinientos o seiscientos; que hace mucho tiempo, no pueden comer nada; y le dicen: mira, tú tienes tanto acumulado, ¿nos das un poco, por favor? Ya, él siente miedo. ¡Uy! No va a alcanzar para tanta gente; ya tiene miedo... el que tiene, mucho: tiene miedo. El que tiene, todo: no tiene miedo; tener mucho: no es curarse del miedo. Ustedes saben que uno como sacerdote, tiene que tratar personas de tooodas... las condiciones sociales. La gente más asustada, que yo conozco son: los ricos, porque el rico, que tiene cuarenta escoltas, no sabe cuál de ellos; se va a vender al enemigo y le va a pegar un tiro. Y el rico que ha instalado, tres sistemas de alarma, se pregunta: ¿si la misma gente que instala las alarmas, no le informará a los ladrones cómo desactivar las alarmas? Esa es la vida del rico y es una vida paranoica. Y si, aquí, hay algún rico, me tendrá que dar la razón; porque eso es así; porque, yo he hablado con ellos; y no tienen paz: y a ¿qué horas me van a secuestrar? y a ¿qué horas me van a matar?; y no, va a alcanzar el dinero, para pagar el rescate... El que tiene mucho, tiene mucho miedo. -El hombre nuevo, la mujer nueva, cambia tan radicalmente que muchos en la familia van a decir: que está loco-. Así no se puede vivir, y, hoy mucha gente, está muerta de miedo: Ve uno, cuando se van a casar: me da tanto pesar; tan bello que es el amor humano. El amor humano lo inventó Dios. Y el casarse, debería ser una celebración del amor de Dios, pero muchos? muchos: se casan con un miedo terrible, ¡terrible! y ahora: ¿qué vamos a hacer?, Entonces nos vamos a casar... ¿Por qué, tienen tanto miedo? Porque: no saben, si eso va a funcionar. Y ¿por qué, sienten tanto temor?: Porque, cada uno, es un egoísta, y cada uno tiene miedo de perder, lo que tiene; porque quieren casarse, pero, seguir llevando vida de soltera; quieren, casarse y seguir llevando vida de soltero. ¿Y qué hago yo?: Resulta que estos son los temores. Las cosas hay que decirlas, hermanos; ¿cuáles son los temores de los que se casan?: Que, un niñito que tenía a la mamá como esclava, porque la mamá tenía que lavarle desde los calcetines, hasta la última camisa: se casa con una niña, la cual, también hacía lavar todo; -y no entremos en detalles de prendas, por favor-. Y entonces el problema es: ¿quién va a dominar a quién? ese es el problema. Y el problema es que: yo quiero seguir siendo soltero. Y yo quisiera que viniera aquí mi mamá y me volviera a arreglar la cama, y me volviera a arreglar la ropa, y me volviera a arreglar la vida. Y ella también quiere eso; y yo no quiero perder mis reuniones con mis amigos; pero es que, yo, tampoco quiero perder mis reuniones con mis amigas. Y yo no quiero perder mi perfil de Facebook; y ¡cuidado!, con meterse a mi perfil de Facebook. (Yo creo que la siguiente edición del Código Civil va a admitir como causal de divorcio, entrar en el perfil del esposo; yo, ya veo, esos divorcios: su señoría, vengo a pedir divorcio. ¿Motivo? Ella se metió en mi perfil). Viven con miedo y se casan con miedo; y miran el futuro, con miedo. Y uno los ve... y se agarran de la mano; pero, uno no sabe si es: por consentirle la mano o por sujetarlo. -Esos... agarrados de la mano-; Ya no les creo. Antes les creía; ahora, ya no les creo... Tienen la mano agarrada... La clave es mirar si la uña está blanca... Entonces: sugerencia, para los caballeros: Si usted ve, que esa novia que usted tiene, ahii... le va agarrando la mano, usted así, con disimulo, mira a ver si la uña está blanca, pero toca así, con cierto disimulo, mira, mira... Tienen miedo, tienen miedo a tener hijos, tienen miedo a tener sexo; tienen sexo, pero con miedo: -y qué tal que... quede, ¿y usted, si se alcanzó?; ¿si se alcanzó a tomar la pastilla?; pero diga rápido-. ¡Ay!, qué tristeza... qué ¡tristeza, como!, viven esas parejas; -pero, apure, ¡diga! -. Viven con miedo: tienen sexo, con miedo; se duermen, con miedo. ¿Por qué?: ¿será que estoy durmiendo, con el enemigo?; ¿este tipo sí será de fiar, o no será de fiar? Y al otro día: que no se me note la ojera: - ¿mi amor, dormiste mal? un poquito, sí; creo, que me cayó algo mal de la comida-; ¡Nada! ..., que, no pudo dormir: la angustia; ¿este tipo sí Es de fiar o no es de fiar? ¡No, confían, no, confían! Y es el miedo: a quedar embarazada y el miedo a tener hijos. Y uno habla con ellas: - ¿Te vas a casar?: sí. ¿Cuántos hijos piensan tener?, Uno, Padre, si, se pudiera, medio..., si acaso dos-; pero, dicen dos: como el que ya dice, un dolor de estómago; -Dos-. Siempre que una mujer me dice eso: -si acaso dos-. Yo: me le quedo mirando y le digo: yo nunca sería hijo tuyo. ¡Ay!, ¿por qué me dice eso, padre?Porque yo fui, el hijo número tres; o sea, que yo no, hubiera podido ser hijo suyo. El amor viejo, que no es, un viejo amor. El amor viejo es, con miedo; todo es con miedo: Tengo un amigo, pero no sé si me va a robar; tengo una esposa, pero no sé si será fiel; tengo un hijo, pero no sé si será mío; todo es con miedo, todo; todo es con miedo. El amor nuevo es diferente, porque en el amor nuevo, la gente lo primero que aprende es a no usar al otro. Entonces desde el noviazgo, la cosa es diferente. - ¡Oigan!, muchachos y muchachas que, están pensando en noviazgo-. Entonces, desde el principio es diferente el noviazgo... ¿Por qué? Porque desde el principio: no es, a ver, qué le exploto, a ver por dónde se ataca; a ver, examinemos un poco geografía; a ver por dónde se ataca este espécimen. No, no es ver por dónde se ataca, es ver cómo es el bien para esta persona. Entonces ya el noviazgo, ya es distinto; entonces una mujer que se siente amada por un hombre así, ya desde el principio siente mucha confianza. Además, el amor viejo es un amor codicioso. Jesús dijo, en el Evangelio: "Guardaos de toda forma de codicia". ¿Por qué?: Porque intenta asegurar lo suyo. Y por eso esos noviazgos apresurados que ya en la segunda cita quieren ver, a ver hasta dónde, hasta dónde se deja; ¿será que se deja?, ¿será que no se deja? Ese es el amor, viejo: es un amor codicioso; a ver qué logró asegurar. Y entonces, a veces corresponde a la otra codicia: entonces hay mujeres que abiertamente saben que eso no va a llegar muy lejos; pero entonces, -por lo menos le voy a salir cara- Qué, tristeza: esa, es mentalidad de prostituta. Y me perdonan, pero es así: -Por lo menos le voy a salir cara; o sea, me voy a vender, - si, me voy a vender-; qué es lo grave; pero cara-, ¡qué, tristeza! El amor, viejo es así: es codicioso, es egoísta, es apresurado, es irresponsable, es mentiroso. El amor viejo, no permite el dominio de sí mismo. El amor viejo es: yo, tengo urgencias sexuales; ¿me entiende? tengo, urgencias sexuales; ese es el amor viejo, es codicioso; no, lo llame urgencias sexuales ni diga que es la naturaleza la que lo empuja a eso: Sí, es la naturaleza, pero, la naturaleza herida, empuercada por el pecado.
Haga la prueba de vivir con Jesús. Haga la prueba de recibir al Señor en su corazón; y usted verá que, muchas cosas que le parecían naturales; ahora usted perfectamente las puede gobernar y dominar, perfectamente: con una gran paz en el corazón.
Porque los medios de comunicación nos han metido la gran mentira; de que: es natural, de que eso, es natural, es natural... yo, ¿qué hago? yo como hombre, necesito mujer, como sea y cuanto antes. No; eso, que usted llama natural, es su naturaleza empuercada por el pecado. Renuévese usted, en el amor de Dios y usted descubrirá su verdadera naturaleza y descubrirá que, por supuesto, que usted es varoncito... -Tranquilo que no le estoy diciendo... tranquilo..., ya, respire, respire tranquilo... si-; yo no, le estoy diciendo que usted no sea varón; lo que le estoy diciendo es que usted va a descubrir: su verdadero sentido de varón. Cuando usted se encuentre con un amor que es, diferente; el amor nuevo, - porque el que está en el amor viejo tiene que estarse demostrando cada rato, - sí, soy hombre, si soy hombre, ¡ve! que, si soy hombre, bien hombre que soy; tiene que, estárselo demostrando. El que está en el amor nuevo no tiene esa presión: Es varón, muy varón, muy varón y muy claro. Pero no tiene que estárselo demostrando. Claro, un noviazgo así es muy diferente, muy diferente, porque entonces: cada uno es capaz de dominarse a sí mismo y cada uno tiene paz con su propio cuerpo y cada uno: no está pensando en cómo utilizo al otro, sino, esta es la persona que Dios me da para construir una historia juntos. Por favor, las muchachas no casadas que piensan casarse, muchachos no casados que piensan casarse: ¡Oigan! Así es como Dios quiere las cosas. Y entonces se siente una gran paz. Es una gran paz. Es una profunda paz. Es una hermosa paz. Vamos a pedir al Señor en nuestra oración que conozcamos ese amor nuevo, que seamos renovados en ese amor. Ustedes verán que empezamos a ser personas nuevas, porque un amor nuevo, trae un nuevo comienzo: Un hombre nuevo, una mujer nueva, un mundo nuevo. Jesús puede hacerlo. Dale la oportunidad. Amén.

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