Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Nos unimos a Jesucristo orante pidiendo por el Papa para que permanezca en absoluta fidelidad a la verdad y a la caridad.

Homilía catp019a, predicada en 20250222, con 6 min. y 36 seg.

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Transcripción:

El Veintidós de Febrero nuestra Iglesia Católica celebra la Cátedra de San Pedro. Es una manera de celebrar un misterio muy propio de nuestra fe y es la permanencia de la victoria de Cristo en la Palabra del Papa. No quiere decir que cualquier opinión del Papa tengamos que tomarla como palabra de Cristo, sino más bien significa que en las materias propias de la fe y de las costumbres tenemos siempre una referencia cuando volvemos nuestros ojos hacia el Papa. Ahora bien, esta tremenda responsabilidad está expresada en la Biblia por medio de estas palabras. Cristo le dice a Pedro: Yo he rogado por ti para que tu fe no decaiga, y tú, cuando seas fortalecido, confirma en la fe a tus hermanos. Es decir, que la firmeza de Pedro viene finalmente de un don de Cristo. Incluso diríamos de la oración de Cristo. Y esa firmeza, esa magnífica firmeza de Pedro, es la que le hace un bien inmenso a la Iglesia, porque se convierte en una referencia permanente. Es un encargo mayúsculo. Es una cosa inmensa. Es una responsabilidad que si uno la analiza un poco, yo creo que tiembla.

Y esa es la razón por la que hoy somos invitados no solamente a celebrar el misterio de esa presencia de Cristo en la enseñanza del Papa, sino somos llamados a orar. Piensa la responsabilidad que tiene un Papa. La historia muestra que los Papas también han cometido errores, eso hay que decirlo. Sí, yo sé que existe el dogma de la infalibilidad del Papa. Y ese dogma se refiere a las declaraciones que los Papas hacen muy pocas, muy, muy pocas. Y pasan décadas en que se haga una declaraciones formales de que algo pertenece al depósito de la Iglesia y debe ser creído con fe católica. Esa afirmación, la última vez que sucedió, pues fue prácticamente hace un siglo, cuando el Papa Pío Doce declaró el dogma de la Asunción de la Virgen. Aunque en el pontificado de San Juan Pablo Segundo también hubo una declaración importantísima refiriéndose a los rumores de ordenar mujeres. Decía San Juan Pablo Segundo: La Iglesia no está autorizada para ordenar mujeres. Y dijo: Y esta enseñanza debe considerarse definitiva. Aunque no lo declaró como dogma, el cariz de su afirmación no deja dudas de qué es lo que quería decir. Lamentablemente, esas palabras tan claras, tan supremamente claras, no han sido tomadas con la misma seriedad y con todo su peso en nuestro tiempo. Pero bueno, eso es para decir lo que es una declaración ex cátedra, lo que lo que hace el Papa cuando declara formalmente algo como propio del depósito de nuestra fe.

Entonces, en esas cosas se aplica la infalibilidad papal, en otras cosas, en otras enseñanzas no necesariamente. Pero el tema está en que el Papa tiene la responsabilidad de ser el Supremo Pastor en esta tierra y de ser el punto de referencia de la fe para todos los creyentes, incluso más allá de las fronteras visibles de la Iglesia Católica. Tú sabes lo que eso significa. Tú sabes lo que eso significa, cuando el mundo detesta la fe, detesta la enseñanza de la fe. Cuando la presión del mundo que la ha reconocido, por ejemplo el Papa Francisco, es lo que él llama la mundanización de la Iglesia. Cuando la presión del mundo nos quiere arrastrar hacia el relativismo y hacia la mediocridad, y a tratar de hacer componendas entre el pecado y la vida en Dios. Tú sabes lo que es mantenerse firme ahí. Por eso tenemos que orar mucho por el Papa, por cada Papa, para que tenga esa medida de verdad y de caridad, esa medida de misericordia y sana doctrina, ese pulso firme y sin embargo compasivo, porque es que no puede perder ninguna de las dos cosas.

¿Quién le dará esa medida? Solo aquel que oró por Pedro y le dijo Yo he orado por ti para que tu fe no desfallezca. Entonces nosotros nos unimos a Cristo Orante pidiendo por el Papa, porque las cuentas que cada Papa le debe presentar a Cristo, es una cosa que a mí por lo menos me produce santo temor. Tú imagínate lo que es dar cuentas del rebaño de Cristo, ese rebaño que Cristo adquirió con su sangre. Presentarse ante Cristo. Y de alguna manera, Cristo la pregunta que le tiene al Papa es ¿Qué hiciste con el rebaño? ¿Qué hiciste con esos que me costaron sangre? ¿Qué hiciste con ellos? Hay que orar mucho por el Papa y hay que orar con amor. No de cualquier manera. No a regañadientes ni por simple deber. Hay que orar con amor por el Papa y hay que pedirle a Dios que él. Bueno, todos los obispos, pero muy particularmente él, permanezca en absoluta fidelidad a la verdad y a la caridad. Amén.

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