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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Oremos por el Papa Francisco para que esté adherido a la cruz y al mismo tiempo sea participe de la gloria de la pascua.
Homilía catp013a, predicada en 20180222, con 5 min. y 44 seg. 
Transcripción:
El Veintidós de Febrero nuestra Iglesia Católica celebra la fiesta de la Cátedra de San Pedro. Un día para recordar que el sucesor de Pedro, el Papa, en este caso nuestro Papa Francisco, tiene una misión particular. Y esa misión es confirmar en la fe a sus hermanos. Una misión ardua, una misión podríamos decir sobrehumana, que reclama continuamente el auxilio de la gracia divina. Por eso hace bien, el Papa Francisco sin duda, cuando continuamente nos está recordando a todos; recen por mí, recen por mí. Esa actitud realista y humilde del Papa Francisco tiene que encontrar respuesta en nuestra generosidad, orando abundantemente por la Iglesia entera y en particular por aquel que es signo visible de unidad y faro primero de la verdad de la fe sobre esta tierra, es decir, el Papa.
Para comprender un poco en qué condiciones se realiza este ministerio, que la liturgia llama la Cátedra de San Pedro, es decir, la enseñanza de Pedro. Nos ayuda la primera lectura de hoy, tomada precisamente de la primera carta de Pedro en el Capítulo Quinto. Dice el pasaje correspondiente. A los presbíteros de esa comunidad; Yo, presbítero, como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse. Os exhorto sed pastores del rebaño de Dios, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana. Y da otra serie de características. Aquí tenemos a un pastor que les habla a otros pastores, está hablando a otros pastores, dice a los presbíteros de esa comunidad: Yo, que soy también presbítero, les hablo. Nadie se confunda por el uso de las palabras. El término presbítero quiere decir básicamente anciano, en el sentido que esta palabra tenía en la antigüedad, es decir, aquel que tiene legítima autoridad sobre el pueblo, sobre la comunidad. Por eso también el nombre propio de quienes hemos recibido el sacramento del orden es presbíteros. Nosotros somos presbíteros. Y no deja de ser presbítero el obispo, cuando es ordenado obispo, es un presbítero que tiene un encargo particular y es el de supervisar el mirar desde arriba. Es lo que quiere decir epíscopo. De donde viene la palabra obispo. Pero sigue siendo presbítero.
Y ya que estamos hablando de estos términos, recuerda que dentro del sacramento del orden el primer grado es el diaconado. Diácono quiere decir servidor, Presbítero quiere decir anciano, Epíscopo quiere decir el que mira, el que supervisa. Entonces, servidores, ancianos, es decir, con autoridad en la comunidad y vigilantes del rebaño. Pero esas palabras no se oponen entre sí. De modo que un obispo, entendiendo bien las palabras, no debe dejar de ser diácono, servidor de todos. De hecho, uno de los títulos del Papa es ese Servus servorum Dei, el siervo de los siervos de Dios. Es como decir el diácono de todos los demás diáconos. El diácono de todos los que sirven. El obispo no deja de ser diácono, el obispo no deja de ser presbítero, porque por supuesto, tiene esa autoridad sobre la porción del rebaño que le ha sido encomendada.
Pero ahora vienen las otras dos frases del pasaje que he leído. Dice el apóstol Pedro que él es testigo de los sufrimientos de Cristo y es partícipe de la gloria que va a manifestarse. Puede decirse que esa es exactamente la rendija que le da la luz propia al Papa. Ha de ser testigo de los sufrimientos de Cristo y de esa manera adherido a la cruz. Pero partícipe de la gloria que va a manifestarse, partícipe. Palabra que quiere decir el que ya tiene parte. Partícipe de la gloria que va a manifestarse, quiere decir que ya está adherido a la luz de la Pascua. La cruz y la luz. Adherido a la Cruz. Partícipe de la luz. Bebe del manantial abundante, de la misericordia divina en la sangre de Cristo y bebe del gozo inextinguible en la Pascua del Señor.
Si cada obispo, y en particular el Papa, Obispo de Roma, recibe esta gracia particular, vamos a tener grandes obispos y seguramente va a ser muy fecundo el ministerio del Papa. Necesitamos obispos que estén así, apegados a la cruz y al mismo tiempo absolutamente confiados y ciertos en la gloria de la Pascua. Esa será nuestra oración, ese será nuestro ruego por el Papa Francisco el día de hoy.

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