Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Nuestra fe consiste en darle a Cristo el lugar que le corresponde.

Homilía catp004a, predicada en 20100222, con 6 min. y 1 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

En esta fiesta de la Cátedra de San Pedro, en realidad celebramos la fe que nos une. Nuestra fe es la misma que recibió el apóstol Pedro. Él creyó lo que nosotros creemos, y precisamente esto es lo que le da unidad a la Iglesia a través de las distintas culturas, a través de los siglos, en tantos idiomas, dicho por personas tan diferentes. Pero es lo mismo, es la misma fe. La voz del apóstol es la misma voz nuestra. Lo que le dio firmeza a su corazón es también lo que hace firme nuestra profesión de fe. Creemos lo mismo. Esa firmeza de la fe fue comparada por Cristo con una roca. En realidad una roca indestructible.

Nos dice el apóstol San Pablo: El cimiento ya está puesto y es Cristo. No hay contradicción entre la afirmación de que Pedro es una roca y lo que dice Pablo que Cristo es la roca. Porque es que toda la firmeza de Pedro está precisamente en Cristo. La fe lo que hace es permitirle a Cristo vivir en nosotros, permanecer en nosotros, darle a nuestra vida la firmeza y el cimiento que solo él puede darles. Así que nuestra fe consiste en darle a Cristo el lugar que le corresponde, como Pedro también le dio ese lugar. Nuestra fe consiste en abrirnos al misterio de Cristo, no quedarnos en la superficie, sino descubrir la riqueza interior y permanecer en ella. Esto fue lo que sucedió en el pasaje que acabamos de escuchar.

Jesús pregunta a sus apóstoles ¿Quién dice la gente que soy yo? Y la gente se queda en lo exterior, se queda en lo maravilloso, se queda en lo superficial. La respuesta de Pedro, en cambio, apunta al misterio más íntimo de Cristo. Tú eres el ungido, Tú eres el Cristo. Tú eres el Mesías. Tú eres el Hijo de Dios vivo. Eso es ir al centro del misterio de Cristo. Eso es ir más allá de la superficie. También hoy hay personas que quieren quedarse en la superficie y que quieren que nosotros nos quedemos en la superficie de Cristo. Cuando se dice, por ejemplo, que Cristo fue un gran líder, un gran pensador, el fundador de otra religión más, quizás un filósofo, una especie de personaje inspirado como un artista.

Esas frases, esa manera de hablar se queda en la superficie. Al hablar así, el misterio de Cristo se está perdiendo. No ha llegado a nosotros. Por supuesto que Cristo es un gran hombre, un gran líder, un gran profeta, pero es mucho más que eso. Es el ungido del Padre, ungido con el poder del Espíritu para una misión única y decisiva. Es decir, para vencer el pecado que hay en nuestra vida, para darnos el ser hijos de Dios, para reconciliar una vez y para siempre nuestra humanidad con la Divinidad. Para ser puente firme y eterno que une a Dios con los hombres. Para eso fue ungido Cristo. Por eso Él es el Mesías, y Él es el Hijo del Dios vivo. Y en esto, la relación que Él tiene con su Padre no se puede comparar con la de ningún profeta, pensador o líder que hayamos conocido. Reconocer ese misterio de Cristo es abrirnos a la riqueza que solo Cristo puede traernos. Eso fue lo que vivió y lo que profesó el apóstol San Pedro.

Y eso es lo que nosotros, como quien ha recibido un tesoro, conservamos en nuestro corazón. Que Dios, mis hermanos, en este día, nos permita renovar nuestra fe, apoyarnos con mayor confianza y con mayor firmeza en la grandeza y la belleza del misterio de Cristo, para ser firmes con la firmeza de la roca, con la firmeza de Pedro.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM