Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Oremos con amor fundado en Cristo por el Papa pidiéndole a Dios que su magisterio y su ministerio lleven siempre el sello del Evangelio.

Homilía blet023a, predicada en 20251109, con 4 min. y 48 seg.

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Transcripción:

Los cristianos tenemos a lo largo del año tres festividades que están distribuidas muy equitativamente a lo largo de los doce meses. Tres festividades en que recordamos especialmente al Papa. Una es el Veintidós de Febrero en que celebramos la cátedra de San Pedro, es decir, el deber y derecho que tiene el sucesor de Pedro, el Papa, para confirmarnos en la fe. Es un deber de él y es un derecho suyo. Luego pasamos de febrero unos cuatro meses y nos vamos para finales de junio y entonces tenemos el Veintinueve de Junio, la celebración de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Y una vez más, nuestras oraciones se elevan al Señor pidiendo por el Papa para que él pueda ser testigo de Cristo y del Evangelio, incluso hasta la muerte, como lo fue el mismo Pedro. Eso sucede en junio y luego tenemos que avanzar unos cuatro o cinco meses para llegar al Nueve de Noviembre, en el cual tenemos otra fiesta, la fiesta de la Iglesia, la Catedral del Papa. Recordemos que el Papa es ante todo el Obispo de Roma y todo obispo tiene lo que se llama su sede, es decir, el lugar desde el cual enseña. Eso es lo que significa sede. Y lo que estamos celebrando precisamente el Nueve de Noviembre es eso, la sede del Papa.

Mucha gente cree que la Iglesia propia del Papa, es decir, la catedral del Papa, es San Pedro. San Pedro es la Iglesia católica más grande del mundo. Es una Iglesia que tiene tremendo significado, pues por el Vaticano y todo aquello. Pero la Iglesia propia del Papa, como obispo de Roma, que es su primer oficio, es la de San Juan de Letrán. Y es precisamente esa basílica, ese templo al que recordamos, al que dirigimos nuestra mirada y nuestra oración en este día. Así que no se te olvide. Veintidós de Febrero, Veintinueve de Junio, Nueve de Noviembre. Te repito tres festividades bien espaciadas, muy equitativamente distribuidas a lo largo del año que una y otra vez nos están recordando que tenemos ese hermoso deber de orar por el Papa.

Tengamos presente que a lo largo de sus veinte siglos, nuestra Iglesia Católica ha tenido en la sede de Pedro hombres de gran santidad, de gran luz. Y también ha tenido personas que igualmente dejaron una sensación de vacío, de desilusión, de contradicción, muchas veces por sus costumbres, por su manera de vivir y otras veces porque su enseñanza también dejó interrogantes. Ya desde la antigüedad hubo un Papa, el Papa Honorio. El primero de los Honorios, dejó una desilusión bastante grande con su manera de enseñar. Y también, pues tienes otros Papas muy grandes, muy valientes, muy audaces en su enseñanza, como un León Magno, como un Gregorio Magno. Y ese Magno es bien ganado. El que se les llame grandes no es gratuito, es bien ganado porque hicieron cosas grandes. Entonces yo creo que más allá de la persona específica que esté en la sede de Pedro, nosotros hemos de orar por el Papa y hemos de orar con amor. Hemos de orar con amor, como oramos por otras personas, pidiendo que reciban la gracia del Espíritu Santo. Mucho más lo pedimos por el Papa y en la medida en que su carga es muchísimo más pesada, pues más necesita nuestra oración. Y en la medida en que sus enemigos visibles y sobre todo invisibles, quieren hacerlo caer, pues más debemos orar por él. Oramos con amor fundado en Cristo. Oramos por nuestro Papa y le pedimos a Dios que su magisterio y su ministerio lleven siempre el sello del Evangelio. Así que, compromiso unidos en oración por el Papa.

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