Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo Salvador con su mensaje de mansedumbre, de humildad, de rendido amor a Dios se impone sobre los imperios de esta tierra ¡Oremos por la fidelidad del Papa a este mensaje!

Homilía blet014a, predicada en 20171109, con 6 min. y 14 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

El Nueve de Noviembre, nuestra Iglesia Católica celebra la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán. Cómo es eso, de que un edificio adquiere tanta importancia. Por qué se celebra o se recuerda la dedicación de un edificio, un edificio sacro, se trata de una basílica. ¿Por qué es tan importante esta basílica? Muchos de ustedes ya conocen la respuesta. Porque no se trata de un edificio más. Incluso podríamos decir que no se trata de un templo más. Esta es la catedral del Obispo de Roma, es decir, del Papa.

Yo sé que nosotros asociamos al Papa fundamentalmente con la Basílica de San Pedro, lo cual está muy bien, porque según estudios arqueológicos realizados en la mitad del Siglo Veinte, los restos del apóstol Pedro se encuentran en el subsuelo, a gran profundidad, en el subsuelo de la Basílica de San Pedro. Allí fueron encontrados, debo decir con mayor precisión. Y puestos en un cofre precioso, se encuentran ahora exactamente debajo del altar mayor de la Basílica de San Pedro. De modo que si tienes ocasión de ir a Roma y tienes ocasión de ir a la Basílica de San Pedro, podrás ver que debajo del altar hay unas escalinatas que conducen a un pequeño lugar donde se ve un cofre. Ese cofre guarda ni más ni menos los restos del apóstol San Pedro. O sea, que es una Iglesia preciosa. La iglesia que llamamos Basílica de San Pedro, es preciosa por los restos del primero entre los apóstoles, el primer Papa. El mártir excelso que con su sangre puso la cabeza principal, la cabeza visible de la Iglesia en la ciudad de Roma. Esto es importantísimo.

Pero nosotros hoy no estamos celebrando la Basílica de San Pedro. Estamos celebrando otra basílica, la Iglesia de San Juan de Letrán, que de hecho tiene un nombre más difícil de recordar y que parece más distante de los apóstoles. Pero es que en nuestra Santa Iglesia, las cosas tienen una razón de ser. Sucede que cuando el cristianismo llegó a la ciudad de Roma, fue severamente perseguido. Cuando el cristianismo empezó a anunciar su mensaje en el corazón mismo del Imperio Romano, la oposición y el martirio fueron la ley constante durante siglos. La primera iglesia que el Obispo de Roma pudo considerar genuinamente suya y en la que pudo realizar su servicio de unidad de todos los cristianos de un modo constante después de consagrarla. Fue la Basílica de San Juan de Letrán. Eso quiere decir que lo que celebramos no es simplemente que el Papa tiene una Iglesia, sino que esa Iglesia representa la primera gran victoria, podríamos decir, del mensaje de Jesucristo sobre el antiguo mundo pagano.

La Basílica de San Juan de Letrán es como la punta de lanza de la victoria de Cristo frente al Imperio Romano, pero además frente a todos los imperios de esta tierra. Porque hay que saber que, por supuesto, en el mundo de aquel tiempo no había imperio más fuerte, no había poder mundano más fuerte que el poder del imperio. Eso quiere decir que al tener esta victoria, al lograr esta basílica, al establecerse de ese modo permanente sólido en la ciudad de Roma, como punta de lanza, repito, de victoria sobre el Imperio Romano, pues estaba anunciando también nuestro Señor Jesucristo, su victoria sobre todos los imperios. O sea, que este edificio, esta basílica, que es la Basílica del Papa, es un signo de la victoria de Cristo sobre todos los imperios de este mundo. Es la permanencia de Jesucristo más allá de la transitoriedad de los distintos imperios. Porque los romanos se acabaron hace tiempo y los imperios van y vienen. Pero es Cristo, Cristo Salvador el que permanece. De hecho, aunque esta basílica se llama de San Juan de Letrán, la dedicación, es decir, a quien ha sido dedicada esta basílica, es a Jesucristo como Salvador. O sea, que es hermoso pensar que por encima de los imperios de este mundo, Cristo Salvador, con su mensaje de mansedumbre, de pureza, de humildad, de rendido amor a Dios, se impone más allá de todos los imperios de esta tierra. Demos gracias al Señor por esa victoria.

Y acompañemos hoy con nuestra oración al Papa, para que él mismo, sintiendo en su corazón el vigor de la victoria de Cristo, jamás se postre ante los imperios y ante los intereses de este mundo. Que sepa tener una palabra libre de las modas, de las corrientes teológicas que hoy son y mañana desaparecen, de las presiones de los grupos políticos, de las presiones de los grupos sociales. Que su palabra sea libre y que busque ante todo servir a Cristo Señor. Y de ese modo también ayudar a la unidad de todo el rebaño de Cristo. Así sea.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM