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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Lo esencial de la Navidad no nos lo han quitado ni nos lo pueden quitar: es Cristo, portador de toda la fidelidad y la misericordia de Dios.
Homilía ba04012a, predicada en 20201220, con 7 min. y 13 seg. 
Transcripción:
Hermanos míos, la Navidad está llena de recuerdos de nostalgia, alegría profunda, sensación de vacío en otros. Como tengo un hermano psicólogo y varios amigos que también practican esa profesión, me han dicho que esta es la época del año en que se presentan los picos emocionales más complicados; momentos de alegría, a veces seguidos de momentos de profunda soledad, incluso ansiedad en algunas personas. La Navidad tiene ese conjunto de sensaciones, recuerdos, sentimientos; inevitablemente nos transportamos a nuestra infancia, pero también miramos nuestro presente, queremos mantener vivas nuestras tradiciones, y ya ve, este año nos encontramos con que aún ese consuelo emocional va a ser difícil. Las reuniones siempre con ese temor, el tema del contagio. No podemos negar la realidad, Colombia en estos últimos días está subiendo, está subiendo el número de contagios, el número de fallecidos nuevamente. Entonces ya sabemos cuál es la expresión que se oye: -Hay un repunte, hay un rebrote, hay una segunda ola-. En medio de todas estas incertidumbres. . ., ¿Con qué Navidad nos vamos a quedar? Esa es, como la pregunta que nos hacemos: ¿Cuál será nuestra Navidad? Preparando un poco esta Eucaristía, me encontré con un mensaje muy bonito en una red social, decía: -En la primera Navidad, todo era muy sencillo, este año será así también para nosotros, todo muy sencillo-. Podríamos decir que las circunstancias nos han desnudado, nos han despojado de tantas cosas, que no son malas, pero que no son esenciales. Podemos vernos como empujados a celebrar una Navidad con lo esencial, solamente lo esencial, como fue la primera Navidad, estaba lo esencial, solamente lo esencial. Pero si luego nos preguntan qué es lo esencial, pues seguramente sabemos responder; -Lo esencial es Jesús- ¿Qué tenía? ¿Qué tenía María? ¿Qué tenía José? Ni siquiera un lugar digno, y sin embargo, tenían a Jesús. ¿Y en Jesús qué encontramos? Bueno, podríamos hacer todo un desarrollo: El perdón, la unión con Dios, la reconciliación, el comienzo del mundo nuevo; pero las lecturas de hoy nos llevan a dos palabras en las que quiero quedarme: En Jesús encontramos, en Jesús, que es lo esencial de la Navidad, encontramos la fidelidad de Dios y la misericordia de Dios. Un Dios que a pesar de todo permanece, permanece firme, permanece fiel; un Dios que es de fiar. Imagínate este detalle, a comienzos del siglo VI antes de Cristo, esos son más de quinientos años antes del nacimiento de Cristo, los judíos ya perdieron la pista de quién podía ser rey. Porque la primera lectura nos dice que hay una promesa, una promesa de que un descendiente de David sería rey, y por supuesto que había muchos descendientes de David, muchos. ¿Pero quién es rey? ¿Qué pasó con esa promesa que está en el segundo libro de Samuel, capítulo 7? ¿Qué pasó con esa promesa? ¿Se ha olvidado Dios de sus promesas? ¿Se ha olvidado de su alianza?. Quinientos años antes de Cristo. ¿Pero qué es lo que le dice el ángel a María? Le dice refiriéndose a Cristo: "Se llamará Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, Su Padre" , le dará el trono de David, quinientos años después. Imagínate que si nosotros retrocedemos quinientos años aquí, donde nosotros estamos, no existía, por supuesto, nada que se llamara Bogotá, estaban aquí los muiscas; esa es una distancia muy grande de tiempo, muy grande. Y sin embargo Dios no se olvida de sus promesas: Cristo viene como cumplimiento fiel de todo lo que Dios había anunciado desde tiempos de Abraham. Y luego la misericordia. . . ¿A qué viene este Cristo? ¿A recordarle otra vez al pueblo que son una masa infectada de pecadores? No, mira lo que dicen estas palabras, dice aquí: "Darás a luz un hijo, le pondrás por nombre Jesús. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre", es tan bello, "Reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". ¿A qué viene Jesús? Lo trae ya en su nombre, Jesús es una palabra que está en hebreo y que significa -Dios salva, viene a salvar-. El Dios fiel viene a salvar, a salvar a los que están afligidos, a los que están descorazonados, a los que están devastados. A eso viene. Vamos a tener una Navidad atípica, como lo han dicho todos. Lo importante es que no perdamos lo esencial, lo importante es que descubramos en Cristo, que Dios es fiel y que Dios es compasivo. Amén. Amén.

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