Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Es tiempo de gracia, sanación y misericordia para ti. No dejes que pase esta Navidad sin recibir la visita de Dios en tu vida, en tu corazón.

Homilía ba04010a, predicada en 20171224, con 4 min. y 14 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

El Evangelio de hoy nos presenta el cántico de Zacarías un cántico de alabanza, un cántico que está profundamente en el corazón de nuestra Iglesia Católica; tanto que en la oración de la mañana, de la Liturgia de las Horas, es decir, la oración oficial de la Iglesia, todos los días tomamos este cántico. Muchos lo hemos conocido como el Benedictus, porque esa es la primera palabra que tiene este cántico en la lengua latina. -Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo-.

Quiero destacar en esta oportunidad la palabra visita. Es posible que para nosotros una visita sea algo cotidiano y casi trivial. Una persona que conocemos, quizás un amigo, se presenta en nuestra casa y nos hace una visita, o tal vez, hay una reunión familiar y hay que ir a visitar a los tíos o a los suegros, o tal vez hay que ir a visitar a un enfermo.

Pero la grandeza de una visita está en la grandeza del visitante, y eso precisamente es lo que hace única esta visita: Es el Señor el que ha visitado a su pueblo. La idea de la visita, entonces, sale del campo de lo cotidiano y se enmarca en lo absolutamente asombroso, absolutamente extraordinario. Es lo que experimentaron muchos cuando ante los milagros de Cristo exclamaban: ¡Dios ha visitado a su pueblo, Un gran profeta ha surgido entre nosotros, Dios ha visitado a su pueblo!.

Una visita puede cambiar muchas cosas, yo recuerdo el testimonio de un amigo mío, gran líder de la Renovación Carismática en Bolivia, él era ateo; su vida cambió completamente por una visita, la visita del Papa San Juan Pablo II hace ya algunos años. Una visita que cambió completamente esa historia porque, repito, el impacto de una visita depende del visitante. La gente exclamaba ante Cristo: ¡Nunca hemos visto algo igual! La gente exclamaba: ¡Un gran profeta ha surgido!, La gente exclamaba: ¡Todo lo hace bien!.

Esa es la visita de Dios, lo más maravilloso es que esa visita no se ha detenido, lo más maravilloso es que esa visita está a la puerta de tu propia casa; como lo dice el libro del Apocalipsis en el capítulo 3: Es el Señor el que dice: "Estoy a la puerta y estoy llamando". Es decir, Dios quiere visitar tu casa, Dios quiere visitar tu vida, Dios quiere visitar tu corazón. Encontrarse con el Señor, recibir su visita significa abrir el tiempo de Dios en nuestra vida.

Eso fue lo que sucedió con aquellos que creyeron, ellos abrieron el tiempo de Dios en su vida, tiempo de gracia, tiempo de sanación, tiempo de bendición, tiempo de misericordia.

El Señor está a la puerta, quiere visitar tu vida, quiere marcar una diferencia. No dejes que pase esta Navidad así nomás. Recibe la visita de Dios. Amén.

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