Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El tiempo de David permanecerá como la gran referencia del Reino de Dios, hasta la llegada de Cristo. ¿La razón? David permitió a Dios reinar en él mismo.

Homilía ba04008a, predicada en 20141221, con 5 min. y 22 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

Hemos llegado ya al cuarto domingo de Adviento y hay un personaje que liga la primera lectura y el Evangelio: Se trata del rey David. La primera lectura está tomada del segundo libro de Samuel y es la promesa que Dios le hace a David, promesa de una dinastía, promesa de la permanencia del trono, promesa de construir una casa para David; porque David había pensado en construir una casa para Dios. Esa fue la primera lectura.

En el Evangelio encontramos el texto bien conocido y bien amado de la Anunciación: El ángel Gabriel visita y anuncia a la Santísima Virgen el misterio de la Encarnación. Y ella da su Sí. Pero en las palabras del ángel hay una referencia al rey David: -Será grande. Tendrá el trono de David su padre-. Este es el nombre que aparece en el Evangelio, es decir, el Mesías, aparece como descendiente de David.

¿Por qué es tan importante David? ¿Por qué es la gran referencia para el pueblo de Israel? Hay por lo menos dos motivos: El primer motivo es porque cuando David estaba reinando, no se olvidó de ser súbdito de Dios, David no fue tan pastor que se le olvidara ser oveja, no fue tan rey que se le olvidara ser súbdito; supo descubrir en primer lugar el reinado de Dios en su vida y desde el reinado de Dios en sí mismo, fue rey para el pueblo de Dios. Es todo un modelo para los gobernantes de toda época y por supuesto, un modelo para los pastores del pueblo de Dios, esa es la primera razón.

La segunda es porque David derrotó a los enemigos de Israel y como dice hermosamente el Salmo 147: -En sus días hubo paz en las fronteras-. De hecho, la promesa que le hace Dios a David a través del profeta Natán es: -Mi pueblo, vivirá sin sobresaltos. Mi pueblo habitará seguro-. Como David reinó de esta manera, como trajo verdadera paz sin sobresaltos al pueblo de Dios y como David supo ser oveja siendo pastor del pueblo. El tiempo del reinado de David quedó para siempre en la memoria de los israelitas, como el tiempo en el que reinaba Dios. Podemos decir que en el reinado de David ellos experimentaron el reinado de Dios.

Y este será el corazón del mensaje del Mesías, el corazón del mensaje de Jesucristo. Si recordamos bien las palabras fundamentales de Jesucristo, las palabras centrales son: -El reino de Dios está cerca-. Es decir, que Jesús no solamente es descendiente de David a través de José, según nos cuenta la genealogía de San Mateo o la genealogía de Lucas, no solamente es descendiente de David en ese sentido, sino que Jesús es descendiente de David, porque aquello que fue anunciado, que fue presentado, que fue degustado en el reinado de David, es exactamente lo que va a traer nuestro Señor Jesucristo.

La Iglesia ha querido que este texto lo escuchemos en el Adviento para que sepamos en él encontrar, qué es lo que Papá Dios, qué es lo que Dios nuestro Padre nos ofrece en la persona de Cristo. Es la plenitud de su comunión con nosotros, es la plenitud de su fuerza en medio nuestro y es la plenitud de su paz que nos anuncia seguridad y que nos anuncia su permanencia y su victoria para siempre.

Abramos el corazón, está muy próxima la Navidad. Abramos el corazón para recibir a este que vive y que reina y que trae el Reino de Dios a nuestras vidas. Amén.

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