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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¿Qué está frenando la obra de Dios en tu vida? ¿Qué está frenando el plan de Dios en tu camino? Limpiemos el camino porque nuestro Mesías está cerca.
Homilía ba03012a, predicada en 20231217, con 3 min. y 48 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! El evangelio de este tercer domingo de Adviento nuevamente nos presenta la figura de Juan el Precursor, el Bautista. Es la manera como la Iglesia quiere que nosotros hagamos el mismo camino que hizo el pueblo de Dios. Es decir, así como Juan fue el que preparó al pueblo para que pudiera recibir al Mesías, así también nosotros a través de este camino espiritual que vamos haciendo en el Adviento, nos preparamos para recibir a Jesucristo y muy en concreto recibimos el auxilio, la enseñanza, el testimonio de Juan. Precisamente la palabra testimonio es completamente central en el texto del Evangelio que ha sido tomado del capítulo primero de Juan el Evangelista. No se nos olvide que, por supuesto, hay varios Juanes; este es Juan Evangelista hablándonos sobre Juan el Bautista y al hablarnos de Juan el Bautista destaca la palabra testimonio. ¿Por qué el evangelio de Juan destaca que el Bautista era el que daba testimonio?. Pues indudablemente, porque en los primeros tiempos la figura de Juan impactó tan profundamente a sus contemporáneos que algunos creían que él era el ungido, él era el Mesías de Dios. Así que al presentarnos a Juan como el testigo de la luz, como aquel que da testimonio sobre uno que va a venir después, lo que está haciendo el evangelista es dirigir nuestra mirada más allá de Juan el Bautista hacia aquel que va a venir. Pero esto también significa dos cosas: Esto significa que la grandeza del Mesías es absolutamente desbordante, es impresionante, porque si un hombre como Juan, un hombre de la santidad, de la coherencia, de la pureza, de la austeridad de Juan, tiene tales palabras para referirse al Cordero de Dios, pues eso significa que ese cordero es absolutamente impresionante. Pero en segundo lugar, hay que tener en cuenta que esta grandeza del ministerio de Juan está dirigida a que nuestros corazones se enderecen. Es decir, una vez más, a que quitemos obstáculos. Yo quiero repetir esta idea que ya la hemos dicho en otra oportunidad: -El Adviento es el tiempo para quitar los obstáculos- ¿Que está frenando la obra de Dios en tu vida? ¿Qué está frenando el plan de Dios en tu camino? Eso es lo que hay que quitar. Que el camino quede recto, sin vueltas, sin estorbos, sin excusas, sin justificaciones; que quede bien claro y bien abierto el camino y que Dios haga toda su obra en nosotros. Esto es lo que quería Juan el Bautista con la gente de aquel tiempo, y esto es lo que quiere Juan el Bautista también con nosotros. Así que adelante, estamos entrando en la recta final del Adviento y la figura santa, la figura austera de Juan nos invita a limpiar el camino, sabiendo que alguien muy, muy grande, alguien muy, muy santo, alguien de increíble santidad, pureza y misericordia, está ya tan cerca de nosotros. Es Jesús Es el Mesías.

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