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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Estamos viviendo el Adviento con fuerza, esperanza y alegría porque nos damos cuenta que nuestro recorrido tiene sentido, que Nuestro Señor viene en camino.
Homilía ba03010a, predicada en 20201213, con 4 min. y 43 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! Este es el tercer domingo de Adviento y tiene un nombre especial en nuestra Iglesia Católica. Se cita muchas veces con su título en latín Gaudete. Gaudete quiere decir gozaos, llénate de gozo. El Adviento es un camino en el que la Iglesia reconoce con humildad su necesidad de Cristo. El Adviento es el tiempo en el que reconocemos que estamos incompletos. Reconocemos que nos hace falta mucho, reconocemos que hemos fallado. Por eso el típico color morado que se utiliza en el Adviento es el mismo color morado que se utiliza en la Cuaresma. Ese color siempre en la iglesia indica penitencia, llamado a la conversión o incluso duelo. Es frecuente, por ejemplo, que cuando nos confesamos, el sacerdote utilice una estola morada. De nuevo, es una señal de penitencia, una señal de conversión, una señal de llamado a salir del pecado. En ese esfuerzo de nuestra lucha por el pecado, no estamos, sin embargo, solos. Nos acompaña la comunidad cristiana entera, pero sobre todo nos acompaña la voz de Dios. Es la misericordia de Dios la que nos está llamando. Y por eso, en medio de los domingos de Adviento, que en general tienen ese tono de cierta sobriedad, de cierta parquedad, aparece este domingo en que el morado se suaviza. Seguramente te has dado cuenta que en las coronas de Adviento hay tres velas que son moradas o tres cirios que son morados, y hay uno que corresponde a este domingo y que es rosado. Ese rosado en realidad lo que significa es como un morado atenuado. Fíjate cómo en esos signos tan simples, tan sencillos, la Iglesia nos está invitando a la esperanza y nos está invitando a la confianza y nos está invitando a la alegría. Incluso. Por eso, el título de este domingo, Gozaos. Es un gozo. No porque ya tengamos a Cristo entre nosotros. Lo estamos esperando, particularmente en Navidad. No, no es por eso. Todavía no hemos llegado allá. Pero. Pero ya en esperanza, ya en las palabras de Juan Bautista que aparecen en el Evangelio de hoy, ya en el camino que se está preparando, ya se siente, ya se siente que está cerca. Es decir, estamos viviendo nuestro Adviento con fuerza, con esperanza, con alegría, y nos damos cuenta que nuestro camino tiene sentido. Además, te digo otra cosa: El tiempo litúrgico de Adviento se parece tanto a la vida de la Iglesia, tanto porque la Iglesia, siempre llamada a purificarse, está como en un larguísimo Adviento. Un Adviento prolongadísimo que tendrá su culminación solamente cuando llegue el Señor al final de los tiempos. Eso es lo que estamos aguardando realmente. Entonces, qué bueno este domingo para recordarnos que mientras esperamos la victoria plena de Cristo, de algún modo ya está con nosotros a través de su llamado, su misericordia. Así que a vivir este domingo en el sentido, en el ritmo, en la clave del gozo. Porque hay esperanza para nosotros, en el gozo, porque hay un camino que podemos recorrer, en el gozo, porque no estamos solos, y en el gozo. Porque si Dios nos llama incluso a arrepentirnos, es porque quiere lo mejor para nosotros. Así que una vez más, feliz, feliz. Tercer domingo de Adviento. Feliz domingo Gaudete.

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