Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La revelación de la Santísima Trinidad es la obra de misericordia divina y por este amor y esta revelación hemos llegado a conocer al Dios verdadero.

Homilía atri011a, predicada en 20230604, con 5 min. y 11 seg.

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Transcripción:

Hay un dicho que lo he escuchado varias veces entre sacerdotes y es que una de las predicaciones más difíciles de todo el año es sobre la Santísima Trinidad. Así que, en primer lugar, ¡Feliz Domingo! ¡Feliz Domingo de la Santísima Trinidad! Pero en segundo lugar, por favor, recordemos que estamos ante el misterio de misterios, es decir, esto es Grandes Ligas. No hay palabra en la que tengamos que ser más humildes que cuando queremos hablar, deseamos hablar del misterio mismo de Dios, de lo que es Dios en sí mismo. Un solo Dios, una sola naturaleza, tres personas divinas. ¿Quién puede explicarlo, quién puede exponerlo?

Y la verdad es que nuestras palabras desde el principio sabemos que se van a quedar cortas, pero eso no nos detiene de descubrir, aunque solo sean destellos, pequeños destellos de toda la grandeza del amor de Dios. Precisamente el énfasis en este año en que nos encontramos en esta fiesta de la Trinidad en el ciclo A, el énfasis está en la misericordia, el amor compasivo de Dios. Y creo que es muy bueno recordar aquí que es la misericordia la que ha hecho que Dios se dé a conocer a nosotros. Nosotros hemos conocido quién es Dios, básicamente porque Él nos envió a su Hijo y nos envió al Espíritu, nos envió a su Hijo. Y ese hijo nos dijo: "El que me ve a mí, ve a mi Padre." Y nos envió al Espíritu. Y de ese Espíritu dijo el Hijo: "Él los conducirá a la verdad completa. Él les va a recordar todo lo que yo les he dicho".

Fíjate cómo utilizo mis dos manos, el Hijo y el Espíritu. Y esa expresión o ese modo de expresarse no es mío, es propio de los Padres de la Iglesia. Porque el Hijo y el Espíritu Santo son como el abrazo de Dios Padre que ha querido acogernos. Y cuando nos preguntamos ¿Por qué ha querido acogernos? ¿Por qué nos llama a la amistad con Él? Cuando nos hacemos esta clase de preguntas, solo hay una respuesta: Por pura misericordia, por pura misericordia. Solamente por eso. Y esa misericordia es la que se encontró ya Moisés, como nos cuenta la lectura, la primera lectura de la Misa de hoy. Moisés, allá en esa inmensidad del monte santo, escucha el rumor, recibe la profunda revelación de cómo Dios es clemente y compasivo, es decir, la compasión de Dios le precede y es la que hace que nosotros podamos saber algo de Él.

Y luego, con esa infinita compasión, como nos dice el Evangelio Porque tanto amó Dios al mundo, que le envió a su Hijo único, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Por esa infinita compasión, Dios envió a su Hijo, y por esa infinita compasión, Dios nos da su Espíritu. De manera que la revelación de la Trinidad. Y este es como el resumen de este breve mensaje La revelación de la Trinidad es un mensaje de misericordia. Lo digo mejor: -La revelación de la Trinidad es una obra de misericordia, y si es obra de misericordia, que Dios haya querido revelarse a nosotros es obra de misericordia. La Mamá de todas las obras de misericordia, la gran obra de misericordia-. Teniendo en cuenta que es importante dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento. Pero la gran obra de misericordia es dar a conocer a este Dios.

Y eso no lo digo yo, eso lo dijo el mismo Cristo está en el capítulo 17 de San Juan. Esta es la vida eterna, Padre, que te conozcan a ti y a tu enviado Jesucristo. De tal manera que ese es el mensaje nuestro esta vez. La revelación de la Trinidad es la obra de la misericordia divina. Y por esa revelación y por ese amor, nosotros hemos llegado a saber cuál y quién es el Dios verdadero, para que no nos quedemos adorando al sol, para que no nos quedemos adorando nuestras ideas, para que no nos quedemos adorando a seres humanos que un día nos van a decepcionar, para que sepamos quién es el Dios verdadero y en Él encontremos nuestra plenitud. La misericordia de Dios ha venido corriendo a nosotros y sólo por razón de misericordia hemos recibido al Hijo y al Espíritu Santo, la gloria para Dios.

Amén.

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