|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Dios es misterio insondable pero no impenetrable.
Homilía atri006a, predicada en 20140615, con 4 min. y 51 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! Nuestra Iglesia celebra el domingo siguiente a Pentecostés la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Uno de los nombres que puede darse a esta fiesta es que es la fiesta de Dios. Lo que estamos celebrando en esta ocasión es el ser mismo de Dios, el misterio insondable pero no impenetrable de Dios. Aprendamos bien esos dos adjetivos. ¿Qué quiere decir impenetrable? Quiere decir lo que no puede ser conocido. Un lugar a donde no se puede entrar, no se puede penetrar. Pero Dios no es un misterio impenetrable. Se ha dado a conocer. Ha salido a nuestro encuentro enviándonos a su propio Hijo, el Señor Jesucristo. Y nos dice la Escritura que ese Hijo, que es su Palabra, "Acampó entre nosotros y hemos contemplado su gloria". Y nos dice la primera carta de Juan: -Lo que hemos visto, lo que hemos oído, lo que hemos palpado acerca de la Palabra de vida-. Es decir, que Dios se ha dado a conocer en la persona de su Hijo. Y Dios le ha dado a conocer con el don del Espíritu Santo. El mismo Cristo nos dijo que el Espíritu Santo nos iba a recordar todo lo que el mismo Cristo nos había dado. Y nos dijo también el Divino Maestro que el Espíritu Santo nos conduciría a la verdad completa. De modo tal que no se debe decir que Dios es un misterio impenetrable. Se ha dado a conocer. Pero ahora vamos con la otra palabra: Insondable. Una sonda es un instrumento que se utiliza para examinar la profundidad de algún lugar. Por ejemplo, una sonda se puede utilizar en el océano para ver qué hay allá abajo. Se utilizan ondas de radar, por ejemplo, para hacer una especie de mapa de cómo es ese fondo del mar. Esa es una sonda. Cuando nosotros decimos que el misterio de Dios es insondable, estamos diciendo que la profundidad de ese océano, la profundidad de ese mar, supera todo lo que podemos decir. Todo lo que podemos pensar, todo lo que podemos incluso imaginar. Dios es un misterio insondable. No terminamos nunca de conocer a Dios. ¿En qué consiste nuestra vida cristiana? El mismo Jesús nos lo dice cuando está orando a su Padre en el capítulo 17 de San Juan. En esa ocasión dijo Nuestro Señor: -En esto consiste la vida eterna, en conocerte a ti, Padre, y al que tú has enviado-. De modo que tenemos vida. Recibimos vida en la medida en que entramos en este misterio, el misterio de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Ahí recibimos vida. Ahí encontramos vida. Pero, hay una buena noticia. No es mala, ese océano de amor, ese océano de luz no acaba nunca. No vas a lograr tocar su fondo ni en todo tu estudio y todo tu análisis y toda tu penetración intelectual en esta tierra. Ni vas a tocar ese fondo en la inmensidad de la eternidad de Dios. Es grande el Señor, misterio de amor que se ha ofrecido a nosotros y que nunca, nunca lograremos agotar.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|