Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Que la Sagrada Familia que conoció tantas exclusiones y dolores nos ayude a descubrir la verdadera dignidad de todo ser humano y a proteger a la familia, la Iglesia doméstica.

Homilía asfa012a, predicada en 20161230, con 6 min. y 48 seg.

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Transcripción:

La fiesta de la Sagrada Familia se celebra usualmente el día domingo, aquel domingo que caiga entre Navidad y el primero de enero, que es la solemnidad de María, Madre de Dios. El domingo que caiga en esos días, es el domingo de la Sagrada Familia. Pero por supuesto, puede suceder, y es el caso en este año en que no hay ningún domingo en esos días, porque precisamente, el día de Navidad cayó en domingo. Cuando se da esa circunstancia, entonces la fiesta de la Sagrada Familia se celebra el día treinta de diciembre. Es el caso, repito, en este año.

¿Qué podemos aprender de la hermosa y Sagrada Familia? Nuestro primer pensamiento va en la línea de tantos ataques a la familia que estamos viviendo en nuestro tiempo, ataques no solamente por el pecado, llamémoslo así ocasional, sino por el pecado institucionalizado.

Podemos decir que hay fuerzas que quieren institucionalizar el pecado. ¿Qué quiere decir institucionalizarlo? Convertir al pecado, como en algo socialmente aceptable y como algo con lo que tenemos que vivir, como vivimos con las demás instituciones de la sociedad.

Por ejemplo, es una institucionalización del pecado el reconocimiento del adulterio en paralelo con cualquier otro modo de convivencia y en particular en paralelo con el matrimonio celebrado según la ley y el querer de Dios. Igualar una relación de adulterio con una relación de matrimonio equivale a institucionalizar el adulterio.

Otro ejemplo: hay una hermosa complementariedad, querida por Dios entre el hombre y la mujer, no solamente en su biología, que es un hecho, sino también en su mundo emocional, en su respuesta, en sus talentos típicos. Es decir, hay una hermosa complementariedad, pues obviamente, cuando se pretende instituir, aprobar, legalizar el matrimonio en otras condiciones, vale decir, por ejemplo, entre personas del mismo sexo, se pretende institucionalizar algo que es contrario al querer de Dios y nos quieren obligar a que eso se acepte.

Tercer ejemplo: Sabemos, y ha sido así en todas las culturas y en todos los tiempos, sabemos que el primer derecho a la educación de los hijos pertenece a los papás. Es algo que casi no necesitaría demostración., Podemos decir que la naturaleza misma lo está gritando en el hecho de que la criatura queda en los brazos, en el regazo de esa madre y esa madre y esposa se siente segura, amada, protegida particularmente en los brazos del esposo. Entonces, en el abrazo mutuo del esposo y la esposa, está preciosamente situada la criatura. El niño, los hijos, la naturaleza está gritando, ¿Quién es el primer nido?, ¿Cuál debe ser el primer nido?, la primera escuela, el primer camino de formación del ser humano.

Pero ese santuario está siendo profanado, porque resulta que en muchos países, esta es una ofensiva mundial, en muchos países se ataca ese derecho fundamental de los papás. De modo que se vean obligados a obrar en contra de su conciencia o por lo menos, a soportar que, en contra de sus propias convicciones, los hijos sean llevados por un camino diferente, sean adoctrinados de una manera que no es la que corresponde a los papás. Todo tipo de artilugios legales, todo tipo de trampas, se presentan de un modo y de otro, pero es básicamente para eso. Y ¿qué se está haciendo ahí?Institucionalizar un abuso, y si alguien pretende oponerse a ese abuso, entonces se arriesga a las multas, se arriesga a la cárcel, se arriesga incluso a perder la custodia de los hijos.

Esta fiesta, hermosísima fiesta de la Sagrada Familia debe llevarnos a todas estas consideraciones, debe llevarnos a reconocer las amenazas que está viviendo la familia en nuestro tiempo. Y desde esa conciencia es necesario que saquemos fuerza, inspiración e incluso esperanza y alegría de la Sagrada Familia. Porque si nosotros recordamos las condiciones de ellos en aquel tiempo y según las amenazas de esa época, no fueron fáciles.

Está, por una parte la pobreza, está la marginación, está la exclusión; fueron desplazados, tuvieron que ir como refugiados, esto no se nos puede olvidar. Yo sé que hay una gran politización de la palabra refugiado, pero no podemos llamar de otra manera a la Sagrada Familia, fueron refugiados, refugiados que tuvieron que buscar la hospitalidad de sus hermanos judíos, seguramente en el norte de Egipto, probablemente en Alejandría.

Entonces, esas realidades fueron las que ellos vivieron: amenazados de muerte, perseguidos, refugiados, desplazados por la violencia, excluidos por ser pobres.

Que la Sagrada Familia, que conoció tantas exclusiones y tantos dolores, nos ayude a descubrir la verdadera dignidad de todo ser humano y a proteger aquella a la que Pablo VI llamó Iglesia doméstica. Amén.

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