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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Las desigualdades y jerarquías que plantea la Biblia son finalmente canales de autoridad desde el servicio.
Homilía asfa011a, predicada en 20131229, con 34 min. y 16 seg. 
Transcripción:
Amados hermanos, hay tanta riqueza en las lecturas que tenemos para el día de hoy. Yo quiero tomar un camino que me parece especialmente nuevo; y que creo que puede enseñarnos varias cosas. Observa por favor, las siguientes frases tomadas de las lecturas de hoy: "Dios hace al padre más respetable que a los hijos, afirma la autoridad de la madre sobre la prole". Ahora esta otra frase "Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos". -Y un poco más adelante-. "Hijos, obedeced a vuestros padres en todo". Incluso en el Evangelio nos damos cuenta que el hijo y la madre, es decir Jesús y María, son casi parte del equipaje de José. -Coge al niño y a su madre, para Egipto. Ahora coge al niño y a su madre, de vuelta. Coge al niño y a su madre, para Galilea-. El texto no nos presenta a José hablando con María, conversando, discutiendo; parece que no hicieron una mesa redonda. Bueno, a ver, qué queremos. ¿Vamos, no vamos, qué hacemos? Realmente José obra con bastante autoridad y simplemente en obediencia a lo que Dios le muestra, sobre todo a través de esos sueños. Estas frases que he subrayado son tal vez las frases más antipáticas de estas lecturas, por lo menos antipáticas a los oídos de muchas personas. Es antipático que nos digan que el padre es más respetable que los hijos, que la mamá tiene autoridad sobre la prole, que la esposa debe ser sumisa frente al esposo, que los hijos tienen que obedecer a los papás. Todo ese lenguaje que es un lenguaje que habla no solo de diferencia, sino que habla de jerarquía, es un lenguaje que es fastidioso, que chilla en nuestros oídos porque nuestros oídos están acostumbrados a otro lenguaje, que es el lenguaje de la igualdad. Todo debe definirse por consenso, por votación. Todo debe definirse teniendo en cuenta que las opiniones de todos son igualmente válidas. Pues eso no es lo que dice la Biblia. La Biblia no dice que las opiniones son igualmente válidas. No, la opinión de la mamá está por encima de la opinión de la prole, porque ella tiene autoridad sobre la prole. Y en un momento dado lo que se dice aquí sobre el esposo y la esposa es un verdadero quebradero de cabeza para muchos sacerdotes que no hallan cómo predicar esa palabra de que la esposa sea sumisa al esposo. En este año que está terminando se le ocurrió a una italiana publicar un libro sobre las esposas sumisas. Pero en contra de lo que se podría pensar. Ella no habla de la sumisión como una derrota de la mujer, sino más bien como un camino de realización personal para ella, es decir, como un estilo de ser dentro de la familia. Ella no está diciendo que la esposa sea esclava del esposo o que sea una tonta, pero más bien muestra, esta italiana, muestra que hay un modo de sumisión. Bueno, se le ha vuelto el mundo encima a esa autora, esa escritora. Por supuesto, miles de mujeres se sienten traicionadas, se sienten heridas, cómo se le ocurre a una mujer hablar de sumisión. Eso era la época patriarcal. Era la época atrasada, una época precientífica, una época oscurantista. Yo me he encontrado con teólogos y con teólogas que cuando llegan a estos pasajes dicen bueno, pues estos son los atavismos culturales, estos son los rezagos de los que no logró liberarse San Pablo; como quien dice eso no rige, eso no es palabra de Dios. -Eso es lo que están diciendo-. Si nos dicen que estos pasajes; si nos dicen que estas palabras son atavismos y rezagos culturales, rezagos de una cultura patriarcal. Una cultura que humilla a la mujer y que no la toma en cuenta y por consiguiente no es Palabra de Dios. Estamos ante un serio problema. Porque si yo puedo tomar las partes de la Biblia que no coinciden con mi cabeza y decir que esos son atavismos culturales, entonces la Biblia tiene que decir lo que yo esté pensando. El problema de fondo está en desigualdad, está en la palabra desigualdad, está en la palabra jerarquía. Ahí es donde está el problema de fondo. El problema de fondo está en que la Biblia se empeña en decirnos que hay desigualdades y que hay jerarquías en la sociedad. En la familia, hay jerarquías. Y esas jerarquías y esas desigualdades a nosotros nos suenan antipáticas, porque vivimos en una sociedad que pretende exaltar las grandezas del igualitarismo. Bueno, antes de ver si la Biblia tiene o no tiene razón en lo que nos presenta como desigualdades. Es interesante hacernos la pregunta de si realmente una mentalidad igualitaria es una mentalidad útil a largo plazo, si es una mentalidad realmente que haga avanzar la sociedad o no lo es; porque probablemente no lo es. La mentalidad igualitaria es típica de las decisiones que se toman por mayoría. Y hay una pregunta que hace tiempo han planteado diversos autores que no tienen mucho que ver con la Iglesia Católica y este dato es importante. La pregunta es ésta: ¿Es más inteligente una multitud o una persona? -Es una muy buena pregunta-. ¿Es más inteligente una multitud o una persona?; ¿Es más independiente una multitud o una persona?; ¿Tiene mayor visión de futuro, una multitud o una persona? Y la respuesta en los tres casos es que una multitud es menos inteligente; que una multitud es menos independiente y que una multitud es mucho más miope. Así como se oye. De hecho, la multitud puede ser utilizada de una manera inteligente para lograr prácticamente lo que tú quieras. Porque resulta qué, como han demostrado psicólogos hace mucho tiempo, es que esto no es nuevo, mis hermanos. Como se ha demostrado hace mucho tiempo, hay una psicología de las masas, una obra, un clásico sobre este tema se llama así "Psicología De Las Masas" y hace tiempo se ha demostrado que cuando un grupo numeroso de personas tienen que interactuar en un espacio brevísimo de tiempo, entonces la capacidad de análisis se reduce a cero. La articulación del discurso se reduce a cero y la emoción se dispara al infinito. Es decir, las masas obran de una manera completamente emocional y esto significa que la capacidad racional disminuye en la medida en que tú tratas con grupos más y más numerosos de personas. Se nota, por ejemplo, en las estampidas en las que muere mucha gente cuando tiene que salir de un estadio o de una sala de cine donde se ha anunciado que hay un incendio. Pero es que no es solo cuando las masas están convocadas físicamente en un mismo recinto, no es solamente ahí. Resulta que la psicología de las masas sigue trabajando también cuando se opera sobre ciertos factores emocionales en los cuales la capacidad de análisis del grupo es mínima. Porque resulta que los grupos no piensan, los que piensan son las personas. Entonces, a través de la manipulación de las masas tú puedes lograr muchas cosas. Hay toda una rama dentro de este campo de la psicología que se llama "ingeniería social", y -la ingeniería social es el conjunto de estrategias para manipular el pensamiento de las masas-. ¿Cómo lograr que la gente acepte lo que antes no aceptaba?, ¿Cómo lograr que la gente piense algo?, ¿Cómo lograr que la gente haga algo? Eso le interesa muchísimo, por ejemplo, a los que están en el mundo de la publicidad. Por supuesto, en el mundo del mercadeo. ¿Qué hay que hacer para que la gente empiece a comprar esto?; ¿Qué hay que hacer para que la gente empiece a utilizar esto?; ¿Qué hay que hacer para que la gente se aparte de esta idea y se una a esta otra idea? Eso se puede hacer con las masas. Es más difícil hacerlo con personas individuales, por mencionar apenas unos dos o tres recursos de la ingeniería social. Observa, por ejemplo, el caso del aborto en caso de violación. Aborto en caso de violación. Cualquier persona. Cualquiera. Cualquiera. Cualquiera de nosotros, medianamente inteligente. Se sienta en la sala de su casa y analiza esa historia. Una mujer ha sido violada. Queda embarazada. Hay que matar al niño. ¡Analiza eso, por favor; con tú cabeza, la tuya! Y dime si tiene sentido. La mujer fue violada y quedó embarazada. Matamos al niño. Cualquiera piensa. "Oye, pero es que el niño no fue el que la mató. El niño no fue el que la violó". Entonces uno se da cuenta que ahí no hay lógica; uno se da cuenta que eso no tiene coherencia. Si uno lo analiza, uno ve que no tiene sentido matar al niño porque el niño no fue el culpable. No tiene sentido. Y es evidente que se está matando a un niño, porque si no interviene el médico para sacar a esa criatura, pues vas a tener al cabo de unos meses un hermoso bebé perfectamente inocente. El bebé no tiene la culpa. Pero entonces, ¿Qué sucede cuando se razona en términos de masa? Sucede que la emoción es la que se dispara y toda la indignación que produce el hecho brutal de una violación. Toda esa indignación entonces se deja correr allí donde puede correr, porque resulta que a veces es más difícil capturar al violador o lo que sea. Es decir, es una manipulación emocional lo que hace ese argumento que se ha utilizado en todas partes donde se ha querido aprobar el aborto, lo que hace ese argumento es primero encender en ti la ira y luego decirte esa ira contra alguien. ¿Contra quién?, ¿Contra quién?, contra, contra el bebé. Bueno, contra el bebé entonces. Pura manipulación emocional. El bebé no tiene nada que ver en eso. Nada. Ese bebé es tan inocente como es inocente el bebé que ha sido concebido en la pareja más fiel, amorosa y estable del mundo. Pero con ese argumento que estoy a punto de decir ¡Con ese maldito argumento y digo maldito porque trae maldición! Con ese maldito argumento van empujando, van empujando la puerta del aborto en muchos sitios. ¿Por qué estoy hablando de esto? Estoy hablando de esto porque allí donde se predica el igualitarismo, entonces resulta que todas las opiniones valen lo mismo y donde todas las opiniones valen lo mismo; tú lo único que tienes que hacer es conseguir conquistar votos. Es decir, cuando la verdad -entre comillas- se convierte en el resultado de una votación, cuando lo verdadero es lo que digan las urnas, cuando hay que tomar como bueno y como verdadero lo que sea resultado de un referendo o de una elección. ¡En ese momento quedamos en poder de los publicistas y los publicistas están en manos de quienes les paguen jugosos cheques! ¡Entonces el que tenga plata hace de la sociedad lo que se le dé la gana, porque el que tenga plata manipula al publicista. El publicista maneja la mente de la gente. La gente vota lo que le dicen que tiene que votar y de esa manera los llevas a que aprueben lo que a ti se te dé la gana! Y la gente está tan convencida de esto que ya hay partidos políticos que empiezan a trabajar para que se despenalice la pederastia. Ya hay partidos políticos que están trabajando para que se despenalice la poligamia. Y saben que lo van a lograr tarde o temprano. Porque exactamente los mismos argumentos que sirven para justificar los demás desórdenes morales en los que nos encontramos sirven para ese caso. Bueno, pero si tú tienes, por ejemplo, dos lesbianas que son supremamente tiernas y respetuosas, ese es un entorno muy bueno para un niño. Mejor eso que una pareja heterosexual que se la pasa peleando. ¡Sofisma, sofisma se llama eso! es una comparación por dilema incompleto. Si ustedes hacen un buen curso de filosofía, ustedes se dan cuenta de que eso es un sofisma, Ese es un engaño, eso es un engaño, esa es una manera de engañar. Entonces, nosotros lo primero que tenemos que hacer para acercarnos a estos textos que hablan de desigualdad en la Biblia, lo primero que tenemos que hacer es aprender a ser más críticos con el lenguaje de la igualdad, porque el lenguaje de que todos somos iguales es el lenguaje de que la verdad se defiende en referendos o se pierde en referendos. O la verdad, en todo caso, se decide por votación. En el momento en el que tú consideras que todo es igual y que todos somos iguales, es decir, que todas las opiniones valen lo mismo. En ese momento la verdad queda sujeta a la tiranía de las urnas y las urnas quedan sujetas a la manipulación de los magos de la ingeniería social y de la publicidad, y ellos a su vez, quedan sujetos a las chequeras abultadas de los grupos oscuros de poder, entre los cuales hay mucha gente que le interesa quitar de en medio la estorbosa Iglesia Católica. Porque la Iglesia Católica daña muchísimos negocios. Ustedes se han dado cuenta hoy, por ejemplo, como hemos predicado abiertamente en contra de la mentalidad anti concepcionista. Estoy seguro que si entre ustedes estuviera el gerente general de una empresa de látex con la que se suelen hacer los preservativos, esa persona tiene que estar ardiendo de ira contra mí. Tiene que sentir que yo soy una desgracia porque yo estoy dañando un negocio. Es un negocio de miles de millones. Si tú pones a las mujeres a que, entre comillas planifiquen, si tú pones a las mujeres a que dependan de tomarse una pastillita, una pastillita y otra pastillita, por favor, ¿Cuántos períodos tiene una mujer en el año? Pues seguramente unos trece o catorce períodos. Una cosa parecida. Bueno, catorce períodos por mujer son catorce pastillas por mujer. ¿Cuántas mujeres tienes?, ¿Cuántos millones de pastillas?, ¿Cuánto dinero te entra? Supongamos que todas las mujeres de Bogotá, todas las mujeres de Colombia, decidieran obedecer a la Iglesia católica y dejaran de pagar esa renta, ese impuesto estúpido a las empresas que producen anticonceptivos. Supongamos que las mujeres dejaran de pagar eso. ¿Te imaginas el descalabro económico para esas empresas? Por eso la Iglesia es la enemiga y por eso a la Iglesia hay que quitarla. Tú sabes perfectamente que hay lugares que realmente habría que calificar de templos del demonio, porque no son otra cosa, allí donde se sacrifican seres humanos inocentes. Estoy hablando de los abortuarios. Pues la gente que trabaja en los abortuarios recibe un sueldo ¿Cierto? Y ¿Qué están diciendo los locos y las trastornadas que gritan en favor del aborto? Que el aborto tiene que ser libre y tiene que ser gratuito; y gratuito ¿Qué significa? Que lo paguen los impuestos del estado; ¿Y eso qué significa? Significa que la persona que trabaje en un abortuario va a tener un sueldo fijo. Su trabajo es matar seres humanos, es despedazar seres inocentes. Pero va a recibir un sueldo con eso y con ese sueldo va a ponerle el piso a la casa, y con ese sueldo va a poner cortinas y va a poner su mejor televisor. Y en ese televisor va a ver las películas de niños que verán sus hijitos alimentados con sangre de feto. Eso es lo que significa una abortuario. Bueno, y ¿Qué pasa con una abortuario? Pues pasa que si la Iglesia Católica predica en contra del aborto, la Iglesia está dañando ese esquema. Y toda la gente que vive de esos millones y toda la gente que alimenta a sus bebés con sangre de feto humano ¡Y toda la gente que decora sus casas con ese asqueroso y repugnante negocio. Toda esa gente tiene que mirarnos a nosotros Iglesia Católica como la enemiga, y por eso hay que quitarla de enmedio! ¡Y por eso se necesita que la gente desprecie a la Iglesia y por eso se necesita que la gente odie a la Iglesia y por eso cualquier pecado que cometa la Iglesia tiene que ser visto a través del microscopio, gritado por los altavoces, repetido en las portadas de las revistas. Por eso, porque hay que destruir a la Iglesia! Y ¿Por qué hay que destruirla? porque es la que daña todos esos negocios, porque es la que daña la escalada en el poder de los que tienen su agenda perfectamente clara. Entonces, ¿Para qué sirve la igualdad? La igualdad -entendida como que todas las opiniones significan lo mismo-. Esa igualdad sirve para una cosa, sirve para que quedemos en manos de los titiriteros. Y los titiriteros son los que mueven a los publicistas. Tú sabes que hay unos titiriteros que son tan buenos, tan buenos, tan buenos, tan buenos, que mueven a títeres, los cuales mueven a otros títeres, los cuales mueven a otros títeres. Y los títeres son los estúpidos que eligen para el Congreso o que eligen para la Cámara de Representantes a gente que está destruyendo vidas, que está produciendo injusticia, que está acabando con la familia. Entonces son titiriteros que mueven a otros títeres, que mueven a otros títeres, que mueven a otros títeres. Y el último títere es la niña estúpida que va allá y deposita su voto para que el aborto sea libre y gratuito. Ese es el último títere. Entonces, la ideología de la igualdad es perfectamente útil para eso, para producir ese esquema, para manipular opiniones. Una vez que la verdad es el fruto, es considerada como lo que decida la mayoría. Una vez que lo correcto es lo que ?salga" en la votación, está destruida la sociedad. Ya puedes hacer con ella lo que quieras. Tarde o temprano harás lo que quieras. Y la única institución que globalmente se opone a eso se llama la Iglesia Católica y por eso es la enemiga. Por eso hay que acabarla, por eso hay que atacarla por fuera y por dentro. Y por eso nosotros tenemos que orar por la Iglesia y tenemos que orar para que lo que Dios ha encomendado a la Iglesia, el mensaje que Dios ha dado a la Iglesia, ¡llegue en su integridad y en su pureza y en su fuerza hasta el último de los cristianos. Y si digo mejor, hasta el confín del mundo!. Bueno, ¿Qué hemos hecho hasta ahora? Hemos mencionado el tema de la desigualdad. Hemos hecho una crítica del tema de la igualdad que es tan querido en nuestra sociedad y ya nos damos cuenta de que detrás de la igualdad, que parece algo tan civilizado, hay un esquema de titiriteros que mueven a otros titiriteros, que mueven a otros, que mueven al tonto que finalmente va allá y deposita su voto. "Sí, sí, sí; eutanasia, si, aquí va mi voto por la eutanasia". Bueno, ya aprendiste eso. Ahora miremos qué es lo que quiere decir la Iglesia con estas desigualdades. ¿Qué es lo que quiere decir la Palabra de Dios con estas desigualdades? En primer lugar, ninguna de estas desigualdades es una invitación a la injusticia. Por favor, que eso te quede claro. La desigualdad, la jerarquía, el desbalance de poder. No tengo ningún problema en darle ese nombre. Yo no voy a hablar aquí con lo políticamente correcto y que no, no, no, espérate, es que tenemos que repartir cincuenta por ciento para hombres, cincuenta por ciento para la mujer; no señor, hay un desbalance de poder, eso está claro en la Biblia. Y eso no se explica con un problema patriarcalista ni cultural, porque a cualquier teólogo o exégeta que me diga que ese es un problema cultural, yo le voy a responder "Señor, la próxima vez que a usted no le guste algo de la Biblia, va a decir que es un problema cultural". Es decir, usted necesita una Biblia que repita lo que usted está pensando, porque usted cancela las partes de la Biblia que no piensan como usted. Y si usted necesita una Biblia que repita lo que usted está pensando, usted no está utilizando en realidad la Palabra de Dios. Usted está subyugándola a su capricho o a su idea. Entonces, ¿En la Biblia hay desbalances de poder? Sí, clarísimamente. El papá es más respetable que los hijos. Ahí está, lo acabamos de leer. Libro eclesiástico y la mujer sumisa al esposo; a ver, eso es un desbalance. ¿Y cómo se entiende? Entonces vamos por partes. Lo vamos a entender en tres puntos. Primer punto: El primer punto es que el desbalance no es una injusticia, no es una invitación a la injusticia, ni es una aprobación de la injusticia. Estas palabras; tomemos las más incómodas. Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos. Esas palabras no son una invitación a la injusticia. ¿Por qué? Bueno, pues mira otros pasajes donde habla el apóstol San Pablo de este tema. Mira otros pasajes. Por ejemplo, mira cuando dice que el matrimonio, la unión entre el hombre y la mujer, él la compara con Cristo y con la Iglesia, ¿Tiene la autoridad Cristo sobre su Iglesia? Obviamente que sí ¿Es injusto Cristo con la Iglesia? Nó ¿Cómo se describe la relación entre Cristo y la Iglesia? -Por ejemplo, en la carta a los Efesios- Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella. Entonces, ¿Cuál es la tal autoridad que tiene que tener el hombre sobre la mujer? Muy sencillo de explicar, sin salirnos de la Santa Palabra de Dios. La autoridad que tiene que tener es la autoridad de aquel que ama a su esposa ¡De tal manera que daría su vida por élla. Si tú amas a tu esposa como Cristo ama a su iglesia, entonces tú tienes autoridad sobre tu esposa! -Como Cristo tiene autoridad sobre su iglesia- El modelo de la autoridad no es el déspota. El modelo de la autoridad no es el caprichoso, ni el tirano ni el mujeriego. El modelo de la autoridad no es el esclavista que quiere hacer de la mujer un apéndice de sus deseos. Tiene autoridad sobre la mujer como Cristo tiene autoridad sobre la Iglesia y la autoridad que tiene Cristo es la autoridad del amor hasta el extremo y del servicio hasta el extremo. Entonces, si un hombre en trance de casarse. Yo siempre le pregunto ¿Se va a casar? Sí, me voy a casar. Y siempre digo el mismo chiste tonto. ¿Contra quién? Padre, me voy a casar con tal persona. Bueno, ya que te vas a casar con esa persona ahora, yo te hago esta pregunta. ¿Tú la amas para dar tu vida por ella? Bueno, ya si ya son palabras mayores, Padre; Si no la amas hasta el punto de dar tu vida por ella, la enseñanza de Cristo no se aplica a ti.
Si para ti élla es tan importante. Élla, ¿Qué significa? El bien de élla, porque realmente lo que hizo Cristo por su Iglesia fue lavarla, purificarla, sanarla, embellecerla. Eso es lo que ha logrado Cristo con su sangre. Nosotros hemos sido lavados en su sangre. La sangre derramada de Cristo es la sangre que nos lava a nosotros. Entonces, el amar hasta entregar la vida por la esposa. ¿Qué quiere decir? Que te interesa tantísimo, tantísimo, el bien de élla. Es tanto lo que tú amas, el bien de élla, que esté libre de toda herida, que esté libre de toda mancha, que esté libre de todo obstáculo porque la amas así. Eso es amor de Cristo, porque la amas así. Entonces; entonces, tienes autoridad. Ah; eso cambia ¿Nó?; Entonces, cuál es la autoridad de la que se habla aquí? No es la autoridad del que grita más fuerte en la casa. ¡¡Mija!! No, no es la autoridad del que ruge más. No es la autoridad del que tiene puños más fuertes. No es la autoridad del que sale con argumentos tontos como que ¡Yo soy el hombre de la casa! ¡Yo soy el que da la plata!. Eso no tiene nada que ver con la Biblia. La autoridad del hombre es la autoridad de aquel que llega a conocer, oye esto que voy a decir que me parece lo más hermoso, pero también lo más comprometedor para la gente que insiste en casarse.
¡Hombres!, escuchen: La autoridad del esposo es?. conozco tanto tu bien, amada mía, conozco tanto tu bien que creo que lo conozco mejor que tú. Por eso puedo ser una luz en tu vida. Por eso puedo mostrarte un camino. Como decíamos en otra predicación sobre parejas. Ser hombre, ser casado es ser digno de ser admirado. De eso es de lo que se trata. Entonces la autoridad del hombre. La autoridad de la que habla San Pablo es -te conozco tanto, te amo tanto que estoy convencido de que sé más de tu propio bien que tú misma-. Y ahora yo quiero saber cuál es la mujer que no le gusta eso. Yo quiero saber cuál es la mujer a la que no le gusta que la conozcan tanto y que la amen tanto, que se adelanten incluso a lo que ella pudiera desear. Esa es la autoridad, es adelantarse en el amor. Y ahora díganme si Pablo era machista. A mí me parece que Pablo era enemigo de los hombres. Semejante carga que nos puso a los pobres varones. Claro, fíjate lo que le está poniendo al varón, la carga que le está poniendo al varón. Conozca usted a su esposa, y ámela tanto hasta el punto de que se haría matar por ella. Ámela tanto y conózcala tanto que usted sepa mejor que élla cuál es el bien. Imagínese lo que es amar a una mujer así. Ese es el amor que se necesita para el matrimonio. Ese es el amor. Si tú no vas a amar a una mujer de esa manera, si no te interesa la plenitud de su bien, por supuesto, no es únicamente el bien para la tierra, sino es el bien para la eternidad, ¿No? Si tú no tienes interés en amar a esa mujer para llevarla a la plenitud de su bien en esta tierra y en la eternidad, si no la amas de esa manera, no digas que tienes autoridad sobre ella. Tú lo que tienes es capricho, hermano. Entonces, ¿La Biblia habla de desigualdad? Sí. ¿Habla de autoridad?, Sí. ¿Y qué es la autoridad? Cristo lo explicó. Servicio. El que quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos. Siempre en la Biblia autoridad es servicio. Dicho sea entre paréntesis. Eso es lo mismo que le sucede al sacerdote con respecto a su comunidad. El sacerdote ha de ser hombre por muchas razones. Ya lo explicaba el Papa Francisco, porque es presencia de Cristo, Esposo fundamentalmente. El sacerdote ha de ser varón ¿Y entonces la parte femenina ahí quién es? Pues la comunidad. Y ¿Qué tiene que ser el sacerdote con la comunidad? Lo mismo que es el hombre con la mujer, tiene que conocer tan supremamente bien a su comunidad y tiene que amarla tanto y tiene que estar dispuesto a morir por ella. Y tiene que llegar a conocer tanto el bien de su comunidad que sea capaz de hacerle ver a esa comunidad lo que ella misma no alcanza a ver. ¡Te amo tanto que veo más lejos que tú tu propio bien, eso es amar y eso es casarse, y eso es ser sacerdote!. Eso es lo que propone la Escritura. Según eso, ahora entendemos en la misma clave los demás textos. ¿Qué significa que el padre es más respetable que los hijos? ¡Yo soy el hombre de la casa!. ¡Soy el que ruge! ¡Y el que pone la plata!. Eso es tonto. Eso no tiene nada que ver con la Biblia. Que el papá es más respetable que los hijos. Significa que el papá; y aquí se está hablando del papá, el padre dice, el padre, El papá conoce tanto y busca tanto el bien de los hijos. Eso es lo que significa. Eso es lo que hace respetable a un papá que sabe buscar el bien de los hijos. Esto no tiene nada de extraordinario. Es exactamente lo mismo que sucede con un médico cuando tú vas al médico, ¿Qué esperas del médico?, ¿Tú por qué respetas al médico? Bueno, por los conocimientos que tiene. Pero no solo por eso. Si tiene muy buenos conocimientos y tiene un récord de defunciones bastante alto. Tú no le entregas tan fácilmente tu cuerpo para una operación. Si tú estás convencido de que la persona tiene capacidad y tiene buena voluntad porque sabes que ese médico quiere tu bien, por eso, por eso tú dices bueno, entonces opéreme. Pero es por eso, porque tú sabes que tiene una búsqueda de tu bien. Si tú no estuvieras seguro de qué es lo que quiere ese médico contigo, tú no te dejas operar de él. Lo mismo sucede aquí. ¿Qué es lo que hace respetable al Papá? La búsqueda del bien. Entonces ¿Qué es lo que significa ser Papá?, ¿Qué es ser Papá? Ser papá es ser, esa luz dentro del hogar que busca, que conoce, que reconoce el bien de la familia y que por eso puede marcar una ruta. Y eso le fascina a los hijos, eso les gusta a los hijos y eso hace que los hijos se sientan orgullosos de su papá y de su mamá porque marcaron una ruta, porque me enseñaron cómo son las cosas. Eso se siente bien y eso le gusta a la mujer con respecto al marido, le gusta eso. La Biblia es profundamente, casi diría yo, escandalosamente humana. No podía ser de otra manera. Viene del Señor Dios, y nosotros somos imagen y semejanza suya. Dios es el que nos conoce bien. Terminemos, hermanos. Esta que viene siendo la tercera charla de nuestro día, terminemos. Mira, la Biblia habla de desigualdad, Sí, de desbalance del poder, sí, pero es que la Biblia no vive obsesionada con el poder. La Biblia vive obsesionada con el amor. Uno de los que ha predicado más esto, pero no le han entendido muchos al oírlo es el Papa Francisco, cuando le hablan de este tema. Las mujeres sacerdotisas, las mujeres cardenalas o cardenalitas o carditas, o yo no sé cómo las llamarán. Los que hablan de ese tipo de exabruptos quieren resolverlo todo en términos del poder. Y lo que nos está diciendo el Papa Francisco es la Iglesia no es la casa del poder, es la casa de la Gracia, es la casa del amor. Hay desbalances de poder, por supuesto, por supuesto, el Padre es más respetable que los hijos. El esposo tiene que tener autoridad sobre la esposa. Esos son desbalances. Pero, pero, pero, ojo, esas desigualdades hay que entenderlas al modo bíblico. Y el modo bíblico es te conozco y te amo tanto que creo que sé mejor de tu bien que tú mismo y te lo voy a demostrar. Eso es amar. Eso es tener autoridad. Y eso es José en el hogar de Nazaret. Que su ejemplo conquiste a muchos varones y que muchas familias experimenten la bondad de Dios.

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