Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El mejor retrato del Corazón de Cristo es la Sagrada Escritura cuando proclama la gracia de Dios.

Homilía ascj005a, predicada en 20140627, con 5 min. y 49 seg.

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Transcripción:

Nuestra Santa Iglesia celebra este viernes la hermosa Solemnidad del Corazón de Jesús. Es una metáfora: no estamos celebrando un órgano del cuerpo, estamos celebrando el recinto de oración y de misericordia. Estamos celebrando el ser más íntimo, lo más interior y precioso del alma de Jesucristo.

Estamos celebrando el manantial de su bondad que tantos experimentaron mientras Él anduvo en esta tierra, y que muchísimos, muchísimos más hemos experimentado particularmente a través del testimonio, la predicación y los sacramentos de la Iglesia. Eso es lo que significa esta celebración. Y cuando uno piensa en el amor divino que se ha hecho presente en la persona de Jesús, parece, parece imposible representar, dibujar ese amor. Muchos artistas lo han intentado y por eso hay tantas imágenes del corazón de Jesús.

Sobre todo apoyándose en la historia de una santa: Margarita María Alacoque, la cual recibió algunas apariciones de Cristo resucitado; apariciones que dieron origen a esta Solemnidad del Sagrado Corazón. Esta santa mujer, esta santa religiosa, tuvo algunas visiones y, en una de ellas, Jesús le mostraba como abriendo su pecho, le mostraba su corazón y le dice: "Mira este corazón que ha amado tanto a los hombres y que de ellos no recibe sino ingratitud y desprecio".

Y ese gesto de Cristo que abre su pecho y que muestra su corazón. Han tratado de plasmarlo con pintura, con óleo, han tratado de esculpirlo. Han tratado de hacerlo visible muchos artistas con mayor o menor éxito. Francamente hablando, muchas imágenes del Sagrado Corazón inspiran otra cosa: Es demasiado empalagoso, demasiado dulzarrón. El Jesús que ahí aparece, quizás por un intento de manifestar tanta dulzura, termina siendo irreconocible si lo comparamos con el texto del Evangelio.

Es verdad que algunas imágenes pueden hacer bien y nuestra Iglesia católica sabe del valor de esas imágenes, pero es mucho mejor cuando se trata de encontrarse con la persona de Cristo. Es mucho mejor acudir directamente a la Escritura. Tomemos, por ejemplo, el texto de la primera lectura de hoy: del libro del Deuteronomio, capítulo siete, aquello que hermosamente dice el autor sagrado, recordándonos que Dios se ha enamorado de nosotros. Y dice esto: "Si Dios se ha enamorado de ti, Israel, no es porque tú seas el más numeroso de los pueblos, sino por puro amor".

Fíjate, fíjate que es el lenguaje de la gracia. Hay algunos predicadores también recientes, que enfatizan muchísimo la oposición entre el Dios del Antiguo Testamento y el Dios del Nuevo Testamento, casi como si fueran dos dioses distintos; como si en el Antiguo Testamento solo estuviera el Dios castigador y en el Nuevo Testamento solo estuviera el Dios misericordioso: falso. Deuteronomio capítulo siete: "Por puro amor te ha buscado Dios".

Dios se ha enamorado de ti, pero no por algo que tú hayas hecho, no porque tú te lo merezcas, sino sólo porque Él es así, solo porque te ama con ternura sublime. Esto tiene que calar en nuestros corazones. Es un mensaje de gracia, de compasión y misericordia. Es una perfecta descripción del Corazón de Cristo y está en el Antiguo Testamento.

Así que entre paréntesis, que cese ya esa tontería de estar diciendo que el Antiguo Testamento es solo el Dios castigador, y el Nuevo Testamento es solo el Dios compasivo. No es cierto ni una cosa ni la otra. Pero volviendo a nuestra fiesta, ¡qué hermosa expresión de lo que es Dios por puro amor! Hoy, al contemplar sobre todo con los ojos del corazón, -más que con los ojos del cuerpo-, al contemplar el Corazón de Cristo de corazón a corazón, tenemos que decirle: "¡Gracias, gracias, gracias por haberme amado tanto!". Amén.

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