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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Leer la Pasión en un Domingo
Homilía aram011a, predicada en 20200405, con 11 min. y 7 seg. 
Transcripción:
Mis queridos hermanos, acabamos de escuchar el relato de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo. Este año escuchamos a Mateo porque este es el año de este evangelista. Es lo que llamamos el ciclo A de las lecturas del Evangelio. El año entrante, si Dios lo permite, en el Domingo de Ramos escucharemos a San Marcos, la Pasión según San Marcos y el año siguiente la Pasión según San Lucas. Esos son los tres ciclos A, B y C. La Pasión según San Juan se proclama todos los años en el Viernes Santo. ¿Por qué oímos la Pasión de Cristo en el Domingo de Ramos? Hay dos razones. La primera: Ustedes notaron que al principio de esta celebración yo también leí un texto del Evangelio. El texto de la entrada de Cristo. Júbilo y alabanza. Y el Domingo de Ramos, después de haberse proclamado ese Evangelio, se lee otro Evangelio, que es este, el de la Pasión. Júbilo y alabanzas por un lado, calumnias e insultos por otro lado. Ese contraste nos ayuda a ver el contraste entre el Mesías que esperaba aquel pueblo, tan gustoso de aclamar a Cristo, si Cristo seguía los sueños de ellos; pero tan pronto para acusar a Cristo, si Cristo no seguía las ideas de ellos. Y por eso, en ese contraste tenemos que reconocer la distancia que hay entre el plan de Dios y el plan de Israel en ese momento. Encontramos en el profeta Isaías una palabra de denuncia. Dice el profeta, hablando de parte de Dios: "Mis planes no son vuestros planes, mis caminos no son vuestros caminos". Eso es lo que vemos en el contraste de las lecturas de estos dos Evangelios. La distancia entre el plan de Dios, que es el Mesías humilde, servidor, penitente, que se ofrece como víctima; y el plan de los hombres, siempre dispuestos, porque así somos, a buscar la grandeza, a buscar el poder, a buscar la alabanza. Entonces, al presentarnos este contraste, cada uno de nosotros tiene el deber de leer en su corazón: ¿Qué papel, qué sitio ocupa el plan de Dios en mi vida?, ¿Qué tan lejos estoy yo de los planes de Dios? Porque si para algo es la Semana Santa, es para que nosotros, culminando todo este camino de Cuaresma, nos unamos a Jesucristo como Él unió su carne al madero de la cruz. Y uniéndonos a Jesús, aprendamos a poner nuestros planes, en obediencia a sus planes. Esa es la primera razón por la que se lee la pasión en este domingo. La segunda razón, que la hemos comentado en otras ocasiones, es para que nosotros desde la especie de altura que es el Monte Calvario, veamos el panorama que sigue. Es decir, ¿Qué es lo que viene para Cristo? Podemos decir que este Domingo de Ramos ya resume, presenta de una manera sumaria lo que va a ser la Semana Santa. Termino esta breve reflexión con una pequeña consideración sobre las circunstancias de nuestro mundo. Sabemos, mis hermanos, ¿Qué estamos viviendo? Cerca de la mitad de la humanidad está en condiciones de confinamiento, de cuarentena. En esa situación estamos. Preguntémonos ¿Qué nos quiere decir el Señor con esto? ¿A qué nos llama?, ¿Por qué esta Semana Santa tan distinta de todas las demás? Una Semana Santa que no contiene lo que nosotros usualmente asociamos con la Semana Santa. Ya se trate de personas acostumbradas a ir al templo o personas que toman estos días para otro tipo de descanso. ¿Qué nos quiere decir Dios con esta Semana Santa que debemos inaugurar con tanta humildad? Pues probablemente la primera enseñanza es esa, que no se nos olvide la humildad y la sencillez del Hijo de Dios montado en un burrito, no en un gran corcel como un general, sino en un burrito aclamado por las voces de los niños y los pobres. Ése es Jesús. Y es importante que nosotros en esta Semana Santa. Privados de muchas cosas que nos resultan familiares. Aprendamos la lección que nos está dando Dios. Ir a lo esencial. Que no nos vaya a suceder, que en lo exterior se nos vaya la atención y el corazón, mientras lo interior de nosotros permanece frío y distante. Por algo, por algo dijo Dios por boca de varios profetas, pero sobre todo de Isaías: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí". La sencillez nos obliga, por así decirlo, a centrarnos en lo esencial. Y esa es una primera enseñanza que creo que Dios nos está dando. Segunda: Literalmente, esta es una Semana Santa en familia. Desde que empezamos estas celebraciones a través de Internet, yo me he acordado mucho del Papa felizmente canonizado San Pablo VI, que hizo popular aquella expresión, -La familia como iglesia doméstica-, el primer lugar de la oración y de la evangelización es la familia y los primeros catequistas han de ser los padres, el papá y la mamá. Pero según la tradición bíblica, sobre todo el papá, el papá ha de ser el educador en la fe, sobre todo el papá. Por eso, yo creo que Dios nos está hablando también de la familia como santuario de la vida, la familia como escuela de fe, la familia como lugar de oración. Me han enviado generosamente. Algunas personas me han enviado por correo, por Facebook, por WhatsApp. Me han enviado fotos de cómo viven estas celebraciones. Ayer nada más, recibí una foto bellísima desde México. Unos niños postrados, no delante de una pantalla, ni mucho menos delante de mí, delante de la Divina Eucaristía, en una celebración en directo. Dios nos está enseñando que hay que santificar la sala de la casa. Que hay que santificar nuestro lugar de vivienda, que la familia se tiene que unir y tiene que orar. Y eso está sucediendo y eso es bendición. El precio es altísimo, son muchos, muchos, los muertos, son muchísimos los que están padeciendo de diversas maneras. Pero ya que es tan alto el precio, aprendamos la lección. La familia, lugar de oración. Y eso tiene que empezar por las parejas. Sé que hay parejas sin hijos que están viendo estas misas. Pidan a Dios la Gracia de la fecundidad. Los hijos de ustedes deberían estar aquí oyendo estas palabras. Con todo el amor que les tenemos a los animalitos, las mascotas no entienden la Palabra de Dios. Es un bebé el que tendrías que estar cargando. Que Dios te lo conceda. Oramos por eso. Sé que muchas veces es sin culpa de las parejas, pero es para que entendamos que la familia tiene que ser el lugar donde se ora y reflexionemos sobre esto. Y el último punto que creo que Dios nos está diciendo en esta Semana Santa ¿Sabes cuál es la primera catequesis sobre la oración que aparece en todo el Nuevo Testamento? ¿Sabes cuál es la primera enseñanza sobre oración que aparece? La primera enseñanza sobre la oración, está en el Evangelio según San Mateo, el primer libro del Nuevo Testamento, y es Jesús el que nos dice: "Cuando vayas a orar, ve a tu habitación, cierra la puerta y en la interioridad de tu habitación ora al Señor". Yo creo que estas circunstancias de pandemia a todos nos han mandado a la habitación, nos han mandado a eso que Cristo llamaba -el secreto-. Dios escucha el secreto. Este es el momento para crecer en una oración más profunda, más sentida, una oración de lo profundo de nuestras almas, clamando al Único que puede hacer distintas nuestras vidas. Sigamos esta celebración, mis hermanos, dando gracias por sus misericordias al Señor y pidiéndole como una misericordia más que aprendamos estas lecciones. Que todo esto no sea en vano, que salgamos de estas cuarentenas y pandemias renovados en la Gracia. Así sea.

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