|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La Semana Santa es como una sinfonía en tres pentagramas simultáneos: dolor del mundo, dolor de Cristo y amor de Cristo. Su amor dejo escritos dos mensajes en las llagas de su cuerpo: lo grave que es el pecado y lo inmenso que es el perdón de Dios.
Homilía aram006a, predicada en 20110417, con 11 min. y 20 seg. 
Transcripción:
En la página web del periódico El tiempo del día de ayer y tal vez de hoy hay una sencilla encuesta. ¿Ha tenido que cambiar usted sus planes de Semana Santa debido al invierno? Supongo yo que muchas personas han respondido que sí. Es posible que algunas personas que miraban la Semana Santa como tiempo de un merecido descanso, tal vez algo de piscina, sol, playa, cambio de clima, se han encontrado con las chocantes noticias y también dolorosas noticias de este riguroso invierno por el que estamos pasando. La muerte ha asomado a los hogares colombianos y las tragedias se cuentan en muchos pueblos y ciudades. Se puede decir sin ironía ninguna, que se ha aguado la fiesta para mucha gente. Quizás incluso algunas personas no teniendo ahora mejor programa que hacer, pues asistirán a algunas ceremonias, ceremonias propias de esta Semana Santa. Qué extraño encontrarnos así con el dolor y con la muerte de un modo inesperado. También la muerte de Jesús produce escándalo y produce una reacción muy natural. Uno quiere apartar los ojos del dolor. La gran mayoría de nosotros debe haber casos patológicos, pero la gran mayoría de nosotros detestamos ver el sufrimiento. A uno le fastidia ver a alguien sufrir porque estamos hechos así. Nuestros órganos de los sentidos y nuestro sistema neuronal, y no sé qué más cosas responden de ese modo, hasta el punto que uno tiene como un reflejo de dolor cuando ve a alguien sufriendo demasiado. Así que lo mismo por los colombianos que han sufrido con la ola invernal o los japoneses con su terremoto, o los que han perdido su vida en la lucha por un cambio de régimen en África, en el África musulmana. Hoy como que no podemos apartar nuestra mirada, no podemos, no tenemos a dónde mirar, que no encontremos huellas de dolor. Y por eso creo que esta Semana Santa va a ser muy diferente para muchos de nosotros. Esta es una semana en que a la fuerza nuestros ojos tienen que mirar ese espectáculo que precisamente rechazamos. El espectáculo del dolor. Y la pregunta que nos hacemos es: ¿Cómo nos ayuda a Cristo?, ¿En qué ayuda Cristo si también Él es una muestra espantosa de dolor? Por iniciativa de algunos religiosos de este convento, hemos tenido una decoración en esta iglesia que a mí personalmente me gusta mucho. Directamente frente a ustedes está ese enorme telón que muestra unos pies deformados atravesados por los clavos. Ahí están los pies de Cristo. El artista ha tenido también el cuidado de presentarnos las uñas de los pies del caminante nazareno. Son uñas que muestran el impacto con las piedras. Son uñas de pies que se han gastado buscándonos. Yendo detrás de nosotros, que somos las ovejas perdidas. ¿Qué nos aporta Jesús? Esta es la pregunta para esta Semana Santa. Hermanos. ¿Qué nos aporta Jesús? Aparte de saber que Él también sufrió, ¿De qué manera nos ayuda Jesús? Junto a las columnas tenemos otra serie de rostros de Jesús. Es el camino de Cristo, el camino de la cruz, que casi siempre lo llamamos por su nombre en latín Viacrucis. La vía, El camino de la Cruz. Todo ese dolor, esas espinas, esos clavos, esos azotes, toda esa humillación, esa tortura, ¿De qué manera ayuda a mi vida?, ¿De qué manera ayuda a mi familia?, ¿Son simplemente relatos de sadismo y de crueldad? O, ¿Hay tal vez ahí una historia?, ¿Una historia profunda, hermosa y tan real como la sangre? Una historia que tiene mucho que decir a cada uno de nosotros. En el Evangelio que hemos oído que es la Pasión de Cristo según San Mateo, encontramos algunas recomendaciones de Cristo a los discípulos de su tiempo. Pienso que son recomendaciones que nos sirven también a nosotros. Por ejemplo, les dice Jesús. El Maestro dice: "Mi hora está cerca, voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa". ¿Qué tal eso? -Voy a celebrar la Pascua en tu casa-. ¿Qué tal que nuestras casas se abran al misterio de la Pascua de Cristo? -Voy a celebrar la Pascua- ¡Cristo viene a mi casa! Cristo viene a celebrar sú Pascua en mi casa. ¿Y cuál es la Pascua que Él viene a celebrar? Por una parte, es la Pascua de los Hebreos. Es el Éxodo, es el recuerdo de la liberación de Egipto. Pero, por otra parte, es sú propia Pascua, la única, la de su sangre derramada, la de su oración firme, la de su perdón inconmensurable, la del océano de su bondad. Eso es lo que quiere Cristo que suceda en nuestra casa. Y también dice cuando instituye la Eucaristía: "Tomen y coman". Hay que comer a este Cordero de Dios. Hay que comerlo. Quienes hemos hecho la primera Comunión, hemos recibido por lo menos una explicación básica de lo que allí sucede. Tanto me ama Cristo, que se entrega completamente a mí, que quiere llegar a mí, pero no llega muerto. Él es el pan vivo y llega Cristo con su vida a darme vida. "Beban todos de la copa, porque esta es mi sangre, sangre de la Nueva Alianza". Este es el espíritu de la celebración que estamos iniciando de la Semana Santa. Hay una historia que es la historia del dolor humano. A esa historia se le junta otra que es la historia del dolor de Cristo. Y debajo de esa historia del dolor de Cristo hay otra historia que es la historia de su amor, de su solidaridad, de su cercanía, de su ternura, de su perdón. Son tres hilos. La Semana Santa funciona con esos tres hilos. El dolor de nuestros días, dolor de las familias desplazadas, de las familias que tienen secuestrados, de las familias heridas por la tragedia del invierno, de las familias que han padecido terremotos, etcétera. Dolor de nuestro mundo, dolor de Cristo, amor de Cristo, son los tres niveles; y nosotros somos invitados en esta Semana Santa a mirar esos tres registros. Como los músicos. Los músicos tienen muchas veces pentagramas, con varios, con varias voces, con varios instrumentos, incluso un pentagrama en clave de sol, otro pentagrama en clave de fa. Y el buen músico tiene que ir leyendo los pentagramas simultáneamente. Esta es la primera voz. Esta es la segunda voz. Este es el bajo continuo. La Semana Santa hay que leerla así. Nuestra vida con sus dolencias, con sus incoherencias, con sus traiciones. Luego Cristo, que como dijo la segunda lectura de hoy, es como uno más, ha querido asumir todo nuestro dolor. Que a Él le pasara lo que le pasa a un inocente cuando se pone a ser bueno. El dolor de Cristo. Segundo pentagrama. Y debajo de ese dolor, descubrir que lo que a Él le mueve es el amor. El amor a Papá Dios y el amor a cada uno de nosotros. ¿Por qué está Cristo ahí hasta el extremo de derramar su sangre? Porque en esa sangre, porque en esa paciencia, porque en esa oración Cristo está mostrando cuál es el camino falso y cuál es el camino verdadero. Camino falso es el de la violencia, la arrogancia, el egoísmo, la traición, la mentira. Camino verdadero es la humildad, la oración, la perseverancia, la fidelidad, la solidaridad. Por eso está Cristo padeciendo, porque está haciendo de su cuerpo un letrero, una valla gigantesca que llena el espacio entre cielo y tierra. Cristo ha hecho de su cuerpo colgado en la cruz un letrero gigantesco que dice solo dos cosas. Primera: Así de terrible es el pecado y que nadie se engañe más. Segunda: Así de inmenso es el amor de Dios y que nadie los engañe otra vez. Esas llagas de Cristo son espantosas, pero son preciosas. Si yo miro en el segundo, son tres renglones. Si yo miro en el segundo renglón, me quedo únicamente diciendo - ¡Ay qué llagas tan feas!. ¡Qué cantidad de sangre, qué dolor tan espantoso! ¡Guácala! Pero si me paso al tercer pentagrama, veo que esas llagas están ahí para revelar la verdad del pecado y para revelar la verdad del amor. Y cuando me doy cuenta para qué están esas llagas. Entonces digo Jesús, eres lo máximo, eres mi líder. Tu modo de amar me encanta. Me fascina. Me gustas, Jesús. Me convences. Vale la pena unirse a ti. Eso vamos a vivir en esta Semana Santa.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|