Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Pentecostés hace viva la Pascua en nosotros por la acción del Espíritu Santo. Él nos libera de la deformación del pecado y nos conduce a nuestra verdadera identidad, ser imagen de Dios.

Homilía apen014a, predicada en 20260524, con 4 min. y 43 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

La gran fiesta de Pentecostés ha sido el camino que hemos recorrido durante todo el tiempo pascual. Es decir que la Resurrección de Jesucristo nos ha lanzado desde el principio hacia Pentecostés. Desde el principio. Porque todo, todo lo que sucede en la Pascua de nuestro Señor Jesucristo es lo que Él ha querido que suceda en nosotros, y todo lo que ha de suceder en nosotros, todo sucede por la gracia y por la fuerza del Espíritu Santo de Dios.

Por eso, sin Pentecostés, la Pascua se queda simplemente como una noticia afuera, como algo muy bonito que le pasó a alguien llamado Jesús de Nazaret, algo que está como una especie de espectáculo maravilloso. Para que la Pascua no sea un espectáculo, sino que sea una realidad, para eso es Pentecostés, para que la Pascua no sea un recuerdo, sino que sea tu vida, para eso es Pentecostés, para que la Pascua no se quede afuera, sino para que la Pascua entre en ti, para eso es Pentecostés. Jesús mismo lo dijo. Jesús dijo:-si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito, el Espíritu Santo, el Abogado, la promesa del Padre-.

Solo Él, solo el Espíritu Santo puede hacer esa obra preciosa. Ahora bien, ese Espíritu nos va a transformar. Pero ¿qué significa que nos va a transformar? Significa que ¿va a hacer de nosotros una persona distinta de lo que nosotros éramos?, ¿Es algo así como una despersonalización?. Mira, este punto es fundamental, por favor, lo que nos despersonaliza es el pecado. El pecado es lo que pone una barrera que te impide conocer a aquél de quien eres imagen. Porque todos nosotros somos imagen y semejanza de Dios, pero esa imagen es la que ha sido deformada por el pecado.

Entonces el pecado nos ha despersonalizado, y el poder del Espíritu Santo quita esa barrera, quita esa mentira, quita esa deformidad para que aparezca tu verdadero ser. Para que aparezca tu verdad más profunda, para que aparezca el amor más limpio que hay en tu alma. Para eso viene el Espíritu Santo, entonces el Espíritu Santo no me va a quitar lo que yo soy, me va a devolver lo que yo no había podido ser y no había podido ser, porque estaba en las garras del pecado, porque estaba en la esclavitud, porque estaba enajenado. El pecado me había alienado.

El Espíritu Santo me devuelve a mi verdadero y más puro y más perfecto ser, y ¿cuál es la obra que hace el Espíritu? Pues mira, el nombre que tiene Espíritu Santo es el Espíritu Santificador y el Espíritu santificador, la maravilla que hace es Santos. ¿Quieres saber qué hace el Espíritu Santo? Abre el santoral, mira lo que hizo en una Santa Teresita, en una Santa Catalina, en un Santo Domingo, en un San Francisco, Javier en un San Francisco de Asís. Ese, ese que aparece ahí, ese es el verdadero, esa que aparece ahí, esa es la verdadera. Y por eso el Espíritu Santo quiere llevarnos a la más pura realización de nuestro propio ser. Eso precisamente es lo que se logra cuando dejamos obrar al Espíritu.

Por eso hoy tenemos que suplicar: -Ven, ven, ven, ven, Espíritu Santo de Dios, por los méritos, por la intercesión de las llagas de Cristo. Ven, Espíritu Santo-.

Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM