Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cristo sale del sepulcro para abrir nuestros sepulcros de tristeza, de la incomprensión de su Palabra y nos abre a un corazón nuevo para que podamos dar testimonio de su amor.

Homilía ap03019a, predicada en 20230423, con 7 min. y 16 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

El evangelio de hoy, uno de los más conocidos de San Lucas, nos presenta el episodio de aquellos discípulos que iban hacia una aldea llamada Emaús. Pero tal vez lo más interesante no es hacia dónde iban, sino de dónde salieron. En cierto sentido, huyendo, en cierto sentido, impulsados por la tristeza, por la frustración. A este pasaje lo solemos conocer como los discípulos de Emaús, por ese sitio al que éllos iban. Y bueno, conocemos esa historia que es absolutamente fascinante, cómo Jesús se une como un caminante más, se une al recorrido de ellos y les explica las Escrituras. Y después de abrir para ellos las Escrituras, abre también para ellos el pan y abre también los ojos para que lo reconozcan.

De manera que aquellos discípulos que estaban cerrados en sus corazones, en su tristeza y estaban cerrados en la comprensión de las Escrituras, reciben de Cristo una luz nueva. Reciben la capacidad de abrir su corazón y de descubrirlo a Él. Es un pasaje que casi uno podría llamar infinito. Tiene tantas aplicaciones, tiene tantas dimensiones que uno se queda siempre asombrado. Por eso hoy quiero centrarme solo en dos pequeños detalles que se encuentran fundamentalmente cuando nos vamos al texto en griego. Ya ustedes saben que cuando uno se enamora de la Palabra de Dios, como a mí me ha sucedido y espero que te suceda a ti, pues uno quiere siempre acercarse más y más a la Palabra y tarde o temprano descubre cómo descubrió Santa Teresita del Niño Jesús, que es importante conocer las lenguas en las que se escribió la Biblia.

Bueno, es que hay una palabra que es un poco rara, o mejor dicho, un poco difícil de traducir. En griego existe el verbo "kratéo", que significa poder, tener, poder, tener dominio. Así se entiende ese verbo, lo que llamamos en voz pasiva. Por ejemplo, si yo lo aplico como kratéo, yo ego kratéo o Kratós se pronunciaría, eso significa: -Yo tengo poder-. Pero, ese verbo como tantos otros verbos, se puede conjugar también en voz pasiva, y cuando se conjuga en voz pasiva es algo así como: -Estoy bajo poder, estoy bajo el poder de. . . - Cierto, esa sería como como la versión en voz pasiva. Por ejemplo, en la época en que tristemente había la esclavitud. El amo tiene poder sobre los esclavos. Los esclavos están en poder o están bajo poder del amo. Voz activa, voz pasiva.

¿Por qué estoy comentando esto? Porque cuando se nos habla de que estos discípulos, los que iban a Emaús, no reconocieron a Cristo, se nos dice que no lo podían reconocer y no lo podían reconocer, porque sus ojos estaban bajo poder. Estaban, dice una traducción, estaban retenidos. Una traducción de la Biblia de Jerusalén dice que los ojos de éllos estaban retenidos. Es como la manera de tratar de traducir eso que no tiene tan fácil traducción al español. A mí me gusta la traducción, -Estaban bajo poder-, pero no se nos dice bajo poder de ¿Qué? Porque cuando te di el ejemplo del amo y los esclavos, decimos que los esclavos están bajo poder del amo. Pero aquí estamos hablando de que los ojos de éllos no podían reconocer a Cristo porque estaban bajo poder. Pero el evangelista no nos dice bajo poder de quién o de qué.

Sin embargo, la conversación nos muestra bajo qué poder estaban, es decir, qué era lo que tenía retenidos esos ojos. Cuando nos dice, por ejemplo, que ellos se detuvieron con un semblante entristecido y luego dicen con gran desconsuelo, -Nosotros esperábamos que Él fuera el Mesías. Nosotros esperábamos que Él redimiera a Israel. Han pasado tres días y sí, pues hay unas mujeres que han dicho unas cosas; y discípulos de nuestro grupo fueron y encontraron, como dijeron las mujeres. Pero. . . - Pero no, no terminan de creer. Es decir, les gana la tristeza, les gana la tristeza, les gana la frustración. Están bajo poder de la tristeza. Están bajo poder de la decepción. Y lo que hace Cristo es romper ese poder para abrirlos a la hermosa alegría, la hermosa alegría del Evangelio.

¡Qué hermoso ver a Cristo en esa compasión! Lo segundo que quiero destacar es cómo Cristo sale de la tumba y nos saca a nosotros de nuestras tumbas. Y de ahí la importancia del verbo abrir. Cristo, en cierto sentido, abre ese sepulcro que estaba abierto, que estaba cerrado, perdón, Cristo, Abre ese pulcro y Cristo también abre nuestros sepulcros de tristeza. Cristo también abre nuestros sepulcros de incomprensión de la Palabra, porque lo que hace Cristo fundamentalmente es interpretarles la Palabra de Dios, como quien dice: -Mira que ahí está-. Pero éllos no lo veían, el sentido estaba cerrado y Cristo lo abre y Cristo abre el pan, y Cristo abre los ojos de éllos y Cristo abre el corazón de éllos. Cristo es el que abre ese camino nuevo, ese espíritu nuevo, esa alegría nueva. Y de ahí la posibilidad de que éllos, en vez de apartarse de la comunidad saliendo de Jerusalén, vuelvan a Jerusalén a dar testimonio.

Que la Gloria sea para Dios. Y solo te pregunto: ¿De qué tumba te ha sacado el Señor? ¿De qué tumba quiere sacarte el Señor? Dios te bendiga.

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