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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Rescatados de una espiral de muerte
Homilía ap03018a, predicada en 20200426, con 19 min. y 58 seg. 
Transcripción:
Queridos hermanos, cuando aquellos dos discípulos iban de Jerusalén hacia Emaús, llevaban una cierta conversación, tenían un cierto estado de ánimo y miraban su futuro de una cierta manera. Conversación, ánimo y futuro. Cuando éllos volvieron de Emaús a Jerusalén, ya tenían otra conversación, ya tenían otro ánimo y ya miraban su futuro de otra manera. La ubicación geográfica nos ayuda entonces a hablar de dos modos. Dos actitudes, dos maneras de ser. Porque ya dije de Jerusalén a Emaús. Fue una cosa de Emaús a Jerusalén, fue otra cosa. Podemos decir que mientras iban de Jerusalén a Emaús, mutuamente iban reforzando su tristeza mutuamente, reforzaban su frustración, mutuamente reforzaban su fracaso. Es decir, que el camino de Jerusalén hacia Emaús fue un camino descendente, como una espiral que va bajando; como en esos accidentes tan lamentables en los que un avión tiene un serio percance, por ejemplo, porque ha sido alcanzado por fuego enemigo y empieza a caer en una terrible espiral que llevará a la muerte al piloto. De Jerusalén a Emaús éllos iban en una espiral. La imagen de la espiral es muy buena, porque si te fijas bien en una espiral, uno vuelve a pasar por el mismo sitio donde ya había estado. Pero cuando vuelve a pasar por el mismo sitio, en realidad pasa más abajo y luego da otra vuelta y pasa más abajo y más abajo. Es lo que podemos llamar un refuerzo en lo negativo, un refuerzo en la tristeza, un refuerzo en el fracaso y seguramente también en la incertidumbre y en el miedo. -Refuerzo Negativo-. Ese refuerzo negativo cada vez los hundía más, pero en su rescate, por pura misericordia, por bondad de su amor en rescate suyo fue Cristo, porque ellos iban en esa espiral cada vez cayendo más. Fíjate lo que nos dice el texto que hemos oído, que es del Evangelio de Lucas, capítulo 24. Fíjate lo que dice: "Ellos se detuvieron con el rostro preocupado", es decir, iban en esa espiral descendente. Ahora yo hago una pregunta: ¿Conocemos gente, o tal vez nosotros mismos, que hayamos estado o que quizás estemos en esa clase de espiral? Lamentablemente, la respuesta es: ¡Sí! Hay muchos estudios que han mostrado lo que se llama ese: "Sesgo de refuerzo". Es un sesgo de refuerzo. ¿Qué quiere decir eso? Que si yo soy una persona optimista, me gusta oír a otros optimistas y eso refuerza mi optimismo. Si yo soy una persona pesimista, me encanta ver noticias tristes, ver noticias trágicas, que refuercen lo que yo siento. Parece estar muy demostrado que nosotros, los seres humanos, buscamos en el exterior, buscamos en lo de afuera, no tanto la verdad, sino buscamos más bien lo que confirme aquello que ya pensamos. Es decir, nuestro cerebro por dar, por ponerlo de esa manera, nuestro sistema de conocimiento tiende a un sesgo de refuerzo, de modo que si por ejemplo, una persona que tiene ideas políticas contrarias a las mías va a hablar de inmediato me predispongo para reforzar lo que yo pensaba. Ahí está lo de siempre. Las personas que tienen una tendencia política conservadora ven noticias en los programas de televisión que tienen esa tendencia. Quieren leer columnas de opinión de esa tendencia, tienen amigos de esa tendencia, de manera que uno va haciendo el refuerzo de lo que ya cree, refuerzo en lo negativo. Eso se nota mucho, por ejemplo, en esta situación de pandemia. hay el caso de una amiga mía de otro país. Es una señora ya con algunos años. Y ella durante una época, hasta que tuve que decirle ya no más, ya no me mandes más, porque es que todos los días me estaba mandando, un video, una entrevista, un audio, un artículo. Mire la conspiración, la destrucción, lo que está sucediendo, lo que están tramando. Yo decía para mis adentros: ¿Cuántas horas al día pasa esta señora recopilando información y repartiendo esa información? Eso se llama un sesgo de refuerzo y es algo muy humano. Todos lo hacemos de una o de otra forma. Sesgo de refuerzo. Por cierto; el sesgo de refuerzo hay que vencerlo porque es enemigo de la verdad. Si yo soy una persona de izquierdas y solo leo literatura de izquierdas y programas de televisión de izquierdas y estoy suscrito a cuarenta y cuatro canales de YouTube de izquierdas. Quiere decir que yo estoy todo el tiempo reforzándome mi propia postura. Entonces, me pierdo de lo que sea contrario a mi punto de vista. Fíjate que Jesús llega a la vida de estos dos discípulos y ellos empiezan a envolver a Cristo; que no sabían que era Cristo. Empiezan a tratar de envolverlo en la misma retórica en la que ellos estaban. -Mira esto. Y luego pasó esto; y luego esto y pues sí. Hay unas mujeres que dicen que tuvieron una aparición, no sé qué; pero eso no, eso no se puede creer-. Ya estaban tratando de envolver a Cristo en su misma tristeza. Seguramente lo que seguía es que por ahí, veinte pasos más adelante se sentaban los tres, los dos discípulos y Cristo. Cada uno a llorar en una piedra. Eso se llama sesgo de refuerzo. Es un refuerzo negativo. ¡Pero qué bendición para ellos! Cristo rompió ese sesgo de refuerzo. Cristo rompió esa espiral de muerte en la que ellos estaban. Tanto, que después de encontrarse con Cristo, decidieron volver. Y a medida que sus pasos iban retornando a Jerusalén, entonces ya tenían otro lenguaje y ya tenían otro futuro. No vamos a decir que ellos, volviendo a Jerusalén eran unos ilusos o que estaban negando el dolor de Cristo. ¡No! Cristo no cambió un sesgo de refuerzo negativo por un sesgo de refuerzo positivo. Como quien dice: -Mírenle el lado positivo hombre, no se preocupen, aquí ¡No ha pasado nada!- Ese no fue el lenguaje de Cristo. Es tan preciosa la Sagrada Escritura, porque Cristo les quitó ese sesgo, que es un engaño. Todo sesgo de alguna manera desfigura, deforma la realidad. Les quitó ese sesgo negativo, y lo situó mucho mejor frente a la verdad. Sí, el Mesías padeció, no es una ficción, no es una cosa menor. El Mesías padeció y padeció amargamente. Pero, a través de ese padecimiento hay una luz bendita que brilla, y esa fue la que hizo ver Cristo. Entonces hagámonos tres preguntas, primera: ¿Pertenezco yo a grupos de sesgo de refuerzo? Una amiga que estuvo muy metida en el tema del feminismo y la agenda LGBT. Me contaba una vez su testimonio. Ella ha dejado esa manera de pensar. Se ha dado cuenta de las trampas del feminismo violento, que es casi todo sea dicho de paso. Se dio cuenta de las trampas, de las mentiras y sobre todo, se dio cuenta; que élla era la primera responsable de su manera de pensar. ¿En qué sentido? En el sentido de que cuando ella se fue metiendo a esos grupos feministas seguía siempre lo que le iban adoctrinando allá. Entonces le decían Mira, ahora tienes que leer a esta autora, ahora tienes que leer a Florence Thomas, ahora tienes que leer a no sé quién. Y le iban dando autoras; autoras, porque tenían que ser autoras. Tal vez el único distinto ahí era Barack Obama, que ese ya es otra historia. Pero le daban una cantidad. Tienes que leer este libro, tienes que ver esta página, tienes que ver este video y entonces la gente se va metiendo en su pequeña cápsula. Entonces, primera pregunta: ¿Estoy encerrado yo en grupos de sesgo?, grupos dedicados únicamente a defender una postura a ¡toda costa! El Papa Francisco utiliza el lenguaje contemporáneo para decir: -Esos son los lobbys-, los grupos de presión, en un grupo de presión, que es una cosa depresiva. En un grupo de presión, los grupos que intentan presionar una agenda no se piensa, se obedece, porque la idea es que tú tengas ese sesgo. Entonces lo primero es que te hagas esa pregunta: ¿Cuáles son los grupos en los que tú estás? ¿Qué capacidad de autocrítica tienen? A mí me preocupa mucho cuando veo ciertos grupos políticos que se presentan como, como los inmaculados del momento, como que todo lo que hemos hecho está bien. ¡Qué distinta! En cambio, la honestidad de la que muchas veces ha hecho gala nuestra Iglesia católica. Tengo edad suficiente para recordar cómo hace un poco más de veinte años, el Papa, felizmente canonizado San Juan Pablo II, hablaba de errores que se han cometido en la Santa Iglesia Católica. Errores. ¡No se trató bien el tema de Galileo! Por supuesto. Es mentira que haya sido quemado en la hoguera y todas esas tonterías que dicen. Pero el tema Galileo no se trató bien. Lo de la Inquisición no se hizo bien, pero esa es la Iglesia. Ahora yo pregunto: ¿Cuántos partidos de derecha o de izquierda tienen esa honestidad?, ¿Cuándo va a ser que los partidos de izquierda, sobre todo los de izquierda, empiecen a reconocer las barbaridades que hicieron?, ¿Dónde están asumiendo su responsabilidad? Y no me aguanto recordar el caso doloroso de la Guerra Civil en España. Ahí hay mucho que reconocer de ambos lados, republicanos y no republicanos. Ahí hay mucho, mucho que reconocer y muy poco que se reconoce. Entonces, ahí tenemos que hacernos esas preguntas. Esas son las preguntas que tenemos que hacernos. Entonces, mis amados hermanos, primera pregunta clave: ¿Pertenezco a grupos de Sesgo?, ¿Soy de aquellos que si estoy metiéndome en el reggaetón, entonces solo oigo reggaetón? Por eso yo le tengo también tanta distancia, y esto me lo han oído los amigos de Familia Espiritual. A esa estrategia pastoral que es juntemos los jóvenes con los jóvenes y todos los jovencitos juntos; Eso es un grupo de sesgo. Si eres joven, está muy bien que ames a tu edad y ames a la gente de tu edad y que tengas amigos, amigas, bien, bien. Pero, ábrete; un momentico: ¿Cuál es mi capacidad de relación y mi capacidad de aprender de los niños? ¿Cuál es mi capacidad de aprender de los adultos? ¿Cuál es mi capacidad de aprender de los que a veces se llaman los viejos, los ancianos, los adultos mayores? Cuidado con esa pastoral porque son pastorales, de sesgo, de refuerzo. Cuidado con eso. Entonces, primera pregunta que tenemos que hacernos de un modo muy claro frente a este Evangelio: ¿Estaré yo en un grupo de sesgo? Segundo; que es muy parecido a lo primero. ¿Cuál es mi capacidad de oír? Asimilar una voz diferente que puede ser dura, puede ser dura. Yo, por ejemplo, noto que la gente abortista, por lo menos en mi caso, estoy hablando solo de mi experiencia personal. Lo único que saben hacer es insultar y escupir. Es lo único que saben hacer. Escribe uno cualquier cosa. . . -Cura, pederasta, desgraciado. Usted, inquisidor, desaparezca. . . Hasta ladrón será-. No argumentan. ¿Cuál es tu capacidad para oír otra voz? Para oír una voz diferente. Para, para entrar dentro de ti y reflexionar. Entonces la primera es; el primer punto es ¿Cuáles son tus grupos? Pero el segundo punto es: ¿Cómo estás tú adentro?, ¿Cuál es tu capacidad de autocrítica?; que a veces es fuerte la crítica que uno recibe, pero uno tiene que hacer examen. Ahora bien, válida una crítica fundamentada. No tiene sentido en cambio, el lenguaje de blasfemias e insultos, que a mí por lo menos me ha tocado padecer muchas veces. Cristo, cuando ya entra en la conversación con estos hombres, en un cierto momento les habla duro. " ¡¡Que necios y torpes sois para entender lo que dijeron los profetas!! " Esas no eran palabras amables, no eran políticamente muy correctas. Uno tiene que, que saber también recibir esas palabras y ver qué verdad hay en éllas, y ciertamente, cuánta verdad había en Cristo. Y tercer punto: ¿Cómo estoy yo de comunidad de fe? ¿Qué hicieron estos discípulos, cuando conquistados por la Palabra de Cristo lograron reconocerlo; qué hicieron éllos? Volver a la comunidad. Es en la comunidad donde nosotros nos alimentamos en la fe. En una buena comunidad siempre habrá oportunidad de corrección fraterna, siempre habrá oportunidad de crecimiento. ¿Cuál es tu comunidad? A veces, no lo hago todos los días ni mucho menos, pero, a veces, a personas que me hacen consultas por distintos caminos, eh por Facebook o por Twitter, por correo, en fin, hoy hay tantos canales que a veces trata uno como de volverse loco un poquito. Pero a veces yo le pregunto a alguna persona que consulta: ¿Cuál es tu comunidad? -No, no, yo tengo las cosas claras, yo estudio el catecismo, yo hago mis oraciones-. Te lo entiendo, pero, pero es que Cristo habló de comunidad, y mandó a formar comunidades. Y Pablo hizo comunidades. ¿Dónde está tu comunidad? Porque una de las maneras más eficaces de conservar uno sesgos de refuerzo es no teniendo comunidad o, teniendo apenas un pequeño grupo, que son los que piensan exactamente igual que yo. Precisamente esa es la diferencia entre una secta y la Santa Iglesia. En la secta solo voy a encontrar refuerzo. En la iglesia tengo que encontrar cuestionamiento, formación y es impresionante lo que ofrece la Iglesia Católica en ese sentido. Entonces, ¿Cuáles son los tres puntos con los que nos quedamos en este Evangelio? Primero, revisar en qué grupos estoy y hacerme preguntas, ¿Estoy en un sesgo de refuerzo? Si todos mis amigos piensan exactamente igual que yo, si nadie critica nada, si nosotros somos siempre los buenos, ¿Qué pasa ahí?, ¿Qué pasa ahí? Entonces. Visión, un poco sobre mis grupos, incluyendo grupos de WhatsApp. Segundo, revisarme yo mismo. ¿Qué capacidad tengo de recibir crítica? Yo, yo, yo. Tercero. ¿Dónde está mi comunidad? Que no puede ser un grupo de secta ni de sesgo de refuerzo? ¿Dónde está mi comunidad? Estos hombres convertidos por la presencia bendita de Cristo, fueron a la comunidad y alimentaron con su fe y fueron alimentados con la fe de la comunidad. Así lo permita el Señor, para que a nadie se lo lleve la espiral de la muerte. De ahí nos rescata Cristo, de ahí nos levanta Cristo y hacia su claridad avanzamos. A Él sea la Gloria por los siglos. Amén.

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