Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El mensaje de la parábola de los talentos es una invitación a la gratitud y la fecundidad.

Homilía ao33003a, predicada en 20111113, con 4 min. y 32 seg.

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Transcripción:

La palabra talento en español proviene de una antigua palabra griega "Tálanton" y tálanton era el nombre a veces del platillo de una balanza o de los pesos que se ponen sobre ese platillo y que sirven para calcular cuánto pesa y, por consiguiente, cuánto vale algo. Lo que necesita muchos "talanta", es decir, muchos de estos pesos en la balanza es porque tiene un gran valor, es porque tiene peso y de ahí viene la idea de un talento. Tener talento es tener peso, es tener valor. Estos comentarios vienen a cuento por el Evangelio de este domingo.

Es ya el domingo número 33 del tiempo ordinario. Como sabemos, son en total 34 domingos, así que ya estamos muy cerca del final del año litúrgico. El próximo domingo será ya la gran solemnidad de Cristo Rey. Pero nosotros celebramos a Cristo como Rey de nuestras vidas, no desde el homenaje externo, únicamente de un aplauso o de una aclamación. El gran homenaje que hemos de darle a nuestro Señor Jesucristo es el homenaje de nuestras vidas, es decir, nuestros talentos al servicio de Cristo. La parábola de los talentos nos enseña varias cosas. Nos enseña, en primer lugar, que los seres humanos somos distintos y eso es evidente. Tanto insistir en la igualdad de los derechos nos puede cegar un poco frente a una realidad que si se quiere, es anterior.

Tenemos iguales derechos, pero llegamos a esta vida de distinto modo, con distintas capacidades, con distintos gustos, con distintos recursos y también con distintos talentos. Pero luego la parábola nos enseña que el camino para cada uno, no importa los talentos que haya recibido, el camino es el mismo. Es decir, cada uno con lo que haya recibido, en vez de obsesionarse por ver si le tocó lo mismo o le tocó más o le tocó menos que otro. Cada uno está sujeto en el fondo a un mismo deber y ese deber es, conoce lo que tienes, trabaja con lo que tienes, da fruto con lo que tienes. Es decir, el mensaje de esta parábola es muy positivo, es un mensaje que nos lanza hacia adelante, es un mensaje que está invitándonos a vivir en el agradecimiento y a vivir en la fecundidad.

El cristiano no es una persona que está caminando por la amargura o está caminando por la envidia. Lo nuestro es el agradecimiento por eso que hemos recibido y lo nuestro es el poner a trabajar eso que Dios nos ha dado. Muchos de nosotros tal vez desconocemos algunos de esos talentos. Muchos de nosotros tenemos esos talentos escondidos allí donde no dan fruto. Pidamos al Señor que Él mismo, con su luz, con la gracia de su Espíritu, nos ayude a reconocernos, a mirarnos como Dios nos mira. Fíjate cómo la mirada de Cristo encontraba talentos maravillosos en personas que quizás nadie hubiera juzgado como tales.

El caso de Pedro era un pescador en Galilea, y ver en él al Príncipe de los Apóstoles. O el caso de María Magdalena, una mujer completamente en tinieblas, pero llamada por Cristo para ser la primera testigo de la resurrección. Cristo te conoce. Cristo sabe lo que te ha dado. Pídele que te ilumine, que te ayude a descubrir lo que tienes y ánimo. Adelante con eso que el Señor te ha regalado.

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