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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
No reduzcas el amor a sentir bonito; el amor incluye el vigor de una resolución, la fortaleza para cambiar la situación de aquel que está sufriendo y supone una diferencia en aquel que es vulnerable y que no tiene ayuda.
Homilía ao30012a, predicada en 20231029, con 5 min. y 5 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! Hermanos, estoy convencido que uno de los pecados más feos de nuestro tiempo es la trivialización del amor. El amor es más precioso que el oro, el amor es más bello que el diamante. El amor, nos dice la Sagrada Escritura, es fuerte como la muerte. Y sin embargo, en nuestra época, un abuso y un abuso contaminado de la palabra amor ha ido disolviendo ese oro, ha ido profanando la santidad de esa palabra, que incluso sirve casi que para definir a Dios. Porque dice la Biblia "Dios es amor". Y esto nos tiene que hacer pensar, esa trivialización, esa disolución del amor, tiene que hacernos pensar. Estoy hablando del amor, por supuesto, porque el Evangelio de hoy nos muestra a Cristo señalando que el amor a Dios y al prójimo, es el centro de toda la ley, es el centro de los profetas; es, digamos, lo más importante que nosotros tenemos. Y está muy bien que lo tengamos claro, pero la Iglesia es sabia. Y mira que la primera lectura de hoy, tomada del libro del Éxodo, nos presenta como un contraste, porque en el Evangelio se habla de amor, pero resulta que en la primera lectura se habla de ira, y es algo muy interesante, porque concretamente lo que nos dice la primera lectura del Éxodo es que todos estamos llamados a ser compasivos, compasivos con el hermano que sufre. Y la imagen de la persona que sufre en la Biblia, son sobre todo aquellos que no tenían la protección de ese tiempo, es decir, los huérfanos, las viudas, los forasteros, claramente personas que estaban en un estado de vulnerabilidad. Dice ese texto del Éxodo que si nosotros no somos compasivos o si por el contrario nos aprovechamos de la fragilidad del que no tiene cómo defenderse, la ira de Dios caerá sobre nosotros. Y lo más impresionante es ese versículo que dice: -Yo voy a escuchar el clamor de los pobres y les haré justicia. Se encenderá mi ira contra ustedes, los que no ejercieron compasión, los que no tuvieron compasión, se encenderá mi ira contra ustedes, porque han explotado al pobre- Se encenderá mi ira. Fíjate cómo se junta la idea de la ira y la idea de la compasión. Es decir, Dios es compasivo, Dios nos llama a ser compasivos, pero Dios también nos advierte: -Mira, se va a encender mi ira contra ti, si tú no eres compasivo-. Y esto, yo creo que nos ayuda a recuperar el verdadero sentido del amor. Es decir, el amor, el amor no es un sentimiento dulzarrón simplemente, no es una cosa bonita, como que se queda solamente en el nivel de la emoción. Las emociones no están mal, las famosas mariposas en el estómago cuando la persona se enamora, eso no está mal. Eso también tiene su lugar en el plan de Dios. Pero por favor, no reduzcamos el amor a esa clase de sentimiento; el amor incluye el vigor de una resolución, el amor incluye la fortaleza para cambiar la situación de aquel que está sufriendo. El amor supone, el marcar una diferencia en aquel que es vulnerable y que no tiene ayuda. Y eso es lo que Dios hace con nosotros, y eso es lo que Dios quiere que nosotros hagamos; de manera que nosotros somos como ministros de su amor, nosotros somos como ministros de su misericordia. Y si no ejercemos como ministros de su misericordia, nosotros nos estamos excluyendo de esa misericordia y sobre nosotros lo que cae son simplemente las consecuencias de nuestros pecados, que es otra manera de decir: -experimentar la ira de Dios-. Así que mira la seriedad, yo creo que este podría ser el título de esta homilía: -La seriedad del amor en la Biblia-. Dios no juega con la palabra amor y todas esas tonterías que se dicen, que en el amor no hay pecado, que amor es amor y todas estas cosas que se dicen para justificar cualquier tipo de deseo apasionado o sexual, todo eso no tiene que ver, no es propio de lo que nosotros encontramos en la Biblia. Así que a tomar en serio la palabra amor, a vivirlo y a entender que somos ministros del amor divino en favor de los más necesitados.

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