Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El Antiguo Testamento fue la construcción del diccionario para que pudiéramos recibir el mensaje del Nuevo Testamento; esto es especialmente cierto cuando se trata de la palabra AMOR.

Homilía ao30011a, predicada en 20201025, con 9 min. y 22 seg.

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Transcripción:

Hermanos queridos, la ecuación más famosa de la ciencia la escribió Albert Einstein hace cerca de un siglo, cabe en un pedacito de papel, en una estampilla, y usted la conoce, usted sabe lo que yo voy a decir. E = m c al cuadrado: La energía es igual a la masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado.

Una ecuación es como un resumen, el resumen de toda una teoría, el resumen de años de investigación, en realidad de siglos, de análisis, de estudios y de experimentos. ¿Qué puede hacer usted con esa frase, con esa ecuación? Tal vez le produce extrañeza, tal vez lo deja indiferente. Pero creo que de los que estamos hoy aquí en esta Iglesia, bendito Dios que podemos reunirnos, ninguno de nosotros sabría qué hacer con eso; esa sola ecuación no produce en nosotros nada particular, ni sabríamos qué producir con ella. Repito, esa ecuación es un resumen de siglos de estudios y de investigación.

En cierto sentido, los resúmenes le sirven al que ha hecho el curso, también en otros campos hay resúmenes; mi papá es abogado, vive todavía, Bendito Jesús, y mi papá, como muchos abogados, conoce las fórmulas que se repiten en el derecho; desde que yo era niño, por ejemplo, le he oído una frase: -en el derecho las cosas se deshacen como se hacen-. Esa frase para el que es abogado, téngase presente que hay abogados en esta parte de la asamblea y en esta parte de la asamblea. Esa frase a un abogado le dice muchísimo de qué tiene que hacer en un determinado caso; pero a la mayor parte de nosotros, que no somos abogados, la frase nos queda simplemente como algo interesante o tal vez la aplicaríamos pero mal.

Lo mismo sucede en otros campos del conocimiento, por ejemplo, piense usted: El credo, El credo es como un resumen, un resumen precioso y compactado de la fe. Pero seguramente usted ha oído hablar del Catecismo de la Iglesia Católica, la mayor parte de ese libro, que es el Catecismo, es la explicación del Credo. Cientos de páginas para explicar lo que cabe en una sola página.

Entonces, pregunta; ¿Los resúmenes, las fórmulas, las ecuaciones, la síntesis, las tesis sirven o no sirven? Claro que sirven, pero una tesis, una síntesis, una frase, no me economiza estudiar derecho. Si yo me aprendo tres o cuatro frases del derecho, que a veces uno hasta las sabe citar en latín, cuando uno dice: -Summa Lex Summa Iniuria-, eso suena importante.

Uno puede citar unas cuantas frases, pero eso no me hace abogado a mí, eso no significa que yo sepa aplicarlo. Poder recitar que E= mc al cuadrado, eso no me hace físico. ¡Claro que no! Entonces el resumen no reemplaza el curso, ese dato es importante: ¿Y porque estoy hablando de esto?, porque en el tema del amor me parece que se ha abusado de los resúmenes.

Por ejemplo, hay una frase preciosa de alguien que sabe mucho de amor, estoy hablando de San Agustín de Hipona, la frase de San Agustín es: -Ama y haz lo que quieras-. Esa es una frase preciosa, pero eso es como E= mc al cuadrado. Si tú tomas, -ama y haz lo que quieras- y conviertes esa frase en el permiso para llevar la vida que siempre has querido vivir, tal vez una vida de promiscuidad, que es una tentación que abunda en nuestro tiempo, tú estás abusando de la frase de San Agustín, porque para entender qué significa el verbo diligere, el verbo amar en San Agustín, seguramente necesitamos bastante estudio; el resumen le sirve al que ha hecho el curso. Entonces hay que tener cuidado con los resúmenes.

Otro resumen popular con respecto al amor es la frase de San Juan de la Cruz, frase sublime donde las hay, dice San Juan de la Cruz: -En el atardecer de la vida nos examinarán en el amor- precioso, pero ¿qué significa eso? que no importan muchas otras cosas, ¡no! El resumen le sirve al que ha hecho el curso y Dios hizo el curso, o mejor, puso a su pueblo a hacer el curso. El curso sobre, ¿qué significa amar? En cierto sentido, a mí me encanta esta expresión: -El Antiguo Testamento fue la construcción de un diccionario-.

A lo largo del Antiguo Testamento aprendimos qué significa pecado, salvación, amor, servicio, arrepentimiento, incluso palabras que no aparecen con tanto relieve en el Antiguo Testamento, pero que son absolutamente fundamentales en el nuevo. Palabras como la palabra, palabra como la sabiduría y sobre todo como la gracia, La gracia de Dios.

Dios se gastó siglos construyendo un diccionario, ese es el larguísimo curso que Dios hizo y que le hizo hacer, Dios no lo necesitaba, ese es el larguísimo curso que Dios le hizo hacer a su pueblo; por eso en la Misa de hoy tenemos una primera lectura donde se nos dicen unos cuantos detallitos sobre lo que significa amar. Por ejemplo, socorrer, -No explotarás a viudas ni huérfanos-, por ejemplo, tener paciencia en la ayuda que se presta. -Si prestas dinero, no serás con él un usurero- y así sucesivamente. Esa primera lectura, tomada del capítulo 22 del Éxodo, nos muestra una de las muchas lecciones que Dios le dio a su pueblo.

Entonces el amor no es una palabra para que la estemos tomando, llevando y manoseando. El amor es una palabra que fue destilada, refinada, purificada, limpiada por Dios durante por lo menos dieciocho siglos de revelación hasta llegar a Cristo y llegando a Cristo, entonces tenemos unos resúmenes preciosos: "Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único". -En esto consiste el amor, Primera carta de Juan, No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Dios nos amó primero-. La frase de Cristo: "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus hermanos". Todas esas frases son resúmenes, pero los resúmenes no reemplazan el curso.

Uno tiene que ver todo el camino de Jesús hasta llegar a la cruz, hasta llegar al Calvario; uno tiene que ver cómo gastó Cristo su vida, para entender, qué significa dar la vida, para entender qué significa amar.

Entonces, cuidado con la gente que cómodamente va soltando por ahí sus frasecitas: -amor es amor, amor es amor-, un momento hermano. . . La palabra amor tomó dieciocho siglos definirla, más o menos definirla y mucha gente no entendió y luego tomó treinta y tres años del Hijo de Dios en esta tierra para entender qué significa amor, para que ahora me venga usted con qué: -amor es amor y con eso, quedó resuelto todo-. No estoy diciendo que no podemos utilizar esta palabra tan bella, sino que por favor, no reemplacemos el curso.

Hay que hacer el curso y hay que hacerlo hasta el Calvario y hasta el Sepulcro y hasta la Gloria para saber lo que significa amor. Y ese amor así entendido es el que sirve como mandamiento principal de la ley, según nos enseñó el Señor.

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