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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La vida cristiana se sintetiza en el amor, pero el amor se define bien sólo en un diccionario, a saber, en la vida misma de Cristo.
Homilía ao30004a, predicada en 20111023, con 4 min. y 8 seg. 
Transcripción:
¡Feliz Domingo! Mis hermanos, ya este es el domingo número 30 dentro del tiempo ordinario y el dato es importante porque son 34 domingos del tiempo ordinario; quiere decir que vamos llegando hacia el final del año litúrgico. En este año que corresponde al ciclo A de lecturas para los domingos, hemos venido siguiendo a San Mateo, y efectivamente, también el texto de hoy está tomado de este evangelista. Es el capítulo 22, Mateo tiene en total 28 capítulos, pero los últimos están dedicados a la Pasión del Señor. De modo que lo que vamos a leer en estos últimos domingos del Tiempo Ordinario corresponde, podríamos decir, a la etapa final del ministerio Público de Jesucristo. Y yo creo que ese dato también nos sirve, porque casi siempre cuando las personas van llegando al final de una tarea y sobre todo cuando llegan al final de su propia vida, sus palabras adquieren una densidad, adquieren una profundidad especial. Por eso quizás nos agrada escuchar la sabiduría de la gente mayor, la sabiduría de los ancianos, porque en la medida en que han acumulado una experiencia y en la medida en que también comprenden que les va quedando poco tiempo sobre esta tierra, en esa medida vuelven sus palabras mucho más sustanciosas, mucho más densas. Y esa es la sabiduría que nosotros esperamos en las personas de edad. Pues Jesús no tenía una edad demasiado avanzada, pero sí estaba llegando hacia el final y hacia el final de su ministerio, hay preguntas que le hacen decir lo que podríamos llamar el corazón de su misión, el corazón de su mensaje. Hoy, por ejemplo, preguntado Jesucristo sobre cuál es el mandamiento más importante, Él condensa su propia experiencia de vida y lo que Él ha visto en su pueblo y lo que Él sabe que necesita el corazón humano; y la respuesta está en una breve palabra Amor, Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón. Amarás al prójimo como a ti mismo. Amor, ese es el mensaje de Jesús. Pero claro, hay muchos que hablan del amor ¿Qué es lo nuevo? ¿Cuál es la novedad que trae Jesús? Pues su propio testimonio, es decir, la manera como Él nos ha amado es la que sirve de definición en el diccionario cristiano del Amor. Cristo con su sacrificio en la cruz, Cristo con su entrega generosa, Cristo con su manera de servir y de perdonar, y de apoyar, y de restaurar, y de reconstruir, y de enseñar; Cristo, la vida misma de Cristo es el diccionario en el que podemos aprender qué significa verdaderamente esta palabra. Y qué hermoso irnos quedando con lo esencial. Uno de los problemas que tenían los escribas y los fariseos es que se perdían entre los centenares de preceptos de la ley de Moisés. Sin perder de vista el detalle, lo fundamental es tener claros los cimientos, tener firmes las columnas. Y no se nos puede olvidar que en el amor, sólo en el amor está lo esencial, pero que ese amor tiene un diccionario, y el diccionario se llama Jesucristo, con su vida, con su palabra, con su entrega, con su sangre preciosa en la cruz.

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