Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La idea de un Estado neutro frente a la religión rápidamente desciende a un Estado hostil frente a la religión.

Homilía ao29008a, predicada en 20201018, con 19 min. y 5 seg.

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Transcripción:

Mis hermanos. Empecemos haciendo un breve comentario sobre la primera lectura que fue tomada del profeta Isaías. Se refiere a un escenario político muy diferente del nuestro, pero tiene una lección para darnos. En aquella época, los judíos habían sido llevados cautivos a la ciudad de Babilonia, el imperio que se impuso sobre los judíos y que los sacó de su ciudad de Jerusalén, fue el imperio caldeo. El imperio Caldeo tenía como capital Babilonia y allá llevaron a los judíos. Podemos suponer, muy razonablemente los llevaron para hacer trabajos forzados, llevar una vida de esclavos. El mensaje que escuchamos en la primera lectura fue un mensaje para un rey de otro imperio, el Imperio Persa. El que era rey en ese imperio es un hombre llamado Ciro.

Ciro era el rey de los persas. Entonces no se me pierda en esta geopolítica. Tenemos un imperio que es el Imperio Caldeo. Tiene como capital Babilonia. Y tenemos otro imperio que es el Imperio Persa, la capital de los persas se llamaba Persépolis. Pero eso no es importante en este momento. El imperio de los caldeos, el de Babilonia, estaba cada vez más débil y el imperio de los persas estaba cada vez más fuerte. Finalmente, los persas, con Ciro, su rey a la cabeza, se impusieron sobre los caldeos. Estamos hablando de política y de guerras. Un imperio persas va surgiendo, se impone sobre otro imperio caldeos que está bajando. El rey del imperio persa le da durísimo, una derrota notable a los caldeos. ¿Y eso qué tiene que ver con Dios? Pues eso es exactamente lo que nos muestra la primera lectura, que aunque parece que se trate de un tema solamente económico o político o social, Dios si tiene que ver.

Efectivamente, después de que Ciro, el rey de los persas, venció al Imperio Caldeo, pues la ciudad de Babilonia perdió toda su importancia. Obviamente lo que querían los persas era imponer su lengua, sus costumbres, sus ejércitos y su gran capital llamada Persépolis. Eso era lo que ellos querían. De manera que Babilonia perdió importancia. ¿Y qué sucedió con que Babilonia se hundiera y perdiera importancia? Pues que para los persas no era ningún negocio tener a los judíos en Babilonia. Y por consiguiente, Ciro, el rey de los persas, dijo, ¿Y esa gente que vive ahí, quiénes son? Y le dijeron, estos son los judíos. Y entonces Ciro dijo, -Pues a mí no me interesa tener judíos en Babilonia, porque no me interesa Babilonia. De manera que hágame el favor, devuélvame a esos judíos para su tierra.- Ese era un movimiento, era una decisión política y económica, incluso movida seguramente por una cierta arrogancia de Ciro.

Ciro quería que la ciudad que brillara fuera su ciudad de Persépolis. Él no quería nada con Babilonia. Pero la arrogancia de Ciro, los cálculos políticos de Ciro, las decisiones económicas de Ciro condujeron a que se acabara el destierro de los judíos. Se acabó el destierro y los judíos pudieron volver a Jerusalén. Es decir, Dios estaba sacando adelante su plan. El destierro se acabó, como lo había anunciado Jeremías. El destierro se acabó como lo había anunciado Ezequiel. ¿Y cómo se acabó el destierro? Pues si tú lo miras con ojos humanos, tú dices, pues el destierro se acabó porque los persas le ganaron a los caldeos, porque Persépolis era más importante que Babilonia. Tú puedes mirar las cosas simplemente a escala humana y en escala humana tú dices: -Ah, pues muy fácil. Fue un tema puramente político. Pero ¿Qué es lo que nos está diciendo la lectura de Isaías, capítulo 45? Nos está diciendo que detrás, de esas decisiones que parecen puramente humanas, puramente políticas, y que fueron decisiones que Ciro tomó por su propia libertad. Detrás de esas decisiones, Dios estaba haciendo su plan.

Seguramente Ciro pensó -Yo estoy haciendo mi plan porque soy el más poderoso.- Me lo imagino como esos dibujos animados que muestran a los gorilas diciendo Yo soy el poderoso yo, yo, yo. Eso pensaba Ciro, pero la verdad es que por encima de los planes de Ciro estaban los planes de Dios, y el plan de Dios se estaba cumpliendo a través y por encima. Ojo con esa expresión a través y por encima de Ciro se estaba cumpliendo el plan de Dios. Eso es lo hermoso. Eso es lo maravilloso de esta historia. Es decir, que esta historia nos invita a mirar las realidades humanas como la política, como la economía, como los conflictos de intereses que tienen unas personas con otras. En medio de todo eso que a veces parece que es lo que nos gobierna la vida. En medio de todo eso, aunque parezca increíble, Dios es el Rey del mundo. Él es el Señor. Por eso hemos repetido en el salmo: -Aclamad la gloria y el poder del Señor.- O sea que el tema de las lecturas de hoy va por ese lado los poderes de esta tierra y el poder de Dios.

Y la primera lectura lo que nos está diciendo es que aunque no nos demos cuenta, muchas veces más allá del poder o de los poderes de este mundo, se está realizando el plan de Dios, el hermoso plan de Dios. El Evangelio nos da una perspectiva un poco diferente, complementaria, no opuesta, por supuesto. En el Evangelio encontramos la frase de Cristo, tal vez de las frases más famosas del Evangelio: -Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.- Hay dos interpretaciones de esta frase de Cristo. Una tiene que ver con el contexto inmediato, es decir, la trampa de palabras que los fariseos trataban de ponerle a Cristo. Era una trampa de palabras, porque los fariseos querían que Cristo dijera una de las dos cosas. Y en cualquiera de las dos posibilidades tenían de qué acusarlo.

Si Cristo decía, por ejemplo, hay que pagar impuestos, entonces ya tenían de qué acusarlo. Cristo está colaborando con una potencia invasora, opresiva, cruel y peor que todo, pagana. No tienen fe, son incircuncisos. Vamos a acabar con ellos. Pero Cristo está apoyando al Imperio Romano y así podían acabarlo. Si Cristo, en cambio, decía, -No paguen impuestos al César- Pues entonces también tenían de qué acusarlo. Quiere decir que este es un enemigo del emperador. Este es un enemigo del rey. Por consiguiente, hey señores romanos cáiganle a ese tipo porque él está en contra del emperador. Era una trampa que le tenían tendida a Cristo. Entonces, cuando Cristo toma esta moneda, que es la moneda del emperador, y Cristo dice su frase y les devuelve la moneda, lo que les está diciendo es, si ustedes utilizan los bienes del imperio, entonces ¿Por qué se quejan del Imperio? Devuélvanle al Imperio, al Imperio Romano. Lo que el Imperio les ha dado a ustedes. Esa es una primera interpretación.

Pero hay una segunda interpretación que es un poco más general y que es la que más nos va a interesar en la parte final de esta homilía. ¿Cuál es esa segunda interpretación? Pues la distinción entre los poderes de este mundo, los poderes nacionales o incluso internacionales y los poderes, el poder de nuestro Dios. Cristo quiere que tengamos clara la diferencia entre esos poderes. Y es aquí donde hay que hacer una anotación que es importante; para muchas personas, el ideal es que el Estado sea aconfesional. Un Estado aconfesional. Esa letra "A" que se pone ahí significa sin y un Estado aconfesional es un Estado que no profesa, que no confiesa ninguna religión, es decir, un Estado que no se declara ni protestante, ni musulmán, ni judío, ni católico, ni nada.

Para muchas personas ese es el ideal. Y para esas personas las palabras de Cristo significarían eso, darle al gobierno lo que hay que darle, que es la obediencia a las leyes fundamentalmente, y luego darle a Dios lo que es de Dios, es decir, el culto que cada quien tenga. Esa es la manera como muchas personas interpretan las cosas y a eso llaman estado aconfesional. Pero yo quiero decirles que la palabra aconfesional es una trampa y no tomo palabras mías. Me basta con tomar las palabras de un líder de la izquierda política en Colombia. Seguramente ustedes saben de quién estoy hablando, pero no lo voy a mencionar por su nombre. Este líder de la izquierda ya propuso y estamos seguros de que eso es parte de su programa de gobierno. Ya propuso que había que quitar toda imagen religiosa. Había que quitar en principio todos los Cristos, todos los crucifijos, todas las imágenes de la Virgen. Todo lo que recuerde la religión hay que quitarlo de los espacios públicos y en particular hay que quitarlo de las escuelas.

Por supuesto, no es solo un tema de quitar imágenes, es también quitar la clase de religión, es también quitar toda presencia pública de la Iglesia. Y es aquí donde tenemos que ser claros, sabiendo que este es un tema que es y que será político y polémico. Este es un tema complejo, pero ¿Qué es lo que significa aconfesional? No solo para los líderes de la izquierda, pero principalmente para ellos. ¿Qué es lo que significa? Lo que significa es quitemos la religión de todo espacio público. Así, por ejemplo, el gobierno actual de España, que es un gobierno socialista, que es un gobierno de izquierda y que se mantiene en el poder precisamente por coalición con otros partidos de izquierda. Ya tiene sus planes para cambiar un lugar muy importante de España que se llama El Valle de los Caídos.

El Valle de los Caídos es un lugar emblemático en España, pero el tema, son los caídos de la Guerra Civil, básicamente. Pero lo preocupante para el gobierno socialista es que ese Valle de los Caídos tiene una gigantesca cruz. Y para los socialistas que haya una cruz y que se vea una cruz es algo que no debe suceder. Entonces, ¿Cómo se entiende la palabra aconfesional? "Aconfesional" quiere decir que lo mismo que hacen los musulmanes con nosotros los cristianos, así tendrían que ser los demás países. Es decir, esconda su fe, esconda lo que usted cree, esconda aquello que es su religión. Escóndalo. Porque no tiene espacio en el ámbito público. No puede estar en lo público la fe. ¿Y qué estoy diciendo con estas palabras?

Que nosotros tenemos que tener claro, especialmente niños y jóvenes deben tener claras cuáles son las batallas que les vienen para el futuro. Algunos de nosotros, según las estadísticas actuales, ya pasamos la mitad de la vida. Yo ya viví más de la mitad de mi vida. Eso significa que personas como yo, pues ya vamos de bajada. Hay que ser realistas, pero el combate viene para los jóvenes. El combate viene para los niños y jóvenes. Y yo quiero decir a los jóvenes y a los niños que les van a tratar de arrancar la religión de todo espacio público, que no haya Cristos, que no haya religión, que no haya procesiones, que no haya cruces, que no haya, que no se nombre a Dios en ninguna parte. Lo que te estoy diciendo, en síntesis, es que la aconfesionalidad, la supuesta aconfesionalidad, siempre termina en anti confesionalidad. Es decir, los que se declaran supuestamente neutros en religión siempre terminan siendo adversarios del hecho religioso y recluyendo y encerrando y asfixiando y estrangulando a los creyentes.

Por eso hay que tener cuidado con la manera como interpretamos la frase de Cristo. Esto de que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, no debemos interpretarlo como que el César es el dueño, o sea el gobierno de turno, como que el César es el dueño de los espacios públicos y Dios queda recluido únicamente allá en mi corazón, allá en el centro de mi corazón. Yo soy cristiano, pero que nadie se entere. Mis hermanos. Nosotros no podemos ser cristianos asintomáticos. ¿Has oído la palabra asintomático? La palabra asintomático es muy importante dentro del contexto de la pandemia. Una persona es asintomática cuando tiene el virus, pero no se le nota. No tiene síntomas. De nuevo está esa palabra A que viene del griego y que significa "sin." Ser cristiano asintomático, es como que yo soy cristiano, pero que nadie lo note. Necesitamos cristianos sintomáticos, necesitamos cristianos que se les note que son cristianos. Necesitamos desde los niños y los jóvenes hasta los adultos, los ancianos, los sacerdotes. Necesitamos cristianos que no se avergüencen de ser cristianos, que puedan serlo en todas partes.

Que si vas a un parque de diversiones, que si vas a la escuela, que si estás con tus primos, que si estás con unos amigos, que si te reuniste con la gente de la empresa. Tú no escondes tu fe porque la gente está tomando la frase de Cristo como para decir que no se nos note. A mí sí debe notárseme que soy cristiano. Ahora bien; que se me note que soy cristiano no significa que yo me vuelva un fanático hostigante cansón que llega a ser odiosa la religión, precisamente porque pretende saturar y convertir a la gente a la fuerza. Como muy bien dijo en documento memorable el Papa San Juan Pablo II. Para nosotros el ser misioneros no consiste en imponer, sino en proponer. Entonces nosotros, por una parte, no escondemos nuestra fe y por otra parte, tampoco la imponemos.

Un cristiano de la edad que sea, desde los más pequeñitos hasta los más grandes. Esto vale para hombres y mujeres. Esto vale para gente con muchos estudios o pocos. El cristiano no impone, pero sí propone y defiende su derecho a ser presencia pública. ¿Por qué tienen que excluirme de la escena pública? ¿Por qué mi fe tengo que esconderla como si fuera una lepra? La gente que ya tiene planes para hacer desaparecer la fe, porque eso es lo que ellos quieren. Finalmente, la gente que tiene esos planes debe tener claro que nosotros tenemos una fe, que amamos, que defendemos y que manifestamos, no de un modo obsesivo, histérico, o fanático. No imponiéndoselo a nadie, pero a nosotros que tampoco nos vengan a imponer.

Entonces, la enseñanza ¿Cuál es? Que el gobierno tiene que hacer lo que es propio de la esfera civil, pero que no pretenda endiosarse. Que no pretenda abarcar todos los espacios y recluirnos únicamente en el espacio de la vida privada para volvernos cristianos asintomáticos. Eso no lo vamos a permitir. Entonces hay que tener estas claridades, mis hermanos. Hay que saber en qué mundo estamos. Hay que saber por dónde van las tendencias políticas. Hay que tener los ojos abiertos y hay que aprender a estar conectados con otras personas. Porque si una familia es cristiana y católica y tiene sus convicciones, eso no es suficiente. Tú tienes que estar en comunidad, tú tienes que estar conectado con otros, porque a ti solo te escuchan. Si tú eres el único que cree que los Cristos deben seguir en las escuelas o en los hospitales. Si tú eres el único que cree eso, luego te dicen, es ley y se acabó. Por eso hay que unirse. Por eso tenemos que unirnos los cristianos para que el César no se endiose. Tenemos que unirnos los cristianos.

Y repito por última vez, no es para imponer, no es para aplastar, no es para destruir ni burlarnos de nadie. Pero si es para que se respeten nuestros derechos, como nosotros queremos respetar los derechos de los demás.

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