Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Peligros en la relación entre Iglesia y estado: cuando el estado intenta endiosarse, cuando la Iglesia pretende reemplazar al estado, cuando el estado quiere amordazar a la Iglesia y cuando la Iglesia denuncia solo un lado de las ideologías políticas.

Homilía ao29007a, predicada en 20201018, con 5 min. y 31 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

El Evangelio de hoy del capítulo 22 de San Mateo, nos invita a pensar en las relaciones entre Iglesia y Estado. La frase central indudablemente, es la respuesta que Cristo da a aquellos fariseos: "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". El César era el emperador, era la cabeza del poder civil, lo que hoy llamaríamos tal vez el Estado. Entonces, en torno a Iglesia y Estado surgen multitud de cuestiones de las cuales yo quiero hacer alusión a cuatro.

La primera. ¿Qué sucede, por ejemplo, cuando el Estado trata de endiosarse?, es decir, cuando pide un reconocimiento o una obediencia que solo le pertenece a Dios. Así, por ejemplo, en tiempos del Imperio Romano sucedieron cosas atroces: Hubo emperadores que hicieron estatuas de ellos mismos o mandaron hacer estatuas de ellos mismos enviaban esas estatuas a distintos lugares del imperio y la gente tenía que adorar esa estatua adorando en ella en persona al emperador.

En tiempos más recientes, nos damos cuenta de que hay ciertas ideologías que reclaman una especie de obediencia absoluta. Es lo que encontramos en el Nuevo Orden Mundial, es lo que hemos encontrado en el caso del nazismo, del fascismo o del comunismo; muchas de estas ideologías políticas piden una obediencia absoluta. Todo el mundo tiene que rendir pleitesía y tiene que someterse de un modo absoluto, como si el Estado fuera Dios, ese por ejemplo, es un extremo frente al cual los cristianos tenemos que estar plenamente despiertos, plenamente conscientes y no someternos, por supuesto.

Un segundo peligro es cuando la Iglesia pretende reemplazar al Estado. Aquí en mi país, en Colombia, hemos tenido ya el caso de varios sacerdotes que de repente piensan que la mejor manera de prestar un servicio al pueblo de Dios; no es con la predicación, no es con los sacramentos, no es con su santidad de vida, ni mucho menos con la penitencia, ellos lo que quieren es poder, quieren ser alcaldes, gobernadores. En Latinoamérica tuvimos el caso de un obispo que fue presidente de un cierto país, entonces date cuenta lo que eso significa, eso es la Iglesia cuando pierde o algunas personas de iglesia que pierden completamente el norte y creen que pueden reemplazar al Estado.

Tercera situación, podemos encontrarnos también en algunos casos con que el Estado quiere amordazar a la Iglesia. Eso también ha pasado en este país y en otros lugares. ¿En qué consiste esa mordaza? En que cada vez que el Estado legisla en contra de la vida, en contra de la familia, en contra de los derechos de personas muy vulnerables, y la Iglesia alza su voz, se le dice a la Iglesia : -usted ¡Cállese, Cállese! Usted no tiene nada que decir aquí, no se meta en política-. Pero yo digo una cosa, ¿Una ley de aborto es solo política?. Yo quisiera saber cuánta política pudieron conocer aquellos seres humanos que fueron asesinados antes de nacer; nadie levantará la voz por ellos. Entonces date cuenta que también es necesario poner un límite a esas mordazas, porque con la disculpa de no te metas en política se quiere hacer toda clase de barbaridades con la moral pública y con la vida misma de las personas.

Y un último peligro que quiero señalar es el de la Iglesia cuando sí denuncia, pero denuncia solo de un lado, ese es un peligro, entonces algunas veces el sacerdote, el predicador, el obispo, se concentra en denunciar, por ejemplo, a la izquierda, que es comunista, que es socialista, que es no sé cuántas cosas, pero calla su boca frente a las presiones injustas que los sistemas neoliberales imponen sobre gran cantidad de la población conduciéndolos efectivamente a la desesperación y a la muerte.

O lo contrario, ¿Qué tal eso de echar todo un largo discurso donde se denuncian por su nombre el neoliberalismo y el capitalismo y el neocapitalismo? Y está muy bien que se haga, claro que está muy bien que se haga, oiga, y ni una sola palabra contra el comunismo, que lo estamos viendo, que estamos viendo lo que está haciendo aquí en tierras, por ejemplo, de Latinoamérica.

Entonces, date cuenta, date cuenta que la Iglesia puede equivocarse, algunas personas de iglesia, cuando digo iglesia me refiero a algunas personas, algunas personas de iglesia pueden equivocarse en eso, en qué creen que solo hay que denunciar de un lado y se les olvida que más allá de estas distinciones políticas, el reinado de Cristo significa, como ya lo dijo San Pablo VI, significa bondad de Dios y reinado de Dios para todo el hombre y para todos los hombres. Amén.

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