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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La gravedad de nuestros pecados nos lleva a ver nuestra triste condición, adentrándonos al camino del arrepentimiento, dejando que Dios llene nuestra existencia y experimentando su gracia compasiva.
Homilía ao26014a, predicada en 20200927, con 4 min. y 52 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! Dos veces en el texto de hoy aparece la invitación de Cristo a recapacitar. Es una expresión que corresponde al verbo "Metamélomai" en griego, que literalmente quiere decir cuando una persona cambia su interés, su propósito, su dedicación. La primera vez que aparece ese verbo en el pasaje de hoy es cuando aquél que había dicho, -No voy a trabajar a la viña.- Después pensó las cosas mejor y dijo, -Mejor sí, voy.- Y la segunda vez que aparece el Verbo es cuando Cristo dice: "Publicanos y prostitutas van delante de ustedes al Reino de Dios y ustedes aún viendo esto, no han recapacitado". Es decir, ustedes siguen en su mismo interés, ustedes siguen en su misma ruta. El verbo recapacitar en sí mismo es muy interesante, porque capacidad viene de ca paz de aquello que uno puede. Y la capacidad es aquello que está en el poder de uno. De manera que recapacitar es algo así como evaluar de qué está lleno uno, ya que cada uno es dueño de una cierta capacidad y cada uno de nosotros tiene sus propias capacidades. La pregunta es, ¿De qué estás lleno? Recapacitar es entonces algo así como preguntarse ¿Qué es lo que está llenando mi vida en este momento; y preguntarse si no debería estar yo lleno de otras cosas? ¿Cuál es mi capacidad? ¿Para qué soy bueno; y cuál es mi capacidad? ¿De qué estoy lleno? Esas son las preguntas claves en este domingo. ¿Para qué soy bueno y de qué estoy lleno? Y cuando uno se hace esas preguntas seriamente, seguramente empieza a tomar decisiones; porque uno se da cuenta que quizás está entregando la vida en algo que no vale la pena. Y quizás uno se ha llenado de cosas que en realidad no sacian el alma. ¡Qué bello poder aplicar este verbo a nuestra vida! Qué bello utilizar este domingo para una pausa y para preguntarnos ¿Yo realmente para qué soy bueno? Y ¿Yo realmente de qué estoy lleno? Démosle un pensamiento a la parte final, al segundo verbo o a la segunda ocasión en que Cristo utiliza el Verbo metamélomai el verbo recapacitar, dice Cristo Publicanos y prostitutas van delante de ustedes al Reino de Dios. ¿Por qué van delante? ¿Por qué son mejores? ¿Por qué son leves sus pecados? No, más bien, la gravedad misma de sus pecados les ha llevado a descubrir su triste condición. Es decir, en lo que ganan publicanos y prostitutas es en que su triste condición es tan visible que ellos han entrado primero por el camino del arrepentimiento, y por eso ellos han experimentado primero la gracia compasiva de Dios. Y nosotros, viendo la ruta de aquellos que se han arrepentido, de aquellos que han cambiado de vida, nosotros viendo esa ruta, indudablemente deberíamos recapacitar. Si una persona que estaba llena de pecado, pecado de codicia o pecado de lujuria, o lo que sea, si la persona que estaba llena de pecado está dejando ese pecado y ha podido recapacitar y tomar un nuevo rumbo. ¿Por qué yo no? Esa es la pregunta que Cristo quiere que nos hagamos. ¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué yo no? ¿Qué estoy esperando para empezar a preguntarme en serio para qué soy bueno y de qué está llena mi vida? Porque cuando empiece a preguntármelo y cuando entre en el camino del arrepentimiento, entonces con total seguridad será Él quien llene mi existencia y será su Evangelio el que me dé la alegría.

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