Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Todo aquel que confunda hacer justicia con tomar venganza es una persona que no está dejando a Dios obrar y que en el fondo mira con desconfianza su bondad.

Homilía ao25013a, predicada en 20230924, con 6 min. y 46 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

Es tan profunda la Sagrada Escritura que a mí me sucede y estoy seguro que a muchos de ustedes, nos quedamos con una palabra o con un versículo y descubrimos un mundo. Es impresionante. Por ejemplo, en el Evangelio de este domingo yo quisiera que nos fijáramos en esa frase que aparece al final.

Es una pregunta que el dueño de la viña le hace a aquellos que habían trabajado todo el día y que esperaban recibir una paga superior. ¿Usted recuerda la parábola que se proclama para este domingo? Son aquellos viñadores o aquellos trabajadores de la viña, debo decir mejor, algunos de los cuales empezaron a trabajar desde la mañana, otros desde mediodía, otros ya al final del día, y resulta que todos reciben la misma paga. Y entonces, cuando se les va a dar la paga, que es un denario, se empieza pagando por los últimos y se termina con los primeros, y resulta que los primeros creían que iban a recibir más, porque habían trabajado más. Y eso tiene una cierta lógica. Y resulta que no, resulta que no iban a recibir más. Y entonces pues ellos se quejan y dicen -bueno, pero nosotros trabajamos más-.

Y responde de una manera bastante fuerte, bastante brusca, responde el dueño de la viña y dice: -Yo quiero darles a los últimos lo mismo que a los primeros. ¿No puedo hacer con mis cosas lo que a mí me interese, lo que yo quiera?. ¿O es que tienes envidia porque yo soy bueno? Esas dos preguntas que aparecen en la parábola son mucho más agudas de lo que uno piensa al principio. Por lo menos hablo por mí. ¿No puedo hacer en mis cosas lo que yo quiera?.

Por supuesto, el dueño de la viña está representando a Dios mismo, está representando a Dios nuestro Padre. Y ese denario, esa paga, pues está representando la entrada al Reino de Dios, o la bienaventuranza o la amistad con Él. Se puede interpretar de varias maneras, pero en todo caso es un bien grande, un bien literalmente divino, espiritual, es algo realmente. . ., es algo maravilloso, es algo impresionante.

Entonces tomemos esas preguntas y tomemoslas en serio. Primera pregunta. Dios, digámoslo abiertamente Dios nos está preguntando ¿No puedo hacer yo en mis cosas lo que yo quiera? Esa pregunta me parece interesantísima porque como decía por ahí alguna frase famosa: Todo el mundo quiere servirle a Dios, pero en condición de consejero. Nos encanta darle consejos a Dios, nos encanta decirle a Dios qué tiene que hacer en sus cosas, nos encanta decirle a Dios, a este si lo puedes perdonar, a este no lo perdones; con este tienes que ser buenecito porque ha sido inocente y ha sido bella persona, a ese, si tratalo duro y obramos con tanta torpeza, porque muchas veces nosotros ni siquiera sabemos cuál es la vida que ha tenido la gente, nosotros no sabemos por cuales han pasado, nosotros no sabemos detrás de ese comportamiento, muchas veces perverso, cuánto dolor, cuántos traumas hay.

Solo Dios tiene todos los elementos de juicio, pero nos encanta darle consejos a Dios y nos encanta decirle a Dios quien merece y quien no merece y cuánto merece. Eso nos fascina, eso es algo que nos fascina: decirle a Dios quien merece y quien no merece. Y por eso esa pregunta que aparece en la parábola de hoy es tan importante ¿Y acaso Dios no puede hacer en sus cosas lo que a Él le parezca? ¿O es que Dios tiene que hacernos caso a nosotros?

Y luego la otra pregunta todavía más aguda yo la siento más punzante, más penetrante, dice la otra pregunta: ¿Tienes tú envidia de que yo sea bueno? A mí me parece que en nuestro tiempo, amigos, se está confundiendo tanto hacer justicia, con tener venganza. Esto, está tan metido en la opinión pública, en la gente de izquierda y en la gente de derecha, porque yo me he encontrado con comentarios de gente de izquierda que dicen: -ah, ahora están sufriendo los ricos, que sepan, que se den cuenta, lo que nosotros hemos vivido-, pero también los de derecha.

Cuando yo veo, por ejemplo, eso que está sucediendo en un país latinoamericano, que toman a los pandilleros prácticamente semidesnudos, únicamente con ropa interior, doblegados, humillados y junto a ellos un policía fuerte. Tener ahí humillado, ahí está el pandillero humillado, bien hecho. Por supuesto que yo no estoy de acuerdo con la labor de las pandillas, pero cuando yo veo a la gente, relamiéndose, solazándose en que maltraten al pandillero y en que lo humillen incluso más que el maltrato, la humillación. Yo digo estamos confundiendo hacer justicia con tomar venganza.

Pero toda persona que confunda hacer justicia con tomar venganza es una persona, que en primer lugar no le está dejando a Dios hacer lo que Dios quiere hacer y como Él lo quiere hacer. Y en segundo lugar, es una persona que mira con desconfianza la bondad de Dios. Por favor, que eso no te suceda, que eso no te suceda.

Esas dos preguntas, tomemoslas en serio, para mí han sido como un par de bofetadas saludables. Dice Dios: ¿Acaso no puedo hacer en mis cosas lo que yo quiera? Y segunda frase clave ¿Es que acaso tienes envidia, porque yo soy bueno? Que queden resonando esas preguntas y que hagan su obra en nosotros. Amén.

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