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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Descubrir que mis planes no son los mismos de Dios me hace humilde porque no lo entiendo todo, discípulo al disponerme a escucharlo y obediente sin pedirle cuentas.
Homilía ao25009a, predicada en 20170924, con 5 min. y 49 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! La primera lectura del día de hoy nos presenta una idea que se repite después en el Evangelio. Dice el Señor a través del profeta Isaías: "Mis planes no son vuestros planes". Hay que tomar conciencia de la diferencia entre la mirada de Dios y la mirada del hombre. Es algo que ya había aparecido en otros textos de la Biblia. Por ejemplo, quizás recordamos, cuando fue elegido el rey David. En ese momento el instrumento de Dios fue el profeta Samuel. Y recordamos cómo Samuel, al acercarse a la casa de Jesé, que era el nombre del papá de David, Samuel, al principio queda muy impresionado por los hijos mayores de Jesé, pero el Señor le dice como una especie de secreto: "La mirada mía no es como la mirada La tuya. Tú te quedas en las apariencias. Yo miro el corazón" . Eso le muestra el Señor al profeta Samuel. Ahí se ve la diferencia entre las miradas. Y de verdad que este es un tema que está varias veces en la Sagrada Escritura. Recordemos también lo que sucede incluso en el primer libro de la Biblia, en el Génesis. Hay un hombre llamado José que es hijo del patriarca Jacob, y aparentemente a José sólo le suceden desgracias, pero luego se ve que a través de esas desgracias, es decir, a través de lo que alcanzan a ver nuestros ojos, Dios estaba planeando, Dios estaba diseñando, Dios estaba produciendo una inmensa bendición para ese naciente pueblo. El pueblo que salió de las entrañas de Abrahán. Una vez más, la mirada de Dios no es como la mirada del hombre. Y algo parecido tenemos en el Evangelio de hoy del capítulo 20 de San Mateo. En ese Evangelio aparece como, el dueño de la viña, tiene una mirada muy distinta, tanto que tiene que entrar como en controversia con los que le pretendían reclamar una paga mayor; y les dice: -Bueno, y es que yo no puedo hacer en mis asuntos como yo quiera-. Démonos cuenta entonces de esa diferencia. Es una enseñanza importante, es una enseñanza importante por tres razones. Primero, porque nos invita a la humildad. Muchas cosas que uno no entiende, muchas cosas que a uno le duelen, son como tentaciones para protestar contra Dios. ¿Cómo así que Dios permite esto? Sé humilde, la humildad es clave porque no lo entiendes todo; tú no tienes el contexto completo, tú no comprendes todo lo que está en juego, tú no tienes todos los elementos de juicio. La humildad, hay una diferencia entre la manera como Dios ve y la manera como yo veo. Segundo, el discipulado. A medida que vamos acercándonos al Señor, como hizo el profeta Samuel, como hizo el profeta Isaías, a medida que nos vamos acercando al Señor, vamos descubriendo un poco más de lo que podríamos llamar su lógica. Tan es así que el profeta Amós puede decir: -Nada hace el Señor sin revelarlo a sus siervos los profetas-. O sea que realmente el profeta alcanza a acercarse bastante a la mirada de Dios, y el camino es, esa oración; el camino es ese discipulado, el camino es esa escucha, el que se dispone a escuchar la voz de Dios .El que se dispone a dejarse enseñar, aprende y va conociendo poco a poco el camino del Señor. Como dice aquel texto de los cánticos del siervo de Yahvé, en el profeta Isaías también; dice: -Cada mañana el Señor me abre el oído para que yo escuche como aquellos que saben-. Es necesario entrar en discipulado; esa es la segunda enseñanza. Humildad y discipulado. Y la tercera, ¿cuál es? La obediencia. Puesto que hay muchas cosas que no entendemos, pretender parar la historia, pretender parar la vida para reclamarle cuentas a Dios y para decirle: -¿bueno, esto por qué sucedió? explíqueme y después de que yo entienda, seguimos-. No, lo primero es el camino de la obediencia, ya llegará el momento de comprender mejor. Miremos el caso de la Virgen, por ejemplo. Ella a los pies de la cruz; seguramente había muchas cosas que no podía entender, pero en el camino de la obediencia, la que una vez dijo: "Aquí está la esclava del Señor", Llegó a la plenitud de la luz y a la plenitud de la Pascua. Que esa sea lección también para nosotros.

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