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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El perdón es imposible al buscar venganza, es necesario al entender que el odio destruye, es sensato porque no tiene sentido odiar, es bendición al sentirme perdonado por Dios.
Homilía ao24010a, predicada en 20170917, con 5 min. y 32 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! Las lecturas de hoy nos hablan sobre el perdón, especialmente el Evangelio. Y quisiera yo hablar de cuatro dimensiones o cuatro etapas en el perdón. Tenemos el perdón imposible. Luego el perdón necesario. Luego el perdón sensato. Y luego el perdón bendición. Vamos a descubrir, con la ayuda de Dios, estos cuatro momentos o estas cuatro etapas en el perdonar. Hablemos del perdón imposible. Es decir, el que uno siente que no puede dar. Algunas veces profundamente decepcionados, profundamente heridos, profundamente limitados, descubrimos que no podemos perdonar. Es el caso, quizás, de la persona que ha recibido un daño muy profundo. Pensemos en la persona que se ha visto abocada a una quiebra o que ha sido violada. La persona a la que le han secuestrado un pariente o un amigo y la persona siente, -Yo no puedo perdonar.- Esa falta de perdón casi siempre conduce a un deseo de venganza. Atención, no un deseo de justicia, sino un deseo de desquite y de venganza. Lo peligroso de esta situación cuando nos encerramos en el perdón imposible, es que entramos en una espiral de violencia. Lo han dicho muchas veces los Papas; y cuando entramos en la espiral de violencia, cada vez más personas son heridas y cada vez más personas se lastiman. Es decir, que lastimamos y somos lastimados. Por eso, llega el momento en el que uno descubre el perdón necesario. El perdón necesario es como un deber. -Tengo que. . . No puedo seguir con esto. . . Este odio me va a destruir. . . Este afán de venganza va a acabar con nuestra sociedad.- Cuando ya se llega al perdón necesario, hay por lo menos conciencia de que sí debemos hacer algo, tenemos que buscar acuerdos, tenemos que buscar alguna forma de justicia, alguna forma de retribución, alguna forma de pago. Pero ya no queremos quedarnos únicamente mirando hacia el pasado, queremos empezar a mirar hacia el futuro. Cuando ya se llega a la etapa del perdón necesario, es posible empezar a construir, pero todavía nos faltan las herramientas. Es ahí donde entra el perdón sensato. El perdón sensato es cuando me doy cuenta que la persona que se está haciendo mayor daño con la falta de perdón soy yo mismo, Yo mismo me estoy destruyendo. La falta de perdón es algo así como perpetuar el daño que me hicieron. Un proverbio de esos que llaman proverbio chino dice: -Tu enemigo te hirió una vez tu recuerdo mil veces.- Porque cada vez que nos obstinamos en no perdonar es como si estuviéramos repitiendo la herida. Por eso llega el momento en el que la persona descubre. Lo lógico es soltar, lo lógico es pasar la página. Lo lógico es ya no más heridas. No tiene sentido que nos sigamos matando, no tiene sentido que nos sigamos haciendo daño. Ahí entra la sensatez. Y a veces bastante avance ya es el terreno de las buenas negociaciones políticas, es el terreno de los grandes acuerdos sociales. Pero todavía falta más. Lo que falta es lo que encontramos en el perdón como bendición. Es el momento en el que yo mismo me descubro perdonado por Dios. Es el momento en el que yo descubro que nuestro Dios es un Dios capaz de construir realidades nuevas. Ya no solamente quisiera deshacerme del pasado, sino que quisiera darme un futuro e incluso darle un futuro a la persona que me hizo daño. Este es el perdón que Cristo nos dio en la cruz. Este es el gran perdón. Este es el perdón más precioso y a él nos llama el Señor. Requisito reconocerse uno necesitado y reconocerse uno perdonado por un Dios que es amor.

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