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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El diccionario del cristiano es la Persona misma de Jesucristo y sólo en Él descubrimos que amar verdaderamente es también corregir.
Homilía ao23013a, predicada en 20200906, con 15 min. y 26 seg. 
Transcripción:
Mis hermanos. Suele suceder que en las lecturas de los domingos la primera lectura y el Evangelio llevan un tema en común. Por ejemplo, hoy claramente aparece el tema de la corrección fraterna. La primera lectura tomada del profeta Ezequiel nos muestra lo que Dios le dice al profeta: "Tú tienes que hablarle al malvado". Si se convierte, le salvaste la vida. Si él no se convierte, pues entonces él se perderá. Pero tú te salvaste. En cambio, si tú te quedas callado y el malvado se endurece en su maldad, él morirá por su pecado. Pero, -a mí esta frase me impacta,- "A ti te pediré cuentas de esa vida, te pediré cuentas". O sea que hay una responsabilidad si uno se calla por no meterse en problemas. Si uno se calla porque es políticamente incorrecto hablar, si uno se calla porque uno dice pues allá él con su vida. Si uno se calla porque uno dice él allá y yo acá. Si uno se calla, uno tiene una responsabilidad. Esos son los famosos pecados de omisión. Pecado de omisión. ¿Qué quiere decir? Que podías haber hecho una cosa buena y no la hiciste. Y en este caso la cosa buena es corregir. Eso está claramente dicho en la primera lectura que ya dije. Es del profeta Ezequiel. En el Evangelio vuelve a aparecer el mismo tema, aunque el Evangelio también tiene otras hermosuras, otras perlas. Pero está claro que en el Evangelio también se habla de corrección fraterna. Es más, la palabra que aparece en el Evangelio es incluso más dura, porque la palabra que aparece en el Evangelio es: "Si tu hermano peca, repréndelo. . . " Y atención. Este repréndelo no se refiere únicamente a quienes por derecho natural tienen una cierta autoridad sobre otros, así como, por ejemplo, los papás tienen cierta autoridad natural sobre los hijos o los profesores tienen cierta autoridad natural sobre los alumnos, o el sacerdote tiene una autoridad natural sobre el rebaño de Cristo. Aquí dice: -Basta con que sea tu hermano.- Esto quiere decir que también a los sacerdotes hay que corregirlos. Y esto quiere decir que también a los papás y a las mamás hay que corregirlas. Y esto quiere decir que también a los profesores y profesoras hay que corregirlos, porque a veces, como nos muestra por ejemplo el libro de Daniel, Dios utilizará a una persona que no tiene autoridad natural, pero la utilizará para hacerle una corrección a otra persona. Y por eso es muy importante que nosotros, por ejemplo, sacerdotes, no caigamos en los horribles pecados de arrogancia, de autosuficiencia y de decir yo como soy sacerdote, a mí nadie me puede corregir, Si acaso el obispo. Y bueno, démosle permiso al Papa. No, un sacerdote no puede decir eso. Es muy posible que Dios utilice a un humilde cristiano para decir Padre, te estás equivocando en esto. Pero volvamos al tema principal. Dice aquí: Si tu hermano peca repréndelo y nos da una especie de pedagogía, una especie de proceso, de procedimiento. Si no te pone cuidado en una corrección privada que se hace por caridad en privado, entonces trata de que el asunto no salga de dos o tres. Y si no hace caso a esos dos o tres, entonces ya toca delante de la comunidad. Y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, entonces es necesario que de alguna manera salga. Y esto también es importante destacarlo, porque hay gente que cree que cuando se excluye a una persona de una comunidad, por ejemplo, cuando se le dice a un religioso mira, este no es tu lugar, o cuando se le dice a una persona que se obstina en una herejía tienes que salir de la Iglesia. La gente dice ¡Oh! Crueldad de la Iglesia, no es cierto. ¿No es cierto? Mira, por ejemplo, en Primera de Corintios, capítulo 5, como el apóstol San Pablo se refiere a un caso terrible, un caso escandaloso que había en la comunidad de Corinto. Y Pablo dice porque ya se había corregido a esa persona. Pablo dice "Sáquenlo." ¿Fue que a Pablo se le olvidó el Evangelio cuando dijo Sáquenlo? ¡No! Ni a Cristo ni a Pablo se les ha olvidado el Evangelio, sino que es necesario sacarlo. ¿Por qué es necesario sacarlo? Porque es necesario que recapacite. Entonces, primer gran tema de este domingo, la corrección fraterna. Tener en cuenta que es un deber de amor, tener en cuenta que somos culpables si nos callamos, somos culpables. Tener en cuenta que no siempre el mayor corrige al menor. A veces Dios utiliza al menor para corregir al mayor. Y por último, tener en cuenta también otro detalle. Pregunta: ¿Somos personas que nos dejamos corregir? Porque hay muchas maneras de no dejarse corregir. Uno por ejemplo, uno puede vestirse de agresividad y cualquier persona que me vaya a hablar se las va a ver conmigo. Si yo me vuelvo una persona violenta, insoportable, quiere decir que le estoy diciendo al resto del mundo, a mí no me corrijan, pero eso también es contrario a la Palabra de Dios. Yo tengo que dejarme corregir porque es Dios el que me está modelando. Entonces yo soy una persona agresiva, de esas a las que no se le puede hablar porque a todos responde con insultos. Otro tema, a veces uno no se deja corregir porque entonces uno se vuelve esquivo, uno se vuelve elusivo. Por ejemplo, te están haciendo una corrección y entonces tú cambias el tema o te están haciendo una corrección y entonces tú no respondes. Te están haciendo una corrección y entonces no vuelves a hablar con esa persona. Por ejemplo, en redes sociales ese es el famoso dejar en visto. Hay personas que me pueden estar haciendo una corrección a mí y si me llega a mi celular me llega el mensaje de que alguien me está corrigiendo. Entonces yo dejo en visto a la persona ¿Qué mensaje estoy enviando? Estoy diciendo a mí no me corrige nadie, pero la persona que dice a mí no me corrige nadie está contradiciendo a Cristo, está peleando contra Cristo, porque fue Cristo el que dijo que teníamos que dejarnos corregir unos de otros. Así que esa también es enseñanza de este domingo. Y por eso yo te pregunto: ¿Eres una persona que te dejas corregir o por miedo o por mantener una imagen, por autosuficiencia o por algún otro motivo te escondes, te desapareces, o te vuelves agresivo para que nadie te corrija? Son temas muy importantes y muy prácticos que nos trae este Evangelio. Pero bueno, todo esto tiene que ver con la primera lectura y el Evangelio. Ahora vamos con la segunda lectura. La segunda lectura es muy hermosa, es de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos y empieza diciendo a nadie debáis nada, sino solo amor, y luego dice que el amor es la síntesis de toda la ley. El que ama ha cumplido la ley, porque la persona que ama no va a cometer adulterio, ni va a robar, ni va a envidiar. Son los ejemplos que nos da San Pablo. Pero lo más hermoso de darse cuenta uno de esa lectura, es que esa lectura no es para que yo tome lo que yo pienso que es amor y diga que lo que yo pienso que es amor ya es cumplir la ley entera, porque resulta que hay tantas definiciones de amor como personas. Cada persona define amor prácticamente como le parece. Pero cuando San Pablo dice -Amar es cumplir la ley entera- o cuando este otro gran santo de nuestra Iglesia Católica, cuando San Agustín dice: "Ama y haz lo que quieras". Esas frases no significan: -Lo que tú entiendas por amor basta- ¡Ja! Es algo maravilloso lo que tenemos en este domingo, hermanos, porque imagínate, por una parte nos están hablando de la corrección fraterna y por otra parte nos están hablando de amor. ¿Qué nos quiere decir nuestra Madre la Iglesia, al poner estos dos temas uno junto al otro? ¿Qué nos quiere decir? Nos quiere decir algo importantísimo. Nos quiere decir que en nosotros para decir verdaderamente que amamos, hemos de practicar la corrección fraterna, tanto darla como recibirla. Y la prueba está clarísima, como ya lo destaqué en la primera lectura de hoy si el malvado tú no lo corriges, si al malvado tú no lo corriges, te pediré cuentas de su sangre. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que tenías el deber de corregir. Entonces no me digas que tú amas. Si no corriges. Quiere decir que el amor no es lo que a mí me parezca que es amor. Y para decirlo brevemente, el amor en nosotros, el diccionario cristiano se llama Jesucristo. Esa frase te puede servir. El diccionario cristiano se llama Jesucristo. Eso quiere decir que si yo quiero entender lo que es amor, no es lo que a mí me parezca. No es lo que el mundo diga, no es lo que los movimientos actuales llaman amor y lo ponen por todas partes y dicen Amor es amor. Amor es amor, no, amor no es lo que me vengan a enseñar ahora. Estos movimientos que tienen sus propias agendas políticas, muchas veces neomarxistas ¡No! Yo como cristiano, cristiano, católico, aunque es casi redundante decir cristiano católico, yo como cristiano católico, yo sé dónde está la definición de amor. La definición de amor está en Jesucristo. Este cuadro que tengo aquí a mis espaldas muestra la definición de amor. Esto, que está aquí, es la definición de amor. La vida de Cristo, la Palabra de Cristo, el ejemplo de Cristo, La cruz de Cristo. Eso es lo que define amor. Entonces, si yo estoy viviendo el amor tras las huellas de mi Señor Jesús, si yo estoy viviendo el amor así. Ese es el amor que cumple la ley. Ese es el amor del que dijo San Agustín Ama y haz lo que quieras. Este, este bendito amor. Pero, pero si yo no estoy viviendo este amor, si no estoy viviendo el amor que a mí se me ocurre que es amor, o el amor que la sociedad hoy llama amor, que hoy llaman amor, casi cualquier cosa según sus propias agendas políticas. Si yo estoy utilizando esa definición de amor, por favor no profanes la Palabra de Dios diciendo que ese amor es el que significa cumplir la ley. Y no digas que ese amor es el que te permite usar la frase de San Agustín, "Ama y haz lo que quieras". No, no es ese amor, es este, es este amor. Yo tengo un diccionario. Por cierto, ese diccionario tiene muchas otras palabras, pero no son el tema de hoy. Por ejemplo, ¿Cómo es la alegría cristiana? Tengo que aprenderlo en Jesús. ¿Cómo es la paz? Tengo que aprenderlo en Jesús. ¿Qué significa la pureza? Ese tema de la pureza es muy bello. ¿Qué significa la pureza? Hay personas que dicen, -¡No! Pues si el amor es puro, pero para ellos amor puro significa simplemente que yo no estaba tratando de violar a nadie. Para ellos eso es lo que significa amor puro. Y en el otro extremo, hay personas que creen que la pureza significa una especie de rigorismo, una especie de momia que no es capaz de decirle a nadie te quiero, que no tiene un te amo para nadie, que no es capaz de dar un abrazo estrecho y sincero, que no es capaz de sonreír. Y a eso llaman pureza. No, Señor. Jesús es capaz de los gestos más tiernos, más dulces, más afectuosos, nos dice la Escritura Tomando a un niño, lo abrazó y dijo así hay que acoger el Evangelio. Jesús dejó que aquella mujer le abrazará también los pies y se los besará. Jesús mostró ternura y respeto hacia la mujer, hacia el niño, muy especialmente hacia los más despreciados de aquella época. Esto es solamente para destacar que el diccionario de la vida cristiana se llama Jesucristo, y que es en Cristo donde podemos aprender lo que realmente significa cada una de estas palabras. Sigamos nuestra celebración eucarística y pensemos esto cada vez que participamos de este santo sacrificio, cada vez estamos aprendiendo el Diccionario de Jesús. ¿Por qué? Porque todo lo que es Jesús, todo lo que es el Señor, todo, todo está aquí, todo, todo su amor, toda su pureza, toda su alegría, toda su paz, todo está en este bendito Sacramento. A Él sea la gloria y la alabanza por los siglos. Amén.

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