Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El pecado se puede identificar y vencer; para extirparlo debemos reprender con amor y en privado, al dejar de hacerlo traicionamos el bien que Jesús ha traído a nuestra vida.

Homilía ao23012a, predicada en 20200906, con 5 min. y 23 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

Tomemos una frase, solamente una frase del evangelio de este domingo y tratemos de aprovecharla al máximo. Dice Jesús al comienzo del texto de hoy: "Si tu hermano peca, repréndelo a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano". Esa es la frase que queremos examinar con algún detalle hoy.

Dice: Si tu hermano peca, ¿A quien llama Jesús, hermano?. Aquel que participa de la misma fe que yo tengo, a aquel que ha sido redimido por la misma sangre por la que yo fui redimido. Es mi hermano, porque ha nacido del mismo amor del que yo nací, el amor de la cruz. La primera razón para considerarlo hermano es porque Dios le ha amado y le ha amado de una manera perfecta y sublime, es precioso ante Dios.

Si tu hermano peca, dice el Señor, eso quiere decir que el pecado es algo visible, es algo que nuestros ojos pueden discernir. Una mala interpretación de otras palabras de Cristo ha llevado a la gente a la idea de que el pecado es algo que uno nunca puede saber si sucede o si no sucede. -No te metas en su vida, no juzgues, no juzgues-. Esa manera de hablar es irresponsable.

Jesús nos muestra en este texto que el pecado si es algo que se ve y que ese pecado visible, tiene que ser corregido. Ahora, ¿cuál es la manera de corregir? eso también es importante. Jesús dice: -Repréndelo- y dice: -a solas- Repréndelo significa que hay que atacar el pecado. La expresión a solas, ese hablar en confianza, ese hablar en privado, ¿que está indicando?, está indicando un acto de caridad, estamos tratando de preservar el buen nombre, la honra de la persona; estamos tratando de que la cosa no trascienda. Es amor.

Fíjate que ahí está la raíz de esa frase tan bella de San Agustín: -Odiamos el pecado, amamos al pecador-. Pero dice, Repréndelo, reprender es una palabra bastante fuerte, reprender ¿que está indicando?, está indicando que nosotros señalamos con claridad lo que está mal, es decir, el mal no necesita elogios, el mal no necesita disimulo. Lo que es incorrecto es incorrecto. Es posible que la persona lo rechace, de hecho, Jesús dice, que si no te hace caso, entonces hay que seguir un proceso. O sea, la persona lo puede rechazar, pero el pecado es pecado, y los primeros que tenemos que dar esta claridad somos nosotros.

Hay una frase atribuida a San Pío X, -Lo que está bien, está bien, así no lo haga nadie, lo que está mal está mal, así lo haga todo el mundo-. Esa es luz que nosotros los cristianos tenemos que traer a este mundo. En este mundo, esas claridades no existen, en este mundo parece que todo se puede combinar, todo se puede justificar; y muchas personas llaman bien al mal y llaman mal al bien.

Entonces tenemos una responsabilidad, tenemos una tarea ahí. Y dejar de reprender. . ., siempre con amor, siempre en privado, siempre pensando en el bien de la persona, pero hay que reprender. Si dejamos de reprender, estamos traicionando el bien que Dios ha traído a nuestra vida.

Y luego dice: "Si te hace caso, has salvado a tu hermano". Pero a ver, solo hay uno que sana y salva, solo hay uno que transforma corazones, solo hay uno que es Dios y que nos ha dado a su Hijo Jesucristo. ¿Qué quiere decir? Has salvado a tu hermano; no es que nosotros reemplacemos a Cristo, claro que no, es simplemente que cuando nosotros obramos así, cuando obramos bien: Somos parte de Cristo, somos ministros de Cristo, somos manos de Cristo extendidas para rescatar ovejitas extraviadas.

Es un mensaje profundo, Es un mensaje bello. El pecado se puede identificar y el pecado se puede vencer. El pecado se puede extirpar. Hemos sido llamados a la santidad.

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