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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Si Dios no cambia tus circunstancias es porque te está cambiando con las circunstancias.
Homilía ao20010a, predicada en 20200816, con 4 min. y 20 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! Si nosotros miramos a Cristo como una caja de soluciones o como una fuente de curaciones, vamos a tener serios problemas con el Evangelio de hoy, porque hay una persona que está sufriendo mucho. Es una persona que no tiene nada que ver con el pueblo de Israel. No tiene nada que ver con el pueblo de la Alianza, pero es una persona que está sufriendo mucho y Cristo parece resistente para ayudar a esta persona, para ayudar a esta mujer que de hecho no es ella misma la que está sufriendo, sino su hija. Inmediatamente podemos sentir extrañeza, pero sentiremos extrañeza. Repito, si nosotros vemos a Cristo ante todo como una especie de caja de soluciones, como quien dice si usted puede hacerlo, ¿Por qué no lo hace? Es curioso, porque es una actitud que también nosotros tomamos a veces. ¿Quién de nosotros? Yo el primero. ¿Quién de nosotros no le ha hecho esa clase de preguntas a Dios? ¿Por qué no obras? ¿Por qué no actúas? Tú puedes hacerlo. Hazlo ya. Y queremos darle instrucciones a Dios, pero también a nosotros. Como en el caso de esta mujer, nos conviene que Dios tenga una respuesta diferente. También a veces conviene que Dios nos invite o nos obligue a esperar, como le pasó a ella. ¿Por qué? ¿Por qué esperar te hace bien? Hay varias respuestas. Una de las más ingeniosas y reales es la de San Agustín. San Agustín dice que para que tú recibas lo que Dios quiere darte, se necesita que tú también te prepares. Es decir, cuando oramos, cuando pedimos, estamos esperando una solución a nuestro problema. Solución a mi problema. Eso es lo que estamos buscando. Pero Dios no quiere solamente darme algo, quiere que yo cambie. Dios quiere darme algo. Sí, pero Dios quiere que yo cambie. Y tal vez yo no estoy pensando en eso. Yo lo único que quiero es denme la solución y listo. Eso es lo que yo quiero. Pero Dios quiere que yo cambie. Para nosotros el camino es muy sencillo: Que Dios me dé lo que yo estoy pidiendo y no pido más por ahora. Pero Dios mira las cosas distintas. Este soy yo y esto es lo que Dios quiere darme. Y la manera como uno lo imagina es que yo me quedo aquí quieto y que Dios me da lo que yo quiero, lo que yo necesito. En cambio, lo que Dios quiere es que yo avance, que yo avance, que yo avance y entonces vendrá el encuentro con lo que Él quiere darme. No se te olvide esa aplicación preciosa de este texto del Evangelio. Cuando Dios demora la respuesta es porque quiere no solamente darte algo, sino cambiarte. Hay una frase muy bonita con la que podemos terminar esta breve reflexión. Esa frase dice: Si Dios no cambia tus circunstancias es porque te está cambiando con las circunstancias. La demora en la respuesta no es dureza, no es sordera de Dios, es su providencia que quiere darte más de lo que tú habías pensado.

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