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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Llamamos "Lago de Pedro" al cruce entre un lugar que te resulta conocido y una situación que te resulta desconocida. El peligro está en la perplejidad y el miedo, que batalla contra tu fe.
Homilía ao19009a, predicada en 20170813, con 27 min. y 15 seg. 
Transcripción:
Amados hermanos, podemos decir que el apóstol Pedro hizo una cosa muy bien y luego hizo una cosa muy mal; en el pasaje del Evangelio que acabamos de oír. Lo que Pedro hizo muy bien está en esa frase: "Si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua". Esa frase significa: -Solo tú puedes hacerme caminar sobre el agua.- Sólo tú. Pero lo que Pedro hizo mal, fue que después, cuando ya empezó a caminar; le dío sus ojos y su atención al viento, retiró su mirada de Jesucristo. ¿Y qué pasó? Se empezó a hundir. O sea que Pedro hizo una cosa bien que fue proclamar, -Solo Cristo puede hacerme caminar sobre el agua.- Pero hizo una cosa mal, que fue apartar la mirada de Cristo, y por eso se empezó a hundir. Si recordamos otros pasajes, nos damos cuenta que esto le pasaba con frecuencia a Pedro, hacía una cosa bien y luego hacía una cosa mal. Así, por ejemplo, cuando estaban en Cesarea de Filipo, Cristo preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Pedro respondió de primero: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo." Eso lo hizo bien; pero, se entusiasmó con lo que le dijo Cristo: "Eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo". Y quizás llevado por ese entusiasmo, entonces hizo una cosa mal, y es que empezó a darle consejos a Cristo, porque Cristo hablaba de su sacrificio y de cómo lo iban a entregar en manos de los paganos. Y entonces Pedro se puso, se auto nombró consejero de Cristo y se lo llevó aparte a Cristo, y le dijo, "No, no, Señor, eso no te va a pasar". Y entonces el mismo Cristo que antes lo había elogiado, ahora lo regaña, -¡Apártate de mí! ¡Todavía más fuerte! Apártate de mí, Satanás!- Ese tratamiento durísimo. O sea que Pedro hacía cosas buenas y hacía cosas malas. Le salían mal. El último ejemplo que voy a dar es el que tiene que ver con el final de la vida de Cristo. Sucede en aquella ocasión que Cristo les cuenta sobre su pasión y entonces Pedro dice: "Aunque todos te abandonen, Yo no te abandonaré. Estoy listo para dar mi vida por ti". Eso está bien. Ese debe ser un cristiano. Listo para dar su vida por Cristo. Pero luego hizo una cosa mal. ¿Qué fue lo que hizo? Lo negó. O sea que Pedro, llevado por su entusiasmo, hacía cosas buenas y luego hacía cosas malas. Y por eso Pedro es uno de los personajes favoritos, podríamos decir en el pueblo cristiano, porque es muy fácil reconocerse uno en Pedro, porque tal vez muchos de nosotros somos también como él, entusiastas para decir cosas buenas, pero luego somos cobardes, o somos incoherentes o somos inconstantes y entonces hacemos cosas malas. Así que el primer punto de esta reflexión es reconocernos en la persona del apóstol San Pedro. Reconocernos, darnos cuenta de que también nosotros a veces nos dejamos llevar por entusiasmos, pero luego nos dejamos arrastrar por incoherencias. El entusiasmo lo lanza uno hacia arriba. El cansancio, la incoherencia, la tentación, lo lanzan a uno hacia abajo. Y ustedes y yo estamos hechos del mismo barro que Pedro. O sea que también nosotros tenemos que aprender a no dejarnos llevar por entusiasmos fáciles, pero tampoco dejarnos hundir en el momento en el que nuestra naturaleza cruje y aparecen nuestras deficiencias. Esa es la primera parte de la meditación. Segundo elemento: Pedro le dice a Cristo, -Si eres tú, hazme caminar sobre el agua.- Dejemos ya la parte de los defectos de Pedro. Ya no hablemos más de los defectos de Pedro. Ya dejémoslo tranquilo y vamos a centrarnos en esa frase que Pedro dice, ese caminar sobre el agua. Y en la segunda parte de esta reflexión hagámonos esta pregunta ¿Cuál es mi lago? Porque el lago donde sucedió esto es un lago que Pedro conocía muy bien. Tiene varios nombres: Lago de Tiberíades, Mar de Galilea. Es un lugar que Pedro conocía bien. Era su lugar, su lugar de vivienda, porque él vivía en Cafarnaúm. Era su lugar de trabajo, porque de ahí extraía el pescado. Él era pescador, ese era su lugar de vida y de trabajo. Y en ese lugar es donde sucede la escena que acabamos de oír. Entonces es interesante la meditación cuando uno se hace la pregunta ¿Cuál es mi lago? El mío, El lago mío. Dos características tiene el lago. Una que es un lugar conocido por Pedro y dos, que estamos ante una situación nueva para Pedro. Es un lugar conocido porque, como ya dije, es el lugar donde él vivía y trabajaba. Pero es un lugar donde sucede una escena, la que hemos visto, se presenta una situación que es nueva, o sea que en el pasaje de hoy se combina lo conocido y lo desconocido, lo conocido del lugar y lo desconocido de la situación. Las dos cosas se combinan en la escena de hoy. O sea que si vamos a buscar nuestro lago, el lago mío no lo tengo que buscar muy lejos. El lago mío está en lo que yo conozco, en mi casa, en mi entorno, en mis amigos, en mi lugar de trabajo. Ahí está mi lago. Esa es lo que tiene que ver con la parte de lo conocido. Pero hemos dicho que la escena también tiene que ver con una situación que es nueva. Para Pedro, eso de andar viendo gente que camina sobre el agua no es de todos los días. Es una situación desconocida. Entonces, si tú quieres encontrar cuál es tu lago o cómo se aplica esta escena a tu vida, debes pensar en lo que es cotidiano, normal para ti, pero que sin embargo, supone un nuevo desafío. Vamos a ver qué tipo de desafío es ese. El tipo de desafío se presenta de varias maneras. Uno puede estar en su lugar acostumbrado, uno puede estar entre sus amigos y de repente sale un tema. Por ejemplo, sale el tema un tema así de actualidad, noticia de estos últimos días para los que amamos la Iglesia Católica. Resulta que acaba de suceder una cosa deprimente, repugnante, vergonzosa ¡En Chile! Se ha avanzado en un proyecto de ley que permite el aborto. El eufemismo que se utiliza es despenalización del aborto. Legalización de la muerte de inocentes es lo que significa eso. Pero supongamos que usted está con un grupo de personas conocidas. Digamos que usted está con un grupo de amigas, un grupo de amigas que son compañeras del colegio, que son compañeras de trabajo, de la universidad. Amigas que la conocen a usted, amigas que usted conoce muy bien, personas cercanas con las que ha compartido mucho tiempo, ¡Ese es su lago! Atención, hemos llegado al lago. Y están entre tantos temas. Alguna plantea algo como esto, ¿Cuándo será que nuestro país sale de ese atraso en el que estamos? Fíjate que ya en Chile no hubo ningún problema, o mejor dicho, hubo mucha discusión, pero al fin se logró la despenalización del aborto. Es una amiga suya la que está hablando de esa manera. Usted no se esperaba que su amiga estuviera a favor del aborto. Siempre dicen lo mismo en tales y cuales circunstancias. ¡Mentira! Siempre se empieza así y luego esa legislación se va ampliando, ampliando, ampliando, hasta que cabe todo. Pero entonces resulta que su amiguita, amiguita de toda la vida, amiga, íntima, amiga que usted considera muy cercana a su corazón, suelta esa frase, ¿Cuándo será que nuestro país se moderniza como ya se modernizó Chile con la aprobación del aborto? Esa es una situación nueva. Usted no se esperaba que su amiga, que usted consideraba tan cercana a usted, saliera con esa frase. Es una situación nueva. Ésa situación nueva se llama: El lago. ¿Por qué? Porque usted tiene dos posibilidades. Usted puede quedarse escondida en la barca, que es quedarse escondida en la barca, callarse, no decir nada, dejar pasar el comentario, hablar de cómo ha llovido tanto últimamente, hablar de que va a haber un eclipse estos días, hablar de las razas de perros que son divertidas. Usted puede cambiar el tema. Usted puede esconderse, que es esconderse en la barca. Pero Pedro le dijo una cosa a Cristo: "Si eres tú, -Si tú me mandas,- yo puedo caminar sobre el agua". Esa fue la gran frase de Pedro. No nos quedemos, por favor, pensando solo en el pobre viejito hundiéndose en el agua. No, más bien pensemos en la primera frase, la parte positiva. Entonces usted está con su grupo de amigas y su amiga sale con ese tema del aborto. ¡Ay, caramba, Qué cosa! ¿Y ahora qué hago yo? ¿Me escondo en la barca? ¿Me quedo ahí metido en la barca; con silencio cómplice? No puede ser. Pero usted sabe que en ese ambiente ya usted mira, claro, como buena mujer, hablando del caso de las mujeres. Como buena mujer, usted tiene esa facultad de hacer nada más así y ya las vio a todas y ya se da cuenta que lo que dijo está, tiene buena acogida, buen eco en las demás por esos leves movimientos de cabeza que indican que todas están de acuerdo. Y usted dice -Ay, caramba, como que yo soy la única provida en este grupo- y es su grupo. Su grupo de amigas es su grupo de personas cercanas. ¿Y ahora usted qué hace? Esa situación tiene un nombre en la Biblia, el nombre que tiene en la Biblia es, "El lago". En ese momento usted está en su lago. Es decir, es una situación conocida pero desconocida, conocida porque son sus amigas de toda la vida, pero desconocida porque usted desconoce lo que están diciendo. Pero cómo va a decir eso en ese momento. Si usted adopta la fe de Pedro, usted le dice a Cristo: -Yo puedo caminar sobre el agua en tu nombre Señor.- O sea, tú sientes que te van a excluir, se van a burlar de ti, te van a rechazar, te van a estigmatizar, te van a poner una etiqueta de fanática mojigata. Ya casi pareces hasta ¡Monja! Todo eso te van a decir, pero tú no sabes qué hacer. Sin embargo, tú tomas la postura valiente de Pedro, y sin violencia, sin desprecio, sin agresividad. Camina sobre el agua. ¿Qué será caminar sobre el agua en ese momento? No te quedas callada. Hablas con respeto. Claro. Uno no tiene que ofender a las demás personas. Hablas con respeto, pero dejas clara tu posición: Amigas, como tú les digas. -Yo si no estoy de acuerdo,- se vuelven todas las miradas. ¿Quién es la que osa no estar de acuerdo, cuando todas sabemos que eso es lo más normal? Lo más natural, y lo único que hace falta en este país es que se apruebe el aborto para que por fin seamos modernos. ¿Qué haces tú? Tú sueltas esa frase. Cuando tú sueltas esa frase. ¿Qué hiciste? Te bajaste de la. . . ¿De la qué? De la barca. Empezaste a caminar sobre el agua. Tú no sabes lo que va a suceder. No tienes idea de lo que va a suceder. Pero atención, que lo mismo que a Pedro te puede pasar a ti, es decir, va a venir el viento. ¿Qué sería el viento en ese caso? Las miradas de desaprobación, las cejas fruncidas de tus amigas que te miran como diciendo pero yo si decía todas esas misas tenían que hacerle daño a esa muchacha. Tanta misa, tanta rezadera, tanta amiga monja. Eso tenía que caerle mal. Entonces tienen una mirada de desaprobación hacia ti. ¡¡¡Y en ese momento, tú eres una mujer sensible. En ese momento, esa catarata de miradas opuestas, adversas de rechazo caen sobre ti. ¿Eso qué es?!!! El viento. Ese es el viento. Ese es el momento en el que tú sientes el remezón. Si tú mantienes tu mirada en Jesucristo, tú sigues caminando sobre el agua y a cada persona le vas a dar. Porque dice Cristo el Espíritu Santo les va a dar palabras y sabiduría a las que nadie puede resistirse. Eso lo promete la Palabra de Dios. Entonces, si tú permaneces en la fe, con la preparación que tienes, y si tú te mantienes firme, el Señor te hace caminar sobre el agua en esa circunstancia. Pero si tú le pones cuidado. Ahí me miraron feo, mis amigas, me voy a quedar sin amigas. Sola. ¡¡Sola!! Sola, para siempre sola. Si tú te dejas llevar por esa lluvia de miradas, es como le pasó a este hombre. Se puso a mirar la intensidad del viento. ¿Y qué le pasó? ¿Qué le pasó? Se hundió. Entonces eso es lo que le pasa a mucha gente, que cuando van a sostener una postura que no es políticamente correcta, que no es popular hoy, que no es la que está de moda, que no es la que nos imponen los medios. Cuando van a sostener una postura de esas, la gente empieza a mirarla como con cara de qué ¿Usted cómo se atreve a rebelarse? ¿Usted quién cree que es? Y entonces la gente se acobarda y entonces empieza a hundirse y nada más se oye glu, glu, glu, glu. Tienes que darte cuenta que este pasaje se aplica a tu vida. Ese es tu lago, tu lago es ese momento, el momento en el que oye, te repito para que lo identifiques, porque tú no sabes si te va a pasar esta semana. Por algo está esta lectura hoy aquí. Tú no sabes si te va a pasar. ¿Cómo se identifica el lago? Es algo que me va a suceder en un lugar conocido, con personas conocidas pero de un modo que yo no esperaba. Y eso pasa de muchas maneras, de muchas, muchas, muchas maneras. A veces uno se sorprende de la astucia que tiene el enemigo para plantear cosas que uno no se esperaba. Situaciones y desafíos que son completamente extraños. Qué tal, por ejemplo, lo que ha sucedido en algunos lugares, la propuesta de un negocio. Pero es un negocio sucio, pero todo el mundo lo hace y quien te lo propone es un amigo tuyo o es un pariente tuyo. ¿Mmm? ¿Qué sucede cuando una persona que es afectivamente cercana a ti, te plantea algo que tú sabes que es inmoral? La situación por la que han pasado tantas personas, especialmente mujeres, tantas, tantas. Una persona que yo quiero, una persona que es cercana, pero la manera como me trata o la manera como quiere tocarme o la propuesta que me hace no es correcta. Ese es el momento para decir ¿Qué voy a hacer; me quedo en la barca, camino sobre el agua o me hundo en el agua? Son las tres posibilidades. ¿Qué voy a hacer? Me quedo en la barca pasivamente y dejo que el mundo haga conmigo lo que quiera. Así como esa pobre barca estaba siendo sacudida para todas partes. O ¿Qué hago? Salgo y camino sobre el agua valientemente. O de pronto salgo y me acobardo. Yo vuelvo a la pregunta. ¿Y tú, lago cuál es; el tuyo? El lago tuyo. ¿Cuál es? Cerca de mi convento de Santo Domingo, en la ciudad de Bogotá, lugar donde resido, me llevé una sorpresa que me viene a la memoria por este pasaje del Evangelio. Nuestro convento no es parroquia, pero celebramos la Santa Misa los sábados por la noche y los domingos a medio día y por la noche. Y también otro par de días entre semana por la tarde. O sea que uno empieza a conocer las personas que van habitualmente al convento para la misa. Entre ellos un matrimonio. Lo que les cuento sucedió hace ya unos cuantos años. Un matrimonio, personas, diría yo, no ancianas, personas un poco mayores. A medida que uno va envejeciendo, uno va cambiando la definición de las palabras ¿No? Entonces un muchacho. Pero el muchacho puede tener treinta años, cuarenta años. Uno va cambiando la definición de las palabras. El hecho es que para que nos orientemos, este era un matrimonio como entre cincuenta y sesenta años de edad. De repente empezó a ir solo el hombre. La mujer no la volví a ver. Un día se acerca este hombre y me pide el favor de que vaya a la casa de ellos para hacer una oración. Resulta que la mujer había dejado de ir a la misa porque estaba muy enferma y estaba muy enferma de un cáncer recurrente que ya le habían tratado. Supuestamente quedaba curada, pero por el problema de metástasis volvía al cáncer, volvía al cáncer. Y esta era como la tercera vez que le había dado ese cáncer y era un cáncer fuerte. Fui allá a la casa, hablé con la señora como es explicable en estos casos. Ella estaba en una situación emocional muy baja, estaba pasando por una crisis de depresión y cuando uno está en una crisis de depresión, fácilmente puede entrar también en una crisis de fe. Yo me di cuenta de eso. Traté de alguna manera, pues dentro de lo que uno conoce, dentro de lo que uno puede hacer, oración, animarla un poco. En fin. Pero quedé con esa impresión, esta persona está en un pésimo momento. Días después, el esposo vuelve al convento y me dice, La situación se ha agravado. Lamentablemente esa noticia era de esperar, pero el motivo por el que el esposo me decía que la situación se había agravado no era simplemente médico. Resulta que esta señora católica de toda la vida había entrado en contacto con una empresa que en Colombia se especializa en administrar muerte, muerte asistida. Resulta que Colombia es uno de los países para vergüenza mía y de cuarenta o cincuenta millones de colombianos. Colombia es uno de los países que tiene una de las peores y más permisivas legislaciones en materia de eutanasia y muerte asistida. Y esta señora, llevada por su depresión, había entrado en contacto con esa empresa y ya le habían hecho una visita en horas en las que no estaba el esposo para explicarle qué había que hacer para matarla. Básicamente lo que hacían era darle una sedación impresionante y después de eso, una cosa que la mataba. Eso se llama eutanasia. Y resulta que ya en esa época en Colombia había los trucos legales para que todo eso se pudiera hacer sin ningún problema. Y les digo que el pasaje de hoy yo lo asocio con el drama de esta mujer. Te repito ¿Cómo era ella? Una mujer creyente católica que había formado en la Iglesia Católica a sus hijos, que era de misa cada domingo. Y sin embargo, cuando le llegó ese desafío. Que Dios nos proteja, nos bendiga y nos dé fortaleza a todos los que estamos aquí. Cuando le llegó ese desafío de tal manera se agrietaron sus bases que estaba haciendo algo. Yo fui otra vez a hablar con ella y le pregunté con toda claridad si ella entendía lo que estaba haciendo. Eso se llama eutanasia. Usted se está suicidando. Y entonces, en medio de sus dolores, que no era tan grave la cosa del dolor, porque eso cada vez avanza más. Eso lo llaman clínica del dolor y eso cada vez avanza más. El problema más grave no es el dolor. El problema más grave es sentir uno que se está derrumbando un día sí y otro día también. El problema de ella era más depresivo que propiamente de dolor agudo o insoportable o intolerable. Pero lo que quiero destacar es que ese era el lago de ella. Estaba en su casa con el amor de su esposo, con la presencia y compañía de sus hijos. Estaba en su propia habitación. Estaba en su mundo. Estaba en su lago. Pero le había llegado algo que era el derrumbarse final de la muerte. Y por supuesto, ella no estaba preparada para eso. Y entonces se rebelaba contra eso y estaba dispuesta a traicionar su fe de toda la vida, cometiendo suicidio, cometiendo eutanasia. Gracias a las oraciones valientes del esposo, gracias al testimonio valiente de los hijos y gracias también a las oraciones y otros que ayudamos ahí. Ella renunció completamente a ese pensamiento. La enfermedad siguió su curso natural y efectivamente, unos pocos días o semanas después, murió, sin suicidarse. Entregó su vida de modo cristiano. Se arrepintió. Entiendo yo, se confesó. Entiendo yo de ese pecado de haberse deseado y haber dado pasos para suicidarse. Ese era el lago de ella. Entonces te repito. Y con esto terminamos. Te repito. Cuáles son las características del lago de Pedro. Yo lo llamo el lago de Pedro. ¿Cuáles son las características? Un lugar conocido y una situación desconocida. Y ¿Quién es un cristiano? Un cristiano es el que sabe que cuando me llega la situación desconocida, en el lugar conocido, es muy fácil traicionar a Jesucristo. Es muy fácil esconderse uno en la barca o es muy fácil tratar de hacer algo, pero luego llenarse de miedo. Glu, glu, glu y hundirse. Hermanos, ya sabes. Dicen en mi país, soldado advertido no muere en guerra. Ya sabes, situación desconocida en un lugar conocido. O te lo digo al revés. Lugar conocido con situación desconocida. Tienes que estar muy atento. Tienes que estar muy atenta, porque en el lugar que tú ya conoces también te llega lo que tú no conoces. Y en esos lugares, precisamente como son, el lugar conocido es donde uno menos espera que pasen las cosas. Hay que estar muy despiertos por algo nos dice nuestro Señor Jesucristo, estén despiertos y hagan oración, porque el Espíritu es animoso, pero la carne es débil. Así que a estar despiertos y a saber que no se sabe en qué momento en la propia familia, entre los amigos, en mi casa llega una situación desconocida. Cuando le llega esa situación desconocida. Usted acuérdese, acuérdese, la casa de las Franciscanas de María Inmaculada se llama Esta ¿No? Casa de las Franciscanas de María Inmaculada. El padre gritón. Sí. Acuérdese de eso. Acuérdese de esta misa cuando eso le pase. ¡¡¡No se deje descontrolar!!! ¡Acuérdese de esta misa! Acuérdese y diga: Ya me lo habían dicho. No voy a caer porque ya me advirtieron. Claro lugar conocido, situación desconocida. Esa es la receta. Y eso es lo que el enemigo quiere aprovechar para producirle a uno desconcierto y lograr que uno o se esconda como un cobarde o se hunda como un incoherente. Pidamos al Señor que nos dé esa santa vigilancia, esa verdadera fe, ese permanecer unidos a Él. Porque dice Cristo El que persevere hasta el final, ese se salvará. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

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