Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cuando la mente diseña y actúa desde la escasez, ve en los demás seres humanos competidores y peligros, y por tanto, enemigos. Jesús trae una mentalidad contraria, que empieza por reconocer, agradecer y compartir los donde recibidos.

Homilía ao18007a, predicada en 20110731, con 30 min. y 36 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

El dilema que nos presenta el Evangelio de hoy es la escasez o la abundancia, es la tensión que hay entre estas dos realidades de la vida humana. Podemos decir que hay personas que imaginan, planean, temen, viven, sufren desde el ángulo de la escasez, hay otras personas que planean, viven, organizan, desde el ángulo de la abundancia.

Hay ocasiones en que es muy difícil pensar en abundancia porque efectivamente hay una gran escasez, terrible escasez. Y hay ocasiones en que es difícil descubrir la escasez porque hay demasiado. Hay personas que han llevado una vida de tanto lujo que no les parece lujo porque les parece que es lo natural y que así es como se debe vivir. Pero precisamente por esa continua y constante abundancia, les cuesta trabajo descubrir la escasez. Los discípulos en el Evangelio razonan desde la escasez. Ellos tenían cinco panes y tenían dos peces. Para que nos hagamos una idea, los panes de la época pues eran panes grandes. Un pan de esos se compraba con un denario. Un denario era prácticamente lo que se le pagaba a un obrero raso por un día, por un jornal. Eso significa que era un pan de aquellos. Era un pan que alimentaba.

Pan conocido como pan poteco, pan sumamente respetable. Cuando se habla de un pan que sirve para alimentarse un día. Pan realmente compacto, nutritivo, con toda la fibra enriquecido con calcio, hierro y muchas otras cosas. Fibra, por supuesto, ese pan. Si hay cinco y son doce apóstoles y Cristo más o menos sirve, cierto? Porque si el pan era como el alimento, la porción del día, cinco panes partidos por la mitad, ya dan diez porciones respetables. Por ahí alguno que esté ayunando, que esté mal del estómago, lo que sea, más alcanza. O sea que ellos ya tenían organizado su problema. Su problema estaba resuelto. Ellos tenían ahí su bolsita y tenían resuelto su problema, pero se daban cuenta que había una tremenda desproporción entre su bolsita y la gente que era más cansona y persistente que esas visitas que nunca se van.

Esa gente que llega de visita. Uno no sabe qué hacer con ellos. Finalmente toca decirles ¿Te parece bien? ¿Quisieras un cafecito? Si puede ser después de la cena. Así sentían estos discípulos que esa bendita multitud nunca se va. Siempre es el desfile eterno de los ciegos. Los paralíticos no desfilaban, obviamente el desfile de ciegos, de sordos, de pobres, de leprosos, la gente pidiendo favores. El otro pide otro favor, el otro pide otra sanación. Eso no acaba nunca. Y mientras tanto hay hambre y hay poquito. Ellos razonan desde la escasez. Hay poquito.

Jesús da una respuesta inesperada porque fíjate lo que ellos le dicen a Jesús: "Se acercaron los discípulos a decirle, Estamos en despoblado, es muy tarde. Despide a la multitud para que vayan a las aldeas. . . " -Vayan, vayan, que se vayan a las aldeas y se compren de comer, ellos allá. Que ellos resuelvan su problema y nos dejen de una buena vez en paz. ¡Caray! A ver si comemos alguna cosita aquí.- O sea que realmente la palabra de los discípulos. ¿Qué está mostrando? Un razonamiento desde la escasez. Esto no va a alcanzar. Cómo no va a alcanzar, lo mejor es que la gente se vaya. Y entonces una delegación de los principales, fue donde Jesús a darle instrucciones a Jesús. ¡Error craso, error craso! Se ponen a darle instrucciones a Jesús, a decirle a Jesús lo que hay que hacer.

Jesús tenía una tremenda sensibilidad u olfato que llaman para eso de que la gente le estuviera dando instrucciones. Acuérdese que él es el Rey. Rey de reyes y Señor de señores. Entonces vienen estos aquí a decirle Bueno, ahora, en este momento nosotros por consenso, mayoría ponderada, voto consultivo y según las últimas encuestas, hemos decidido que tú, Cristo, digas a toda esta gente. . . A Cristo le importa muy poco la mayoría ponderada, las encuestas y todas esas cosas. Y les resulta con una respuesta extraña: "Dadles vosotros de comer". Desde ese momento, los tipos dijeron, se dañó la comida, la comidita de hoy, se dañó. Esto, de inmediato se rascaron la cabeza y yo me imagino a Pedro diciendo, yo les dije, yo les dije que eso no, que eso no iba a funcionar, que ese plan, eso no iba para ninguna parte. Ellos piensan desde la escasez.

Piensan desde la escasez. Jesús piensa desde la abundancia. Es que ese parece que es el mensaje central de este Evangelio. Jesús piensa, planea, decide desde la abundancia. Para sorpresa mía, me encontré hace poco un vídeo del autor de ese libro que se ha vendido muchísimo, que se llama Siete hábitos de la gente altamente efectiva. Bueno, en todo caso, el título original dice así ¿No? Gente efectiva. Dice así. Effective People ¿No? En fin, el hecho es que este señor habla de siete características que tienen los grandes líderes y una de las características de los grandes líderes de la gente que logra grandes metas, de la gente que marca una diferencia positiva en la vida de otros. Uno de esos hábitos es pensar desde la abundancia.

Entonces, vamos a aclarar un poco qué es pensar desde la escasez. Y por qué pensar desde la escasez es un desastre y por qué es anticristiano y por qué, en cambio, sí es cristiano razonar desde la abundancia y sobre todo, qué abundancia puede encontrar uno cuando uno ve que la plata no alcanza para nada. Ese es el problema que tenemos que resolver. Razonar desde la escasez no empieza con el problema del dinero. Acuérdese que usted trata el dinero como una de las muchas cosas que usted tiene en la vida. Pero, por ejemplo, usted tiene conocimiento, ¿Usted cómo trata ese capital suyo? Usted tiene un capital de conocimiento. Cuando usted trata esa riqueza del conocimiento desde la escasez, entonces usted mira en toda persona una amenaza y que cada uno que se friegue, caramba, como yo me fregué. Yo para eso, cierto, tuve que trabajar yo.

Esa es la mentalidad desde la escasez. El que razona desde la escasez, razona desde la perspectiva de no se va a. . . no va a alcanzar. Cómo no va a alcanzar, yo tengo que asegurar lo mío. Entonces, lo mío ¿Qué es? Lo mío no es solamente la plata. Le repito lo que usted haga con la plata o lo que usted hace con su plata, usted antes lo ha hecho con muchas otras cosas, lo ha hecho con sus sonrisas, lo ha hecho con su alegría, lo ha hecho con su amistad, lo ha hecho con su conocimiento, lo ha hecho con sus talentos. Y porque usted obra así, con sus talentos, con su conocimiento, con su sonrisa, con su alegría, con su amistad. También le aplica el mismo principio a la plata. Pero el tema del dinero, el tema de los bienes materiales, llega después.

Entonces, ¿Cuál es el peligro de razonar desde la escasez? La persona que razona desde la escasez crea enemigos a mayor velocidad de lo que los destruye. Cuando usted crea enemigos a mayor velocidad de lo que los destruye, quiere decir que usted está produciendo un flujo constante de enemistad que se vuelve hacia usted, un flujo constante de soledad que se vuelve hacia usted, un flujo constante de envidia que se vuelve hacia usted, un flujo constante de resentimiento que se vuelve hacia usted. Cuando usted razona desde la escasez, usted mira a todo otro ser humano como un competidor de bienes escasos y como el otro es competidor de bienes escasos, es mi enemigo. Entonces usted cuando razona desde la escasez, empieza a tomar una mirada sumamente sospechosa.

Una mirada muy sospechosa y empieza a sospechar de todo lo que le pasó. Mosca, hermano, ¡Cuidado! Y ¿Usted por qué me mira así? ¡Quieto! ¡Quieto! ¡Ay aquí! Que no se me mueva. Todos son enemigos para el que razona desde la escasez, todos son enemigos. Pero ustedes saben que hay un dicho que dice -De los treinta años en adelante, cada uno es responsable de su cara.- Así que aquí, por ejemplo, la dama, usted todavía se salva. En cambio por aquí yo no miro a nadie. De los treinta en adelante, cada uno es responsable de su cara. ¿Por qué? Porque cada gesto de tu cara es un acto de escultura. Tú esculpes tu rostro con los gestos que haces. Entonces. La persona que tiene esa mirada. Así que cuidado con ustedes. No se sabe si usted es enemigo. ¡Quieto allá!

Esa persona va tomando esa cara. Y no es solo la cara, sino que sus actitudes irradian ese mensaje. Es decir, para describirlo con términos científicos, es una persona de mala vibra. Es ese tipo de persona. . . Es ese tipo de persona que estamos hablando aquí, varios amigos ¿No? Y llega esa persona y produce un efecto de oiga ¿Quien se fue, si? es como tan supremamente, cómo tan supremamente negativo que cuando llega produce la sensación de que alguien se fue. Ahora sí me entendió lo de la mala vibra, ¿No? Mala vibra. Y hay gente con la que uno se siente así. Hay gente con la que uno siente, pero, pero yo ¿Qué le hice a esta persona? ¿Qué le hice? Es que ese es el problema. Me está mirando así pa que no le haga nada, para que no me meta con él, para que no haga nada, para que no interactúe.

Entonces son personas que están continuamente arrojando a los demás. Usted no se meta conmigo. Usted es un peligro para mí. Cuidado con usted. Yo a usted no le creo. Pilas! Pilas! ¡Aléjese de mí! ¡Aléjese de mí! Y después de que lleva treinta o cincuenta años diciéndole a todo el mundo Aléjese, me dice. ¿Yo por qué seré tan sólo hombre? ¿Qué será esta soledad tan dura? La vida es dura. ¿Ve? El que razona desde la escasez produce enemigos más rápido de lo que los elimina. Ustedes me siguen mirando con cara de que. ¿Cómo así que eliminar enemigos? No se me asuste. Eliminar enemigos es una frase que viene de Abraham Lincoln. Abraham Lincoln decía: "Cada vez que un enemigo se vuelve mi amigo, eliminé un enemigo". Ahora sí.

Entonces yo no estoy hablando aquí de matones, sino estoy hablando de que una persona que razona desde la escasez todo el tiempo está pensando eso. Entonces, cuando esta persona llega a un trabajo nuevo, entonces dice, Bueno, este es mi escritorio. Esa vieja seguramente me va a robar algo. Ese tipo de ahí. No se puede confiar en él. Ese jefe. No le creo ni cinco. El celador debe estar en complot con los ladrones. Mira, te organizamos una fiestecita de bienvenida. Gracias. Gracias. Sí, Sí. Muy bien. Hay un ambiente muy bonito en este lugar. Sí. Está generando enemigos. Dos meses después, habla uno con esa persona. Bueno y ¿Cómo te ha ido en el trabajo? No, hay muy mal ambiente allá. Muy mal ambiente. Todo el mundo me mira mal. No sé. Ahí hay una cosa. Yo creo que es que eso ahí hay un entierro.

Yo creo que, yo creo que han hecho un entierro ahí y efectivamente, efectivamente, ahí podría ponerse una lápida. ¿Cierto? Podría ponerse una lápida. Aquí yace la alegría; Aquí yace. Aquí yace la amistad, razonó desde la escasez. Ese fue el problema de los discípulos. Ellos miraban su bolsita cada rato. Entonces Jesús sanando ciegos y yo aquí mirando la bolsita. -Todavía están los panes. . . - Curó otros 25 leprosos. . . -Venga a ver la bolsita, la bolsita.- Eso era lo que les preocupaba a ellos. Su bolsita, su bolsita. Cuando ya la situación hizo crisis. ¿Si? Porque ya los bramidos de las tripas se oían. Fue cuando nombraron la comisión de notables. Para que hablara con Jesús y le dijera. . . -Oiga, hermano, estamos en despoblado, es muy tarde. Despide a la multitud. Que se vayan, que se vayan. Ojalá trotando, que se vayan.

Jesús les dice la única frase que ellos no habían estudiado en su libreto: "Dadles vosotros de comer". Es, la única. El único remedio, el único remedio para la enfermedad. Porque esa es una enfermedad. Pensar desde la escasez es una enfermedad, Es una enfermedad. La Organización Mundial de la Salud no la reconoce todavía, pero es una enfermedad. Pensar desde la escasez, porque eso genera enemigos y eso genera soledad y eso genera amargura y eso genera frustración. Es una enfermedad terrible que destruye la sociedad. Pensar desde la escasez. La única solución, el único remedio que eso tiene, es el que les aplica Jesús. -Abran la bendita bolsa esa y empiecen a dar.- El único remedio es ese dar. Es el único remedio. No tiene otro remedio.

Y cuando uno hace el ejercicio de dar, uno empieza a descubrir que eso es lo más sanador del mundo. Porque entonces uno empieza a hacer más amigos de los que elimina. Todos, lamentablemente, perdemos amigos. Cuando uno decepciona una persona y todos hemos decepcionado a alguien, lo pierde. Todos. Todos, mis hermanos, todos hacemos enemigos. Pero la persona que está en la lógica de dar produce, engendra, suscita y despierta más amigos de los que elimina. La única solución es dar. Entonces cada uno tiene que pensar qué es lo que puede dar. Darte tu tiempo, darte tu conocimiento, dar del Evangelio que has recibido, dar cariño, dar un saludo, dar. No existe otro remedio. O sea que Jesús no estaba tampoco siendo cruel con los discípulos. Su afán no era avergonzarlos. Su afán era sanarlos de esa enfermedad. Hay que dar.

Todos podemos vivir con mayor dignidad de la que estamos viviendo. El vivir con dignidad muchas veces no depende del ingreso económico que tenga una familia, depende de la conciencia que tengan, de su propio valor como personas. Lo mismo aquí, la alegría y la supervivencia misma de la raza no dependen tanto como nos quieren hacer creer algunos con la superpoblación y que hay demasiada gente en el planeta. Y que qué vamos a hacer y qué vamos a hacer. Esos razonan desde la escasez. Hay que aprender a razonar desde la abundancia y desde la abundancia significa desde dar. Entonces Jesús, en cierto sentido, los obligó a dar. Ellos replicaron Aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces. Esos cinco panes y dos peces ya estaban marcados. La mitad, esta mitad para Bartolomé, esta mitad para Mateo. Ya estaban marcados. Y lo mismo los dos peces.

Hombre, para ponerle un poquito de sabor. Es verdad que ese era un pan marca "Poteco" que tenía, que tenía fibra, calcio, hierro. Pero además era un pan, ¡Hombre! que si se le echa un poquito de pescado, ¡Hombre! Coge saborcito, la cosa se hace un poco más, más agradable, más llevadera. Jesús les dice la palabra terrible, espantosa, "Traédmelos". Ustedes se imaginan con cuántas ganas ¿No? Le llevan, le llevan el pan. Yo me imagino al pobre Iscariote. ¡Ay, Dios! Iscariote era el que llevaba las cuentas, ¿No? Yo me imagino al pobre Iscariote sacando el pan, entregándolo. . . Bye, bye. Ese ya no lo vuelvo a ver. Eso se acabó. Pero Jesús trae un mundo nuevo. Jesús trae una realidad nueva.

Mandó a la gente que se recostara en la hierba porque no solo les vamos a dar de comer. Esto tiene que ser un banquete. Pónganse cómodos, por favor. Se recostaron en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo. Esa es una buena imagen. Alzó la mirada al cielo. El que está razonando desde la escasez. -Mi tiempo no me alcanza, mi plata no me alcanza, mi alegría no me alcanza, la salud no me va a alcanzar nada se va a poder, Mi vida va a acabar triste.- Ese es el camino. Y eso es mirar aquí, mirar únicamente la tierra. Y aquí ninguna plata alcanza para nada. Jesús alzó la mirada al cielo.

Hace poco me leí una biografía de un hombre interesantísimo, bastante más interesante de lo que yo pensaba. Gengis Khan, el creador del Imperio mongol, por allá a fines del siglo XI, del siglo XII y comienzos del siglo XIII. En fin, en esa época. Y este hombre era de los que razonaba desde la abundancia, desde la abundancia. Por ejemplo, una idea de Gengis Khan: Tenemos que asegurar el libre comercio. Todavía eso no lo hemos aprendido entre Colombia y Estados Unidos. ¿No? No se ha podido. El bendito Tratado de Libre no se ha podido. Gengis Khan ya en el siglo XII decía -Tenemos que asegurar el libre comercio, porque no todos producen todo. Para que llegue todo a todos hay que asegurar comercio libre, vías de comunicación seguras, impuestos de compra y de venta mínimos.- Ideas de Gengis Khan.

Eso es razonar desde la abundancia. Se pueden hacer cosas grandes. Gengis Khan no era cristiano. Tenía amigos cristianos y tenía ministros cristianos. Pero él no era cristiano. La religión de él era extrañísima. Era una religión más bien natural. Y él lo único que decía adorar es el Dios inmenso que se extiende sobre el azul infinito. Era la manera como él hablaba de su Dios, y él aprendía del cielo cómo tenía que ser la tierra. Así hablaba Gengis Khan de la inmensidad del cielo. Así tiene que ser la inmensidad de la tierra. Y él miraba el cielo como si fuera una sola tienda. Tiene sentido ¿No? Como si fuera una sola tienda, tienda de campaña o tienda de habitación, como si fuera una sola tienda. Y él decía: -Así como es una sola tienda, así tiene que haber una sola humanidad.- ¡Qué bello! Y así como es luminoso el cielo, así tiene que ser luminosa y alegre la humanidad. La sociedad tiene que estar llena de vida. Razonaba desde la abundancia.

Nosotros miramos demasiado la caja fuerte. Abrimos la caja fuerte como los discípulos abrían su bolsita y ¿Están todavía los cdts? Vuelva y cierre de tanto mirar la caja fuerte. El corazón se le vuelve a uno una caja fuerte. Porque ese es un antiguo principio filosófico: -Uno se vuelve aquello que uno contempla.- San Francisco de Asís contemplaba al crucificado y se volvió un crucificado. El que contempla una caja fuerte se le vuelve el corazón como una caja fuerte cuya combinación él no conoce. Es así. Es pequeña su mente. Son pequeños sus planes y son fríos y no tienen oxígeno y no tienen escapatoria. Jesús nos enseña a levantar la mirada al cielo, a cambiar la perspectiva.

Cuando salgas por esas puertas, por favor hazte esa pregunta: ¿Qué es lo que yo he dejado de compartir? ¿Qué es lo que yo he dejado de dar? Porque Jesús hoy te está diciendo: -¿Qué es lo que tú tienes, qué es lo que tú, tú tienes? Y te está diciendo lo que dijo a los discípulos. . . Tráemelo- Porque uno no puede multiplicar. Ese misterio. Ese poder solo lo tiene Jesús. Uno no puede multiplicar. Entonces, si tomamos ese pan que con tanto pesar entregó Judas Iscariote diciendo Bye, bye. Si yo tomo ese pan e intento partirlo en migajitas, no hace nada. Primero hay que ¿Qué? Dárselo a Jesús. Toma lo que tú tienes y dáselo a Jesús. ¿Qué tienes tú? Pues yo soy un profesor. Pues dale a Jesús tu magisterio. Yo tengo una voz para cantar. Dale a Jesús tu voz. Yo tengo manos para trabajar. Dale a Jesús tus manos. Yo tengo dolores y enfermedades. Dale a Jesús tus dolores y tus enfermedades, porque si no se las das a Jesús por segunda vez utilizo el Verbo, se te "Apicha".

Se te daña, se te daña. Lo que no le das a Jesús, se te daña, se te pierde. Dale a Jesús el conocimiento que tienes. Dale a Jesús. Y por una predicación como esta mi vida cambió mis hermanos, y por eso ando yo con este aparato llamado grabadora, porque existe una autopista que se llama Internet y por eso yo regalo y ustedes son testigos de eso y lo saben. Todo lo que hay en mi página web es todo regalado y todo se ha sostenido con benefactores. La página empezó hace doce años. Yo jamás. Yo, Nelson Medina, jamás he tenido que poner un solo peso, ni uno solo, porque la lógica de Jesús funciona, porque el plan de Jesús trabaja y funciona.

Entonces. Tú tienes abundancia de algo, así sea abundancia de lágrimas, abundancia de dolores, todo eso sirve, todo sirve. A Jesús le sirve todo. Tú no tienes idea del poder de la oración de intercesión. Mira el poco bien o mucho bien que tú hayas podido recibir de una persona como yo. Atribúyelo en primer lugar a mucha gente que ora por mí. Yo soy un convencido de que el bien que pueda salir de mí viene de tantas personas que muchas veces, sin saberlo yo mismo, oran. Que el padrecito que pueda hacer bien, el padrecito que no sé qué, el padrecito. Cómo lo quieran llamar a uno, pero el bien llega, se debe a esas personas. ¿Cuál es la abundancia tuya? No concentres tu mirada en la escasez, porque la escasez es la caja fuerte y de tanto mirar la caja fuerte, un día te vamos a ver.

¿Qué está haciendo? Abriéndome. Saca tu mirada de la caja fuerte. Saca tu corazón de la caja fuerte. Jesús tiene hoy una orden. Una orden imperativa. Tráemelo. Trae para mí. Tráelo. Ponlo aquí, frente a mí. Entrega a mis manos lo tuyo para que yo pueda levantarlo hacia el cielo. Y entonces se multiplique hasta que todos queden satisfechos. Y sobrará. Y ¿Para qué va a sobrar? Va a sobrar para que se pueda empezar otra misión en otra parte. Va a sobrar para que les llegue a los que están todavía en condición más dura. Va a sobrar para que el Evangelio resuene hasta el confín de las naciones.

Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM