Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Buscar la sabiduría nos hace más sensibles a la voz de Dios en nuestra vida.

Homilía ao17011a, predicada en 20140727, con 28 min. y 43 seg.

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Transcripción:

Queridos hermanos. Cuando uno va por una de estas grandes autopistas que son tan frecuentes en Estados Unidos, hay una serie de salidas marcadas, por supuesto, con la palabra exit. Si uno se pasa de la salida que tenía que utilizar. Le toca dar una vuelta bastante grande. Perdiste la oportunidad. Tenías que salir por la número 24. Te pasaste. Te toca dar una vuelta bien, bien grande para ver si puedes recuperar ese lugar donde tenías que haberte salido. La vida se parece a una autopista. Y creo que como vivimos muchas veces con tanta presión y con tantas carreras, cada vez se parece más a una autopista. Y también en la vida hay oportunidades que llegan, que son como esas salidas.

Te toca la salida 23, ¡Te pasaste! No hay nada que hacer, no puedes echar marcha atrás. Te toca seguir, dar una vuelta muy grande a ver si puedes recuperar esa salida. Pero vamos a suponer, una persona que tiene mucha prisa, por ejemplo, va para el aeropuerto, tiene los minutos contados. Esta persona va avanzando y tiene que salir. Vamos a suponer por el mismo número. El 23 tiene que salir por la 23 para llegar al aeropuerto. Si se equivoca, aunque corra y no puede correr mucho, ya no va a alcanzar el avión. Esa oportunidad se ha perdido. Ahora tienes un problema más grande. Así es la vida. Muchas veces la vida te ofrece oportunidades y te las ofrece en un momento y hay oportunidades que si tú las dejas pasar, quizás alcanzas a dar la vuelta y recuperar la oportunidad.

Pero no todas las veces uno alcanza a dar la vuelta y alcanza a recuperar la oportunidad. Hay algunas oportunidades, hay algunas salidas que se pierden para siempre. Esta comparación con la autopista y con las salidas sirve para entender lo que significa el don de la sabiduría en la Biblia. Sabiduría tiene que ver con saber y tiene que ver con sabor. Saber y sabor, sabor, gusto, paladar, saber, conocimiento, luz, instrucción. La sabiduría en la Biblia tiene que ver con las dos cosas. Pero estamos empezando con lo que tiene que ver con el conocimiento. Salomón era una persona joven. Era lo que hoy llamaríamos un adulto joven. No era exactamente un niño ni un adolescente, pero era una persona joven.

Y Dios lo puso al frente de su pueblo, un pueblo muy numeroso. Salomón se da cuenta que en esa nueva responsabilidad que tiene. Las cosas pasan muy rápido. Y Salomón se da cuenta que es muy fácil equivocarse. Es muy fácil perder el momento en el que había que hacer algo. Es decir, se te puede pasar la salida por la que tenías que irte. Entonces lo que hizo Salomón fue pedirle a Dios un GPS, un GPS. Salomón se dio cuenta que necesitaba un GPS. ¿Qué es lo que hace el GPS? Te dice antes, te dice antes. En media milla tiene que doblar a la derecha. No pierda ojo. ¡Atención! No pierda la salida. Media milla a la derecha. Ese es un GPS. Entonces Salomón se dio cuenta que su vida iba a tener un nuevo ritmo porque ahora tenía que tomar muchas decisiones.

Una persona que está en el gobierno tiene que tomar muchas decisiones y eso es rápido y tienes que acertar, no te debes equivocar. Entonces Salomón dijo -Yo no conozco esta ciudad, yo no conozco este sitio. Aquí hay muchas decisiones, todo va muy rápido. Señor, Señor, por favor, ¿Me regalas un GPS?- Esa es la sabiduría que pide Salomón. Alguien que le avise a tiempo. una voz que le avise a tiempo. Mira lo que va a suceder. Mira lo que vas a necesitar. No pierdas esta oportunidad. Hay muchas personas que están perdiendo muchas oportunidades porque no encienden el GPS. Tú puedes tener tu aparato, tu GPS, lo puedes tener ahí en el carro, pero hasta donde yo sé, si no lo enciendes no sirve. Tienes que encenderlo y tienes que escucharlo.

Algunos de esos aparatos tienen volumen. Si tú pones la voz del GPS demasiado baja, el aparato te va a decir en media milla tiene que doblar a la derecha. Pero estaba demasiado bajo. Y tú estabas oyendo las rancheras de tu pueblo. La ranchera sonaba durísimo. El GPS sonaba muy débil. Tú no escuchaste al GPS. Perdiste. Perdiste la oportunidad. Hay que tener el GPS. Hay que tenerlo encendido y hay que tener buen volumen. Como Dios sabe que cada uno de nosotros necesita un GPS, Dios nos ha regalado a cada uno de nosotros un GPS. Se llama la voz de la conciencia y la voz de la conciencia siempre te avisa media milla antes por lo menos.

Si, por ejemplo, Tú tienes un nuevo amigo. Alguien que conociste en la escuela. Alguien que conociste en algún campo donde trabajas. Pero este amigo es un poco raro. Este es un amigo que está casado. Pero la manera como habla de las mujeres es un poco rara. Él habla de las mujeres como si fueran juguetes. Y hay que divertirse porque son como muñecas. Y a ti no te gusta ese lenguaje. Porque un hombre que dice que la mujer es como una muñeca para jugar con ella. Ese hombre seguramente no es fiel en el matrimonio. Ese hombre es un peligro porque puede estar en riesgo de abusar de otras mujeres. Es un hombre que va a querer engañar a otras mujeres. Tú te das cuenta que ahí hay algo que no funciona. Tú te das cuenta de que esa no es una buena amistad. Tú te das cuenta que la conversación de ese hombre y los lugares a donde va, la manera como se divierte, no es buena idea.

¿Eso qué quiere decir? Que tu GPS está lanzándote una alerta. Está diciéndote. Peligro. Peligro, Peligro. Porque así como el GPS te dice ahora, tiene que salirse por aquí. El GPS también te puede decir Ahora, no se le ocurra salirse. Por eso algunas veces el GPS dice "Quédese a la izquierda, quédese a la derecha, no se le ocurra salirse por ahí, no se salga, no se salga, no se salga. Re-Calculating. Esa es la voz de la conciencia que te está diciendo ¡No te salgas por ahí! No te metas con ese tipo. Ese tipo no es para ti. Ese amigo no te sirve. No te metas por ahí, hombre. Que no te metas. Ese es el GPS que te ha dado Dios. Y lo que hizo Salomón en la primera lectura fue activar su plan gratuito perpetuo, sin límite de datos para el GPS. Eso fue lo que él hizo y eso es lo que tenemos que hacer nosotros también.

Tenemos que aprender a activar nuestro GPS, porque si tú escuchas la voz de tu conciencia, Dios te va a decir que esa amiga no te conviene. Los chismes que te trae esa vecina no están bien. Ese novio que te conseguiste es un peligro para ti. Ese lugar donde estás yendo es un lugar peligroso. En cualquier momento van a empezar a ofrecer droga o alguna cosa ilícita. Ese lugar no te conviene. Si tú mantienes el GPS encendido, te va a decir cuál es la oportunidad que no puedes perder y te va a decir también cuáles son los caminos que debes evitar. Eso se llama tener el GPS encendido. Y eso es lo que significa cultivar el don de la sabiduría. Esa es la sabiduría que necesitamos.

Hay un aspecto muy hermoso en esa primera lectura que, como ustedes ven, fue tomada del primer libro de los Reyes en el capítulo tercero. ¿Qué fue lo que hizo que Salomón acertara al pedir ese don? Esta parte es muy interesante porque Salomón se da cuenta que ahora tiene poder. ¡Ahora tiene poder! Es el gobernante, es el rey, es el que manda. Pero al mismo tiempo, Salomón se da cuenta de lo que no puede. La sabiduría empieza cuando tú te das cuenta de las dos cosas, lo que tú puedes y lo que tú no puedes. La verdadera sabiduría. Por eso siempre implica el conocimiento de las circunstancias. Es como un conocimiento exterior, pero sobre todo el conocimiento de ti mismo, que es un conocimiento interior.

Humildemente me considero discípulo de una doctora de la Iglesia Católica que se llama Santa Catalina de Siena y que es la gran maestra en la Iglesia Católica sobre el conocimiento de sí mismo. Catalina enseña que uno no puede quedarse solo conociendo afuera las circunstancias. Uno tiene que conocer adentro y eso fue lo que le llevó al éxito a Salomón. Él conocía las circunstancias. Tengo una gran nación para gobernar. Tengo un gran pueblo para gobernar. Eso es afuera. Pero un momento adentro ¿Tú cómo estás? Adentro. Salomón se da cuenta que le falta. No basta con saber lo que tengo afuera. Mis circunstancias exteriores. ¿Cómo me ve la gente? ¿Qué piensa la gente de mí? Me interesa muchísimo cómo soy en realidad y, sobre todo, cuáles son mis limitaciones.

Es interesante comparar a Salomón con otro hombre de la Biblia que suena de un modo parecido y empieza también con ese y que se llama Sansón, Sansón y Salomón. Sansón era un hombre muy fuerte, muy, muy fuerte. Nadie le podía ganar una pelea. Era tan fuerte que no solamente le ganaba a los humanos, le ganaba a las fieras. Una vez peleó con un león. Nos dice el libro de los jueces en la Biblia y le ganó al león. Fue capaz de destrozarle las quijadas a un león. O sea que la fuerza que este hombre tenía era absolutamente descomunal. Para afuera él era una persona muy fuerte. Alguna vez los enemigos de él, que se llamaban los filisteos, lo atacaron en masa. El relato bíblico debe estar exagerado, tal vez porque dice que eran miles, pero ni siquiera miles de filisteos eran capaces de detener a Sansón, sobre todo cuando Sansón se ponía realmente bravo. Y eso que no se ponía verde.

Sansón era un hombre extraordinariamente fuerte y para afuera. Él era capaz de vencer, vencer a un oso, vencer a un león. Era capaz de vencer. Se cuenta de él que era tan fuerte que era capaz de llevar él solo la puerta del templo de Jerusalén, que yo no sé cuántas toneladas podía pesar. Es algo exagerado, tal vez, pero la enseñanza que nos deja es muy grande. Porque Sansón era fuerte hacia afuera, pero era débil hacia adentro. Y Sansón es la imagen de la persona que no se conoce a sí misma. Cuando una persona no se conoce a sí misma, es capaz de lograr grandes cosas afuera. Pero como desconoce su propia casa interior, su propia casa interior es débil. Vamos a suponer que este lugar donde nos encontramos es una casa, y vamos a suponer que queremos proteger esta casa. Tú sabes perfectamente que para proteger una casa hay que proteger todas las puertas.

De qué sirve que yo cierre esa puerta, le ponga 18 candados y yo cierre esta puerta y yo cierre esas ventanas y cierro esta puerta y cierro y dejo esa puerta abierta. El ladrón encontrará por donde entrar. La única manera de proteger una casa es protegerla totalmente, integralmente todas sus puertas, todas sus ventanas. Así es como se protegen las casas. Pues tú eres una casa y tú tienes adentro una cantidad de tesoros. Esta Eucaristía la hemos empezado con uno de los ritos previos de preparación y de admisión para el sacramento del Bautismo. Y en esos ritos se le está recordando a los papás y a los padrinos que van a recibir un tesoro. Ese es el papel del sacerdote. El papel del párroco es recordar a la familia. Oye, estás recibiendo un tesoro.

La vida cristiana, la amistad con Dios, es un tesoro. Y tú tienes ese tesoro, Tú eres supremamente valioso. San Pablo dice que tú eres un templo y no un templo de Júpiter, no un templo de Mercurio, ni de Hera, ni de Hefestos. Tú eres un templo del Espíritu Santo, Tú eres supremamente valioso y por eso tu casa hay que cuidarla muy bien. Pero Sansón no sabía cuidar su casa. Sansón era bueno con los puños, era bueno con los músculos, pero no era tan bueno con la cabeza. Por lo menos no se conocía a sí mismo. A Sansón no le pudieron ganar diez mil filisteos, pero sí le ganó una filistea. Por eso yo digo que la Biblia es un poco feminista, porque varias veces nos presenta que una mujer logra lo que no logran muchísimos hombres. Esta filistea, como el ladrón inteligente, encontró la puerta que Sansón no había asegurado. Entonces esta filistea a través del tono de voz, la sonrisa, la lágrima.

¿Cuáles fueron las estrategias de Dalila? Tú ya no me quieres. Y decía Sansón: ¿Por qué dices eso, mi amor? Tú ya no me quieres. No me hables que tú ya no me quieres. Ella se dio cuenta que su boca torcida, su lágrima ficticia en la mejilla izquierda, tres cuartos de caída. Ella se dio cuenta que con la lagrimita, la sonrisita, la boquita torcida, el cuello pal otro lado. Ella se dio cuenta que ya lo tenía dominado a Sansón Tú ya no me quieres. ¿Por qué me dices eso mi amor? No me hables que ya no me quieres. Haré lo que quieras. Eso era lo que ella estaba esperando. . . Ella se le entró por la puerta. Sansón tenía mucha fuerza hacia afuera, pero no tenía control adentro. Después de tenerlo en ese jueguito donde ya lo había ablandado.

Entonces le dijo Es que tú nunca me dices cuál es el secreto de tu fuerza y se supone que me amas mucho. ¿Será que le dices a otra? Tendrás por ahí otra filistea a la que si le hablas a mí no me hablas. Y con esa estrategia y la torcida de cuello y el juego de cabello y la mejilla aquí con la lágrima lo fue doblegando, doblegando hasta que un día Sansón saturado. Este es uno de los dones especiales de la mujer llevar al hombre al punto de saturación hasta que dé punto. Eso es muy importante. Hay que saturar, saturar. Cuando mi abuelita preparaba ponche y cosas de esas con huevos, hay que batir el huevo, batir hasta que de. Hasta que dé punto. Ya dio punto. Ya está. Así también Dalila sacudió y sacudió a Sansón hasta que ya dio punto.

Es un arte que tienen algunas mujeres que lo pueden utilizar bien o lo pueden utilizar mal. Dalila lo utilizó para el mal. Entonces Sansón le explicó que su secreto era que él tenía que dejarse el cabello largo. Donde vemos que el hombre no era calvo. Entonces, cabello largo. Dalila; -Ah, bueno, Gracias. Ahora sí sé que me quieres. Venga, mi beso para mi pequeñito Sansón.- Y ya ustedes saben en dónde acaba la historia. Le quitó la fuerza a Sansón y quedó prisionero de los filisteos. Pero esa lección no es tanto en esta oportunidad. Una lección sobre hombres y mujeres que también, sino es sobre todo una lección sobre el peligro de la persona que sabe mucho afuera, pero no se conoce a sí misma. La persona que no conoce sus propias fragilidades y debilidades y las fragilidades y debilidades suelen venir de las carencias que uno tiene, carencias de amor, carencias de atención, las frustraciones, los dolores que uno tiene. De ahí viene la debilidad. De ahí viene la grieta.

La mayor parte de las mujeres que se enredan en unas relaciones afectivas desastrosas ¿Por qué se enredan? porque tienen unas tremendas deficiencias de cariño y salen a buscar en un novio el papá que no es cariñoso, el hermano que no les pone cuidado, el amigo que nunca tuvieron. Entonces la mujer que sale a perseguir amor usualmente lo que encuentra no es amor. Encuentra que alguien astutamente la usa. Por eso digo que este no es un tema de hombres y mujeres. Este es un tema de que cuando uno no se conoce, cuando uno no conoce sus propias fragilidades y debilidades, uno está en extremo peligro de caer. Para agravar más las cosas. En esas circunstancias, lo que uno suele hacer es bajarle el volumen al GPS y eso es terrible.

Entonces resumamos y terminemos: Hoy la primera lectura, que es en la que nos hemos concentrado, nos habla del don de la sabiduría. Esa lectura nos está diciendo que Dios quiere ayudarnos a guiar, quiere guiarnos, quiero decir, por el camino de la vida. Nos ha dado la voz de la conciencia, y si nosotros mantenemos el GPS encendido, entonces nos va guiando ¿Cómo se enciende el GPS? Sobre todo se enciende el GPS cuando tú haces oración, cuando tú pides el don del Espíritu Santo, cuando tú invocas a Dios, cuando tú le dices ayúdame, guíame, no me dejes equivocar. Hemos visto que ese GPS está realmente afinado y está en perfecta conexión con los cielos, con los satélites, sino con el cielo, con Papá Dios. Hemos visto que el GPS está perfectamente afinado y perfectamente sincronizado. Cuando tú te das cuenta de los peligros en los que estás y cuando te das cuenta que no basta con el conocimiento exterior.

Es que vivimos en una época en que sabemos mucho de aparatos, sabemos mucho de técnica y tecnología, sabemos mucho de economía, administración y management, de eso sabemos muchísimo, pero saber de adentro de nuestras debilidades, saber cómo educarnos, aprender a decirse uno mismo. No, esto no me conviene, aquí debo separarme, aquí debo tomar este camino. Eso es más difícil. Por eso necesitamos conocimiento de nosotros mismos. Así que el primer punto es el don de la sabiduría. El segundo punto es la voz de la conciencia. Y el tercer punto es conocimiento de nosotros mismos. Epílogo: Amigos, dijimos que la sabiduría tiene que ver con saber, pero también tiene que ver con sabor. La sabiduría no es simplemente un manual de instrucciones y en este sentido, el don de la sabiduría supera al famoso GPS.

El don de la sabiduría es mejor que el GPS, porque no solamente te concede reconocer las rutas de Dios, sino que te da ojos para apreciar, para alegrarte en esos caminos por los que el Señor te lleva. Dios no solamente te guía, sino que te da la alegría, la paz de la conciencia, la sonrisa íntima en el corazón, el sentido gozoso de estar en amistad con Él. Y por eso el don de la sabiduría no es solamente un manojo de instrucciones. La vida cristiana no es solamente un manual de instrucciones de lo que debo hacer, debo hacer y no debo hacer. La vida cristiana es un coloquio amoroso, un coloquio de amor que Dios sostiene contigo, especialmente con el don del Espíritu Santo que te regala. Ese Espíritu Santo que está vivo dentro de ti, que es el Espíritu que recibimos desde el Bautismo. Ese Espíritu no solamente es una luz que te indica, es un amigo, es un amigo entrañable, es Dios en ti, hablándote, amándote, dejándote sentir la dulzura de su presencia y su amistad. Y por eso el don de la sabiduría no solo es inteligencia, es también alegría, es disfrute.

A esto estamos llamados. Si somos verdaderos cristianos, vamos a continuar esta celebración eucarística pidiendo al Señor ese don de sabiduría. La Carta de Santiago dice una cosa preciosa: Si alguno de ustedes está falto de sabiduría, que la pida a Dios y Dios se la concederá. Yo por lo menos siento que a mí me falta sabiduría y yo tengo todos los días que pedirle a Dios ilumíname, ayúdame, consuélame, levántame, necesito de ti. Yo creo, yo creo que yo soy de las personas que más repite eso. Yo necesito de ti, Señor. Yo sin ti nada soy. Yo trato, me equivoco por supuesto, también me equivoco. Pero yo con el mayor amor. Yo trato de mantener mi GPS bien encendido y de pedirle al Señor que me conceda esa gracia, porque he podido conocer que vivir en amistad con Él es la cosa más deliciosa, más deleitable y los bienes que el Señor tiene preparados para nosotros en esta vida son maravillosos y aún ellos son incomparables con lo que tiene preparado para más allá de esta tierra.

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