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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Hoy la Palabra de Dios nos invita a la prudencia porque no sabemos todo sobre una persona, porque no vemos sino una fase de su vida y porque siempre puede suceder el milagro de la conversión.
Homilía ao16012a, predicada en 20230723, con 5 min. y 38 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! El Evangelio de hoy nos presenta una extraña cosecha porque el trigo y la cizaña crecen juntos, pero al principio, es decir, cuando son plantas jóvenes, el trigo y la cizaña se parecen mucho. Y entonces, cuando algunos empleados dicen vamos a arrancar la cizaña, el dueño del campo dice -No, no arranquen ahora la cizaña, porque podrían arrancar también trigo.- Hay como tres interpretaciones que conozco de esta parábola que puede parecer un poco extraña y puede parecer extraña porque en la Biblia estamos acostumbrados a que lo que es bueno es bueno, y lo que es malo es malo. Entonces, esta especie de mezcla de lo malo con lo bueno nos puede dejar un poco perplejos. Pero hay una explicación. O mejor, hay por lo menos tres explicaciones. Primera, es una explicación que tiene que ver con nuestros ojos. Muchas veces nuestros ojos son apresurados para juzgar a otras personas y no nos damos cuenta de lo que esa persona puede tener en su intención o cómo ha llegado a ese comportamiento. Muchas veces no conocemos la historia de esa persona. Muchas veces nos apresuramos y podemos interpretar como malo lo que en realidad es bueno o lo contrario. Por dar un ejemplo distinto del común de lo que encontramos en la calle o por nuestra vida, piensa en el caso de un sacerdote que predica y parece que estuviera como muy bravo, que fuera como de mal genio, y podemos juzgarlo así, es que es de mal carácter. Pero quizás lo que sucede con él no es que sea de mal carácter, sino que tiene un profundo celo y un profundo dolor por la manera como la gente está viviendo. O lo contrario. Pensemos en un sacerdote que parece muy amigable, muy bonachón, no le ve problema a nada, pero en realidad está cometiendo una gran crueldad porque está dejando a la gente en su pecado. Y cuando dejas a las personas que se hundan en su pecado, eso no se puede llamar bueno. Entonces la primera interpretación es esa: Nuestros ojos fácilmente se pueden equivocar, sobre todo porque no tenemos la información completa. Podemos confundir el trigo con la cizaña. Una segunda interpretación es esta, las personas tienen distintos momentos, distintas fases. Por ejemplo, si conociste a una persona en una reunión de trabajo y esa persona en su trabajo te pareció muy agresiva y muy autoritaria, pero a ver, no conoces toda la realidad de la persona. Le conociste solo en un momento dado, conociste solo una faceta de esa persona y quizás por ese momento que quizás fue un momento malo para esa persona, ya la estás prácticamente hundiendo, ya estás diciendo no todo es cizaña en esa persona y quizás no, quizás estaba simplemente en una atención profesional en un momento difícil de su vida. Venía de una pelea matrimonial espantosa. La gente no es todo el tiempo como nosotros tenemos la primera impresión de ellos. O sea que te puedes equivocar también en eso porque no estás viendo el conjunto de la vida de la persona, sino solo una etapa. O también pasa a veces con etapas más largas. Pensemos, por ejemplo, que muchos de nosotros en la etapa de adolescencia o de juventud, hemos tenido una gran frialdad en nuestra relación con Dios y podría decirse, -No, ya un caso perdido.- No seas impaciente. Esa misma persona, probablemente superada esa fase de su vida, es alguien totalmente diferente. Y por ahí va también la tercera interpretación, que es la que tiene que ver con la primera lectura del Libro de la Sabiduría. Y es que las personas también se pueden convertir. Si hubiéramos llevado una cámara, una cámara, por ejemplo, de cine, a ese apóstol Pablo. Pero antes de que fuera el apóstol Pablo, cuando era un furioso perseguidor, ¿Cuál hubiera sido nuestra opinión sobre él? Seguramente hubiéramos dicho -Ah, pues este hombre es un desastre, es una especie de demonio encarnado porque quiere acabar con todos. Quiere destruir a todos. Pero espérate un poco y llega una maravilla que se llama conversión. Entonces, cuando llega esa conversión, pues te encuentras a la persona más celosa, más enamorada de Cristo y más capaz de enseñarnos tantas pero tantas cosas sobre los misterios de Cristo. Así que esta parábola yo creo que nos invita mucho a la prudencia, porque no tenemos toda la información sobre lo que la persona es o quería, porque lo que nosotros vemos puede ser solo una fase dentro de la vida de la persona. Y porque no se nos olvide que siempre puede suceder el milagro de la conversión. Así que cuidado con estar declarando cizaña, cualquier cosa. Dios es grande, Dios es poderoso y nosotros tenemos siempre que ver que esas oportunidades de la gracia existen para nosotros, así como existen para otras personas. Que Dios te bendiga siempre y no olvides este mensaje.

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