|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Pidámosle a Jesús que esté con nosotros, que nos ayude a que en lo sencillo Él nos hable del Reino de Dios y a tener sana desconfianza porque nos equivocamos muchas veces.
Homilía ao16010a, predicada en 20200719, con 5 min. y 3 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! El Evangelio de hoy nos vuelve a hablar de semillas y de campo. En sí mismo, esto es algo muy notable: cómo, Cristo con su pedagogía, hace que las cosas más sencillas del mundo, de sus oyentes, empiecen a hablar del Reino de Dios. Te imaginas lo que sucedería si Cristo, por ejemplo, en tu casa o en tu lugar de estudio o trabajo, empezara a mostrarte, usando tus cosas, tus cosas, qué sé yo, los muebles de tu casa, los libros de tu biblioteca, tal vez alguna mascota que tienes. Empezará a hablarte del Reino de Dios usando eso lo más sencillo, lo más cotidiano. Jesús hace que el mundo hable del Reino de Dios. Ese es el primer punto que quería compartir. El segundo punto es esta parábola de el campo donde crece el trigo y crece la cizaña. Se puede entender un poco mal; creo que un poco mal. Si uno saca como conclusión, que hay que aceptar el mal, -hay que aceptar el mal-. Cristo, que en otros pasajes nos habla con tanta, tanta claridad sobre cómo, tenemos que vencer el mal. Recuerdas ese pasaje, por ejemplo, donde dice: -Si tu ojo te hace caer, sácatelo, si tu mano te hace caer, córtatela-. Es un lenguaje hiperbólico, un lenguaje exagerado, pero un lenguaje que no nos da para luego entender el pasaje de hoy en términos de: -convivamos con el mal-. Y menciono esto porque autores como Deepak Chopra o como Ansel Green tienen algunas veces ese lenguaje: -Conozca sus demonios, conozca sus sombras, aprenda a convivir con sus defectos-, pero, ese no es Cristo. Esa no es la manera correcta de entender esta parábola de hoy. Más bien, la parábola nos está poniendo en guardia frente a otra clase de peligro. Y es, el peligro, es la equivocación terrible, de confundir trigo con cizaña o cizaña con trigo. Es decir, la invitación es a ser desconfiados, de muchas de nuestras opiniones y de muchos de nuestros juicios sobre personas, sobre circunstancias o sobre etapas de nuestra vida. Sufrir una herida en una batalla, que luego te hagan una operación en la pierna y que la operación salga mal. ¿Eso tiene cara de bendición? ¡no! Y sin embargo, eso le pasó a Ignacio de Loyola y es parte de la historia bendita de la Compañía de Jesús. Entonces Jesús nos está invitando a que nosotros no nos apresuremos en calificar, ni de demasiado bueno ni de demasiado malo, a las cosas que nos suceden, a las personas que llegan a nuestra vida, a las etapas de nuestra vida misma. No, O sea, contra el mal hay que luchar, por supuesto, pero ten una sana desconfianza sobre tus ojos, ten una sana desconfianza sobre tus opiniones, porque a veces lo que tú considerabas lo peor puede ser fuente de bendición y, a veces lo que tú considerabas lo mejor, tenía su trampa. Entonces ten una sana desconfianza, solo al final se sabrán muchas cosas. Así que esas son las dos enseñanzas de hoy. Primera: pidámosle a Jesús que esté con nosotros en nuestra casa, en nuestro lugar, y que nos enseñe a ver la sencillez de nuestro sitio y nos ayude a que nos hable ahí el Reino de Dios. Y segundo , sana desconfianza en nuestros ojos. Uno se equivoca muchas veces.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|