Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Tres decisiones básicas que hay que tomar cada día: ¿viviré en la humildad o en la vanidad? ¿Caminaré según el Espíritu o según la carne? ¿Orientaré mi vida hacia Cristo o aparte de Cristo?

Homilía ao14009a, predicada en 20170709, con 27 min. y 25 seg.

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Transcripción:

Queridos hermanos, el corazón y la mente humana aprenden por comparaciones y por contrastes. Cuando nos tienen que enseñar algo nuevo, casi siempre se utiliza una comparación. Supongamos que le vamos a explicar a una persona que nunca, nunca ha visto un avión. Le queremos explicar qué es un avión. Utilizamos tal vez una comparación. Por eso en algunos lugares hablan de los aviones como un pájaro. Un pájaro de hierro. Eso es una comparación. Esa es una manera de enseñar. Si miramos también nuestros computadores utilizan muchos elementos a los que ya estábamos acostumbrados para introducir una nueva tecnología. Así, por ejemplo, la pantalla principal en el computador. A veces la llamamos el escritorio. Ese no es un escritorio, es una pantalla. Pero al enseñarnos a utilizar esa palabra, están introduciendo una realidad nueva por medio de una comparación.

También Dios utiliza muchas veces comparaciones para que nosotros podamos entender cosas. Por ejemplo, el bautismo nos lo enseñan como una especie de baño de purificación. Solo que esta vez no se trata de limpiar el cuerpo, sino de limpiar el alma. De hecho, todos los sacramentos se apoyan en alguna forma de comparación. Así, por ejemplo, en la Santísima Eucaristía se nos da un alimento que es un alimento espiritual. Pero fíjate que Jesús quiso que tuviera la forma. El aspecto de pan no es pan, es el cuerpo de Cristo, pero tiene aspecto de pan. De manera que de la realidad corporal pasamos a una realidad espiritual y eterna a través de ese parecido, analogía o comparación.

Otra manera de entender las cosas es por medio de contrastes. Muchas veces, para entender la diferencia entre el pensamiento de Dios y la manera como se suele pensar en este mundo, Jesús utilizó contrastes. Un contraste a veces adquiere el aspecto de una paradoja, una aparente contradicción. Jesús dice, por ejemplo, esto en algún lugar: -Hay muchos primeros que serán últimos, muchos últimos que serán primeros-. Ahí se parece como a una especie de contraste, como si Jesús nos estuviera diciendo mucha de la gente que ustedes consideran muy importante y muy exitosa. Quizás Dios la ve de otra manera y muchas personas que ustedes desprecian o no toman en cuenta, seguramente Dios las está viendo de otro modo. Eso es enseñarnos a través de un contraste, ese famoso versículo en el que Jesús toma una semilla de mostaza y dice, ésta es la más grande de todas las hortalizas.

También es un contraste, como mostrándonos que aunque los orígenes del Reino de Dios son siempre algo tan pequeño, el fruto que se obtiene al final es muy, pero muy grande. Otro ejemplo, y es el último que voy a dar de los contrastes, es el que sucede en la última Cena. Los discípulos tenían gran admiración por Jesucristo; tanta admiración tenían, que en alguna oportunidad se preguntaron ¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen? Es decir, sentían una gran admiración. Jesús para ellos era una persona muy, muy grande. Acuérdate que en otra oportunidad Jesús está en la barca de Pedro. Sucede una pesca milagrosa. ¿Y qué hace Pedro? El dueño de la barca se arroja a los pies de Cristo y le dice: "Yo soy un pecador". O sea que los discípulos tenían conciencia de la grandeza interior de Cristo. Pero cuando llega la última Cena, ¿Qué hizo Cristo? Lavar los pies a los discípulos.

Y después les enseña por medio del contraste. "Ustedes me llaman el Maestro y el Señor; dicen bien, porque yo lo soy. Pues si yo, que soy el Maestro y el Señor, me he abajado para lavarle los pies a ustedes. Entonces ustedes también tienen que lavarse los pies unos a otros". Eso se llama enseñar por medio de un contraste. Bueno, toda esta introducción, amados hermanos, es para que descubramos tres contrastes que están en las lecturas de hoy y para que nos demos cuenta que la vida cristiana siempre consiste en escoger el modo de Dios. Oiga esa frase. -La vida cristiana es un perpetuo escoger. Escoger ¿Qué? El modo de Dios-. Y en las lecturas de hoy aparecen tres contrastes que nos invitan a escoger el modo de Dios. El contraste número uno es entre la humildad y la altivez o la vanidad. Vamos a dejar ahí la palabra vanidad. Entre la humildad y la vanidad.

Por eso la primera lectura del profeta Zacarías nos presenta al Mesías como un rey, pero un rey muy, ¿Muy qué? Humilde, muy humilde. Claro, el agotamiento del día hace que la gente ya le cueste un poco de trabajo responder. Entonces Zacarías nos habla de El Mesías. Pero un ¿Rey qué; rey qué? ¡Humilde! Un rey humilde. Invitándonos por consiguiente, a desconfiar de la altivez, la soberbia, la vanidad, la arrogancia, el orgullo, toda esa familia de palabras que con mucha frecuencia va asociada al poder. Entonces, la primera pareja de contrastes es entre la humildad y la vanidad. En la segunda lectura, que fue tomada de la carta de San Pablo a los romanos, aparece otro contraste. El contraste entre vivir según la carne y vivir según el Espíritu. Y también ahí somos invitados a escoger. Acuérdate la vida cristiana ¿Qué es? Es una perpetua escogencia. Somos cristianos cada día. Cada día hay que escoger a Cristo. ¿Quién es un cristiano? Un cristiano ¿Quién es?

Un cristiano es uno, que habiendo sido redimido por el Señor y habiéndose unido a Él a través de la fe y los sacramentos, todos los días escoge a, ¿A quién? a Cristo. ¡Bendito sea Dios! El Señor va despertando a su pueblo. ¡Qué hermoso que es este momento! Entonces, ¿Qué es ser cristiano? Es escoger a Cristo todos los días, porque todos los días hay desafío, todos los días hay combate. A veces el combate ¡¡Recio!! El combate ¡¡¡Duro!!! Otras veces es un combate un poquito más suave, pero todos los días hay combate. Cristiano es aquel que ha sido alcanzado por la redención de Jesucristo y habiéndose unido a Él por la fe y los sacramentos, todos los días escoge a Jesucristo. Llevamos ¿Cuántos contrastes hasta ahora? Dos. ¡Bendito sea Dios! Respondieron siete personas. Llevamos dos. El contraste entre humildad y vanidad. Y todos los días hay que escoger. Todos los días por la mañana usted antes de levantarse de la cama, en caso de que no se haya caído.

Todos los días antes de levantarse, usted tiene que escoger. ¿Voy a vivir este día en clave de humildad o voy a vivirlo en clave de vanidad? Ya entonces se sienta en la cama, pero todavía no se ha incorporado. Está sentadito ahí en la cama. Ahora tiene que hacer el segundo contraste. ¿Voy a vivir este día según la carne o lo voy a vivir según el espíritu? Ese es el segundo ¿Qué? ¡Contraste! Y el tercero es el que está implícito en la invitación que nos hace Jesús. ¿Voy a vivir este día cómo un camino hacia Jesús, o cómo un camino que me aparta de Jesús? Porque Jesús nos invita, nos exhorta y nos manda "Vengan a mí". ¡¡¡Es una invitación!!! Pero es también ¡¡Una exhortación!! y es también ¡Un mandato! "Vengan a mí". ¿Voy a vivir este día cómo un camino hacia Jesús, o cómo un camino que me aparta de Jesús? Entonces, son los tres ejercicios que usted tiene que hacer. Apréndaselos bien.

Está acostadito, acostado. Cuando está todavía acostado, ya abrió sus ojos. Comprueba que el techo no se ha caído. Primera elección: ¿Voy a vivir este día en la humildad o en la vanidad? Esa es la primera. Luego se sienta en la cama. Segunda elección: ¿Voy a vivir este día según la carne o según el espíritu? Y luego se incorpora y puesto en pie, dice: ¿Voy a vivir este día como un camino hacia Jesús, o voy a vivir este día alejándome de Jesús? Todos los días hay que elegir eso. Usted lo tiene que hacer por la mañana, por la mañana, primera cosa en el día usted hace esas tres elecciones. Esas son la enseñanza de la enseñanza de las lecturas de hoy. ¿Por qué? Si te das cuenta, las tres palabras claves son humildad, vivir según el Espíritu y vivir de camino hacia Cristo.

Éso es ser cristiano, ser humilde reconociéndome criatura, como decía Catalina de Siena. Nada con pecado encima. Reconocerme criatura y reconocerme pecador. reconocerme indigente, reconocer mi verdad, reconocer también los talentos que Dios me ha dado. Como ya explicábamos en otra predicación, para ponerlos al servicio suyo, Voy a vivir este día desde la humildad, desde la conciencia de que yo soy criatura y no Creador. Desde la conciencia de que Él es el Señor y Él es el que es. Él es el Señor, y yo soy su siervo, llamado por su Espíritu a ser su Hijo. Voy a vivir desde la humildad. Esa es la primera elección. Segundo, ¿Cómo vamos a vivir según la carne o según el Espíritu? Hay que aprender. Bueno, ¿Qué quiere decir eso de la carne y del Espíritu? Ya lo explicamos en el día de ayer, pero como hubo gente que no vino, entonces le resumo aquí: ¿Qué quiere decir vivir según la carne? Vivir según la carne quiere decir cuando uno vive según las apetencias de la comodidad corporal, emocional, espiritual, porque la carne lo que reclama es fundamentalmente su confort.

Entonces, el confort corporal es el placer. El confort emocional es estar siempre con las personas que me caen bien, las que piensan como yo, las que me apoyan lo mío, las que me aplauden, lo que yo digo. Y el confort espiritual es no buscar conversión, sino justificarme yo mismo. Entonces escriba. Si no ha escrito otra cosa en todo el día, escriba esas tres, que eso es lo que significa vivir según la carne. Se lo repito para que le quede bien claro: ¿Vivir según la carne qué es? Es buscar la comodidad corporal, emocional y espiritual, porque eso es lo que busca la carne. ¿Qué es la comodidad corporal? Ser gobernado por el placer. ¿Qué es la comodidad emocional? Juntarme solo con los que piensan como yo, Obran como yo. Son de mi misma raza. Son de mi mismo equipo de fútbol. Hay gente que solo se junta con los de su equipo de fútbol. Yo sé que uno de los temas que no se puede tocar en Paraguay, uno no puede mencionar un equipo de fútbol porque hay gente que es muy fanática, es la palabra muy fanática del otro equipo. Entonces hay que tener cuidado.

Vivir según la carne es buscar la comodidad corporal, emocional o espiritual. ¿Cuál es la comodidad corporal? Dedicarse al placer. Lo que a mí me gusta, lo que da gusto a los sentidos, lo que me produce esa sensación deliciosa, fácilmente se cae en horribles pecados, por ejemplo, de gula, de lujuria o de lo que sea, porque estamos concentrados en el placer corporal. Luego tenemos el otro, la otra comodidad, que es la comodidad emocional. ¿Cuál es la comodidad emocional? Me junto solo con los que son de mi raza, solo con los que son de mi clase social, solo con los que son de mi edad, solo con los que son bonitos como yo. A ver, hagamos el club de los bonitos, todos los bonitos estamos aquí, todos los bonitos. Nosotros somos todos los bonitos y solo nos hablamos entre los bonitos. Eso es carne.

San Pablo sufrió mucho por esto, porque los judíos se habían acostumbrado a que ellos solo trataban entre ellos mismos. Y cuando Pablo viene a predicar un evangelio de salvación que es para todas las naciones, los judíos empiezan a sentir que su esquema se desarma y entonces se oponen con insultos a la predicación de Pablo. Eso es carnalidad y la comodidad espiritual, ¿Qué es? Que en vez de convertirme, yo me justifico yo solo. Entonces, ¿Qué es vivir según la carne? Vivir según la plena comodidad o la máxima comodidad corporal, emocional, espiritual. Y entonces, ¿Qué es vivir según el Espíritu? Alguien podría pensar de manera infantil que yo estoy proponiendo entonces que uno tiene que vivir ¡incómodo y entre enemigos! No, yo no he dicho eso. En ¿Qué se caracteriza el vivir según el Espíritu? ¿Qué es vivir según el Espíritu? Que yo no estoy buscando mi comodidad, sino que estoy buscando agradar a Dios con mi cuerpo, con mis emociones y sobre todo con mi corazón. Eso es vivir según el Espíritu.

Entonces, ¿Qué es agradar a Dios con mi cuerpo? Llevar santamente mi realidad corporal con pureza, con buen cuidado de mi cuerpo, pero sin idolatrarlo. Eso es en cuanto a vivir según el Espíritu. Emocionalmente, ¿Qué es vivir según el espíritu? Que yo no me voy a quedar únicamente con las personas que me resultan simpáticas y que tampoco voy a excluir a los que me parecen antipáticos, más bien buscaré ganarlos a todos para Cristo y en todo caso, procuraré siempre aprender incluso del que me cae mal. Eso es vivir según el Espíritu. Y por consiguiente, como vivir según la carne. También es comodidad espiritual, que es justificarse uno solo. Vivir según el Espíritu es vivir en estado de perpetua conversión. Quiero que tu reinado sea pleno en mi vida. Por eso la oración del Padrenuestro sintetiza perfectamente lo que es vivir según el Espíritu.

Entonces, fíjate las tres, los tres contrastes de los cuales hemos hablado. ¿Cuántos? Dos, Gracias a Dios dijo alguien, bendito. Siempre queda una persona, por lo menos, que responde. Hemos mencionado dos. El contraste entre la humildad y la vanidad. Y hemos dicho que vivir en la humildad es vivir en la conciencia de que yo soy criatura y no creador. Vivir en la conciencia de que Él es el Señor y yo su siervo, pero llamado a ser su hijo y su amigo. Que tengo talentos, los tengo y defectos también. He de trabajar en mis defectos y he de poner al servicio de Dios y mis hermanos mis talentos. Eso es la humildad. Luego, segundo; era el tema de la carne y el espíritu. ¿Qué es vivir según la carne? Es encerrarse uno en la comodidad, ya se trate de comodidad física, emocional o espiritual.

Comodidad física es idolatría del placer, comodidad emocional es que solo me junto con los que son como yo, comodidad espiritual es que yo me justifico todo. ¿Qué es entonces vivir según el Espíritu? Vivir según el Espíritu es llevar santamente mi cuerpo, no ponerle condiciones a Dios en cuanto a las personas a las que voy a servir, porque yo quiero que todos lleguen a Cristo y de hecho hago un esfuerzo consciente por aprender de las personas que son distintas a mí o piensan de otro modo que yo. Eso es vencer la carne y además actitud de continua conversión. Ahí hemos visto dos contrastes: humildad y vanidad y, carne y espíritu. Pero vamos a decirlos en el mismo orden: humildad y vanidad, espíritu y carne, espíritu y carne. O sea, vamos a vivir según el Espíritu, no según la carne. Y el tercer contraste ¿Cuál es? Voy a vivir este día como un camino hacia Jesús, y en Él voy a buscar mi descanso.

¿Cómo busca uno el descanso en Cristo? Hay tantas maneras. Encontrar la comunidad creyente, eso es una belleza. Yo, por ejemplo, cuando tengo esta oportunidad de servir. Esto no es para que se pongan vanidosos ustedes, ni mucho menos, pero para mí es una buena noticia. Cuando me invitan a Asunción, Paraguay. Es una buena noticia. ¿Por qué? Porque yo siento que hay amor a Dios. Yo me siento a gusto en medio de la alabanza. Me gusta como la gente canta. Me gusta que la gente es extrovertida, la gente es expresiva, la gente le da la gloria a Dios. No tienen problema en darle un aplauso a Jesucristo, a la Virgen María. Eso es bello. Eso hace que uno se sienta a gusto. Entonces, ¿Cómo encuentra uno su descanso en Cristo? Uno lo encuentra en la comunidad cristiana. Uno lo encuentra en la dulzura de los sacramentos. Por eso es muy importante no comulgar de cualquier manera, como si me hubieran dado una galletita. ¡No! Cuando usted reciba el Santísimo Cuerpo de Cristo en el acto piadoso de comulgar, de recibir ese cuerpo del Señor en su propio cuerpo, llene como un volcán, llene su corazón de amor. Derrita su corazón de amor. Disfrute ese momento. Ese es un momento santísimo y usted tiene que vivir su día de cara a Jesús en alabanza, en amor. Gracias Señor. Esto es lo más bello del día. Eso es lo que debe decir un carismático. Es lo que debe decir un cristiano. Esto es lo más bello del día.

Que hubo oraciones bonitas, que hubo predicaciones más o menos, que hubo unos cantos, si se puede decir que buenos, eso es poco y palidece delante de Jesús. Mi Jesús. Jesús que viene a nosotros. Jesús que se ha entregado a nosotros. Eso, ese tiene que ser mi descanso, mi descanso. Muchas personas encuentran su descanso. Jesús dice: "Venid a mí y encontraréis vuestro descanso". Muchas personas encuentran. Encontramos nuestro descanso en un buen rato de oración a solas. Llegas, por ejemplo, al Sagrario. Ahí está Él. Tú le abres tu corazón. Él abre su corazón. Tú le muestras tus llagas, que las tienes por tus heridas, por tus pecados, por el dolor que otros te han causado. Tú le muestras tus llagas y Él ¿Qué hace? te muestra sus llagas. Y el amor de Él, gota a gota, te consuela y te levanta. Entonces ese es el ejercicio. Ahí termina la homilía. Ya está. Ya aprendió tres ejercicios que hay que hacer por la mañana.

Se lo repito con toda la dramatización. Usted está acostado. Abre sus ojos. Dijimos que lo primero era comprobar. Que tengamos un andamio. Entonces usted hace la primera elección del día. Voy a vivir este día ¿En la humildad o en la arrogancia? No, en la arrogancia, no. En la vanidad, no. Voy a vivir en la humildad, criatura soy, indigente, necesitado de Él. Él es mi Señor. Luego se sienta. Cuando se sienta. ¿Qué es lo que tiene que decir? Voy a vivir este día según el espíritu o según la carne. Hay que escoger. El peligro de según la carne, ¿Qué es? Que según la carne es en la comodidad corporal, emocional o espiritual. No, yo no me voy a dejar llevar por la comodidad. Ah entonces me voy a dejar llevar por la incomodidad. No señor, voy a buscar agradar a Dios con mi cuerpo, con mis emociones, con la conversión de mi corazón.

Ahí todavía está sentado en la cama. Se levanta, se incorpora. Tercera, tercer contraste. ¿Cuál es? Voy a vivir este día ¿Hacia Jesús o apartándome de Jesús? Hay gente que no sabe qué responder. A ver ¿Cómo voy a vivir, hacia Jesús? Hacia Jesús, claro. Entonces ya usted está levantado y ya sabe, voy a vivir este día hacia Jesús y ya vive el día hacia Jesús, y ahí se le acaba uno de sus noventa mil días. Acuérdese que uno vive cerca de noventa mil días y cada día que sale de la bolsa, ya no vuelve. Otro día, ya no vuelve. Cada día lo voy a vivir hacia Jesús, cada día lo voy a vivir según el Espíritu, y cada día voy a escoger la humildad por encima de la vanidad y la arrogancia. ¿Y cuál es el fruto de eso? Cuando uno hace ese hermoso ejercicio, entonces viene esa palabra maravillosa, la alegría, el gozo de ser de Él.

Nunca más viviré un día en derrota, en soledad. Nunca más. Nunca más. Jesús nos prometió. Evangelio según San Juan. "Les voy a dar una alegría que nadie les va a poder quitar". Capítulo 16 de San Juan. Y cuando uno hace este ejercicio, que ya no se lo voy a hacer más, porque ya usted aprendió a levantarse de la cama. Cuando usted hace este ejercicio, entonces usted encuentra esa alegría. Soy de Él, soy de sus amigos. Jesús dice Evangelio según San Juan, capítulo 15: "Ustedes son mis amigos, si son fieles a lo que yo les digo y yo estoy viviendo fiel a Cristo. Yo soy su amigo. Él es mi amigo. Voy con Él y ese gozo se nota, ese gozo se nota, ese gozo se irradia. Uno lleva ese gozo. Nosotros somos Evangelio que camina por las calles de Corrientes. Ah, ya pensaron que iba a decir. ¿Dónde están mis amigos de Corrientes? Levántenme la mano. Mírelos. Ahí están. ¡Qué hermosos que son ellos! Entonces yo soy Evangelio de Dios, por las calles de Concepción. Por Ciudad del Este. Por Asunción, Rosario. Gracias. Hay otro que se llama Villarrica. ¿Dónde están los de Villarrica? Levántenme la mano. Buen grupo. Bien, así se hace. Aquí está gente de Luque. Tenemos de Luque. Por aquí hay bastantes de Luque. ¿Ve? Entonces nosotros. Nosotros somos sonrisa de Cristo. Alegría de Dios, presencia del Espíritu en todos los lugares donde vamos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Amén. Señor Jesús.

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