Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Este es un hombre de Dios.

Homilía ao13001a, predicada en 19960630, con 10 min. y 54 seg.

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Transcripción:

Queridos hermanos: Es bien dicho, en su sencillez, es el relato de la viuda que acoge al profeta. Con la ayuda de Dios. Yo quisiera decir alguna palabra sobre esa escena tan sencilla. Porque en realidad esta mujer, teniendo misericordia, abrió las puertas de la misericordia. Haciendo un favor, recibió un favor más grande. Y siendo tan buena como podía, alcanzó la bondad que necesitaba y que no podía. En efecto, ella recibió a este profeta a Eliseo. Lo acogió en su casa como un hombre de Dios. Yo me pongo a pensar ¿A cuántas personas nos ha mandado el Señor?

A mí me echaron esta historia, que me dijeron que había sucedido en España. Estaba en Misión Popular, una secta, protestante, un grupo religioso cristiano, pero no católico. Iban puerta a puerta predicando a la manera que suelen hacerlo, la conversión al cristianismo según la fe de ellos. Llegaron a una casa donde estaba un cierto señor ya de edad. Al parecer vivía solo y empezaron a contarle los textos bíblicos. . . -Mira que en Mateo 4, 13, dice tal cosa. . . Mira que en el primer libro de Samuel, capítulo 7 leemos tal otra, y en cambio en Santiago 4, leemos tal otra. Y en primera Pedro. . . - Y le sacaban textos y textos bíblicos, y argumentos y testimonios. Y en nuestra religión y no sé qué.

No, que nosotros no tenemos religión. Nosotros creemos en Cristo. Este hombre todo lo oía con cierta, cierta indiferencia, como oyendo llover. Él oía que decían y decían cosas. Finalmente le dijo al joven predicador protestante: -Mire, hombre, no pierda su tiempo. Yo nací católico. Y si no creo en mi religión, que es la verdadera. Mucho menos voy a creer en la suya-. Hay, vidas tan impermeables. Que ni católico, ni protestante, ni nada. Tal vez Dios ha enviado a nuestras vidas también profecías y profetas. Yo creo que Dios nos ha dado bastantes oportunidades de ser buenos y de recibir el bien. Decía un pensador: -Todos los días, todas las tardes Dios pinta el cielo con sus mejores colores. Casi nunca hay quien le mire su cuadro-. De verdad que sí.

En la naturaleza, en lo grande y espectacular de la naturaleza y en lo sencillo y sabio, en lo discreto, en lo hermoso, en lo magnífico, en lo terrible; y en la historia de los hombres hay tantas palabras que Dios ha enviado a nuestras vidas para que nosotros las recibamos. Y le digo algo: Si usted no se interesa por mis palabras, si usted se distrae o me desprecia a mí, Dios no va a dejar de hablarle a usted. Buscará todavía otro camino. Hay caminos, decía un predicador jesuita. Hay caminos que son con la mano derecha y caminos que son con la mano izquierda. Con la mano derecha invita Dios cuando nos atrae como por las buenas, decía este predicador, como cuando nos dice hombre, pero mira el cielo, mira la palabra que se te predica, mira la belleza de la soledad de un templo, mira mis ojos en los ojos de un niño, descubre que todo lo han hecho mis manos. Dice este predicador, esa es la mano derecha.

Otras veces a Dios le toca como con la mano izquierda. Y yo creo que así le toca con muchos de nosotros. Y la mano izquierda son las tribulaciones y son las enfermedades, los reveses económicos. El pariente que se me murió. La descomposición moral del país. Todo aquello que nos hace decir Señor, misericordia. Dios nos está buscando con la mano derecha o con la mano izquierda. Y si estas palabras no te convencen, yo no debo entristecerme. Él encontrará otras palabras. Un día, con la mano derecha o con la mano izquierda, te alcanzará y te dirá -Hombre, que sí, que sí, que te amo, que eres importante para mí-. Ese día podría ser hoy quizás, y el lugar podría ser esta iglesia y el tiempo ahora, podría ser así o podría ser en otro sitio.

La Madre Laura, colombiana fundadora de una comunidad misionera a la que popularmente llamamos las Lauritas, la madre Laura, tuvo una magnífica experiencia de Dios, una profunda conciencia de su providencia mirando un hormiguero. ¿Usted qué haría si encuentra un hormiguero? Le da tres patadas y dice, ¡Ah! Estas benditas se meten por todas partes. Bueno, quizás las hormigas no sean la mejor manera de entrársele a su corazón. Pero a la madre Laura eso le sirvió muchísimo. En una tarde soleada se quedó mirando estas hormigas y se remontó por gracia del Espíritu a las esferas de la providencia divina, y descubrió que Dios ama y cuida de todos.

De manera que Dios envía a Eliseo. Dios envía profetas, y el que recibe a uno de esos profetas recibe a Cristo. Usted no se ponga a pensar al escuchar estas palabras. No se ponga a pensar en las limitaciones humanas o en lo bien o mal que yo le pueda caer. Dice el Señor: "El que recibe a un profeta, recibe recompensa de profeta, tendrá recompensa de profeta". Dios envía sus mensajes. Y esta mujer, la de la lectura del libro de los Reyes recibió a este profeta. Lo recibió con misericordia. Era una mujer que no podía tener hijos. Eliseo le pregunta a su criado ¿Qué podremos hacer por esta mujer? Y la misericordia que ella tuvo abrió las puertas a la misericordia de Dios. De ahí quisiera yo sacar otro pensamiento de enseñanza

¿Por qué no hace usted el experimento de abrir las puertas a la misericordia? Abra las puertas a la misericordia. Yo digo a la misericordia. Yo no digo a hacer un negocio, a la misericordia. Haga usted la prueba de orar por su enemigo, si lo tiene, de pedir por su enemigo. Haga usted el experimento de perdonar primero. Por ahí sacó no sé qué instancia gubernamental, sacó unas calcomanías que tenían unos guantes y el mensaje era más o menos: "Quitémonos los guantes. Empieza tú". Creo que el mensaje del evangelio es parecido. Quitémonos los guantes, pero voy a empezar yo. Esta vez. Le invito a que empiece usted. Ante un problema, ante una discusión, le invito a que usted sea el que empiece, a que usted sea el primero que se desarma, a que usted sea el primero que reconoce su error.

Le invito a que esta vez en esta semana propósito para esta semana usted haga algo por alguien, haga algo, por alguien, pero regalado, regale algo de usted, dé un poco de su tiempo, de su sonrisa, de su amor o de su dinero a alguien que no se lo vaya a pagar. Pruebe usted qué sucede si usted regala algo de sí, si usted da algo de sí. Seguramente aquello que es estéril en su vida podrá recibir, como aparece en esta primera lectura, la extraña, la bendita fecundidad que viene de lo alto. Bueno, esas son las dos ideas que quería compartir con ustedes.

Primera, vamos a estar más atentos, más atentos a los mensajes que nos envía Dios, a la gente que Dios nos envía. Procure usted mantener su celular prendido para que Dios le pueda llamar. Procure usted que Dios le pueda mandar algún mensaje. Tenga sus oídos atentos. Quizás Dios se va a vestir de jardinero, de chofer, de pordiosero, de enemigo, de competencia, de emproblemado o de enfermo. Yo no sé. Él es muy recursivo. Quizás Dios se va a vestir de no sé qué hoy, quizá va a tomar no sé qué disfraz en esta semana.

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