Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO A - Las dificultades engendran temor, pero no tengamos miedo porque todo llegará a saberse, porque no van a poder matar tu alma y porque la providencia de Dios que es Señor lo gobierna todo.

Homilía ao12011a, predicada en 20230625, con 6 min. y 53 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

El Evangelio de hoy, en continuidad con el evangelio del domingo pasado, nos habla de la misión. Se trata de aquella misión, llamémosla exploratoria o de entrenamiento, misión a la que Cristo envía a sus discípulos con unas consignas muy precisas. Y es interesante darse cuenta del realismo de Cristo. Cristo sabe que encontraremos dificultades, que cuando se trata de dar testimonio, encontraremos dificultades. Y Cristo es realista también en el sentido de que las dificultades engendran miedo.

Tres veces aparece la palabra miedo en el Evangelio de este domingo, Pero Cristo nos enseña también cómo vencer ese miedo. Por ejemplo, en la primera ocasión Cristo dice: -Mire si, existe el miedo, pero todo llegará a saberse-; luego tratamos de explicar un poco más esa frase. En segundo lugar, nos dice Cristo: -Hay miedo. Pero ten presente que aunque le hagan daño a tu cuerpo, no pueden destruir tu alma-. Y tercero, dice Cristo: -Si es verdad que se siente miedo, pero ten en cuenta que hay uno que está por encima de todos, que es Dios, y Dios y su providencia rigen. Dios y su providencia tienen imperio-.

Tratemos de profundizar un poquito estos remedios para el miedo que Cristo nos da, porque yo creo que todos hemos experimentado miedo en dar testimonio y uno tiene muchos miedos. Uno tiene miedo a la muerte, tiene miedo a ser herido, a ser rechazado, a la soledad, a la enfermedad, al fracaso. Yo creo que ni siquiera uno mismo es consciente de todos los miedos que tiene. Así que es bien importante este tema.

Dice Cristo: no hay nada oculto que no llegue a saberse. Es decir, finalmente todo se sabrá. Y ¿por qué ese es un remedio para el miedo? Porque mira: los que nos persiguen, los que nos asustan, los que nos intimidan, en el fondo se apoyan en mentiras. Pensemos, por ejemplo, en esa persona presuntuosa, esa persona que se presenta como exitosa. Esto se entiende mejor con un ejemplo. Pensemos en el caso de una chica que quiere vivir seriamente el mensaje del evangelio y quiere vivir seriamente eso que nos enseña nuestra fe, -que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y que por consiguiente nuestro cuerpo no ha sido hecho para la impureza-. De tal manera que esta chica empieza a vivir un camino de castidad. Pero otras personas se burlan de ella y se burlan de ella porque consideran que está llevando una vida amargada, una vida fracasada, una vida anticuada.

¿Qué pasa cuando el tiempo va transcurriendo? ¿En dónde terminan todas esas amigas arrogantes, despectivas, promiscuas, de la que quería vivir la castidad? Es decir, ¿qué pasa cuando aparece la verdad?, la verdad de, ¿a dónde conduce la promiscuidad?, ¿Qué pasa cuando aparece esa verdad? Pues que entonces resulta que la que estaba haciendo las cosas bien es la que parecía la tonta, la puritana, la mojigata. Esa era la que estaba haciendo las cosas bien. Es decir, ten paciencia, ten paciencia, porque la verdad no vence tan rápido como uno quisiera, pero la verdad vence. La verdad vence. Y esa victoria de la verdad, esa potente victoria de la verdad, pues es la reivindicación tuya.

Segundo, dice Cristo: -pueden destruir tu cuerpo, pero no pueden matar tu alma-. ¿Qué son estas palabras de Cristo? ¿Son una especie de antropología dualista, una especie de división dentro del ser humano?. Nada de eso. Más bien lo que quiere decir es que la verdadera victoria que el pecado quiere tener en tu vida es la victoria sobre sobre tu alma. Podríamos decirlo con un término un poquito más cercano en el conjunto de la Biblia: Quiere adueñarse de tu corazón.

Tú piensa lo que sucedió, por ejemplo, en la cruz, en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Piensa ¿qué sucedió ahí? Piensa que, si, había todo ese dolor espantoso, que es lo que a uno más le impacta en primer lugar con la Pasión de Cristo. Pero la presa grande que quería Satanás era el corazón de Cristo, esa era la presa grande, eso era lo que él quería; quería adueñarse de ese corazón, quería apartarlo de la voluntad del Padre, quería derrotarlo. Y fue derrotado, y el enemigo fue derrotado.

Y yo creo que esa es una gran lección para nosotros, una gran lección, porque nos enseña sobre todo, hacia dónde va el ataque del enemigo, qué es lo que realmente quiere el enemigo en nosotros. Y cuando uno tiene claro hacia dónde va el ataque, entonces también tiene claro qué es lo que tiene que defender por encima de todo. Por algo nos dice la Escritura: -por encima de todo guarda tu corazón, porque en él están las fuentes de la vida-.

Y por último está la providencia de Dios. Mira, muchas veces experimentamos que lo que parecía persecución y lo que parecía rechazo termina obrando en favor nuestro. Hay una frase muy antigua, muy bella, que algunos atribuyen a Tertuliano, un sacerdote del siglo III de nuestra era. Decía Tertuliano: -La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos-. Parece una derrota. La caída de los mártires, la muerte de los mártires; pero esa derrota se convierte en una gran victoria.

Entonces no te dejes hundir, no te dejes deprimir, la providencia de Dios está obrando. Y lo que hoy parece que es una derrota, lo que hoy parece que es un fracaso, que es una ruina muy, muy probablemente está siendo el modo como Dios prepara su gran victoria.

Así que, no tener miedo, porque en primer lugar, todo llegará a saberse, porque en segundo lugar, no van a poder matar tu alma y porque en tercer lugar, la providencia de Dios que es Señor, lo gobierna todo.

De nuevo. Feliz domingo para ti y para todos.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM