Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Armas que Jesús nos da para vencer el miedo: ser honestos con nosotros mismos, ser conscientes que el daño que nos pueden hacer siempre será limitado y que la recompensa para los fieles y valientes será inmensa.

Homilía ao12008a, predicada en 20200621, con 6 min. y 26 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

En el evangelio de hoy, por dos veces nos dice Jesucristo: -que no tengamos miedo-. Y ¿qué razones nos da? O vamos a ponerlo de un modo así, más actual, más contemporáneo, más sugestivo, ¿Cuáles son las armas de Jesucristo para que venzamos el miedo? Pues aparecen tres, por lo menos, en el Evangelio de hoy.

La primera es la conciencia de que todo terminará sabiéndose. La segunda es el hecho de que el daño que nos pueden hacer, aunque parezca muy grande, finalmente es limitado. Y la tercera arma que nos da Cristo para vencer el miedo es, la recompensa para los que sean valientes y coherentes con su fe cristiana, la recompensa es inmensa.

Miremos brevemente estos tres puntos. Primero, todo terminará sabiéndose. A mí me impacta esa manera de hablar de Cristo, porque las traiciones siempre empiezan cuando uno oculta lo que uno es, cuando uno quiere esconder su fe cristiana, cuando uno está tratando de quedar bien con la gente. Todo eso es puro miedo; al final se va a saber, al final todo se va a saber. Esa conciencia de que la verdad va a aparecer; podemos decir que nos pone en la ruta, nos empuja en la ruta de una honestidad con nosotros mismos. Si no eras cristiano, si en realidad no eras de Cristo y todo era apariencia, eso se va a saber; si en realidad tu fe estaba en Cristo y lo traicionaste, eso también se va a saber. Entonces, entrar por la honestidad, que lo que yo soy, lo que yo pienso, lo que yo digo y lo que yo hago van en la misma línea. Y es que no tengo que agradar a todos.

Te has dado cuenta la cantidad de libros de superación y de psicología y de todo eso, psicología popular, no científica en que nos están diciendo: Aprenda a decir no, aprenda a decir no, es decir, no trate de quedar bien con todo el mundo, pues eso es lo que nos dice el Evangelio desde hace dos mil años. Más tranquilidad asumiendo lo que en verdad somos y empieza a bajar el miedo.

Segundo, este es el argumento más difícil de Cristo. Él nos dice que el daño que nos pueden hacer es limitado. Concretamente, su frase es: "No tengan miedo a los que pueden destruir el cuerpo y no pueden más; tengan miedo al que puede destruir cuerpo y alma" . Pero es que claro, para nosotros el ámbito del espíritu, el ámbito del alma, es algo que no resulta tan evidente como lo corporal. Que nos encierren, que nos secuestren, que nos torturen, que nos maltraten y que nos maten es algo que podemos percibir inmediatamente. La muerte del alma, la muerte eterna, no es algo que uno descubra con tanta facilidad, pero el hecho de que nosotros seamos ciegos a esos bienes y ciegos, esos castigos eternos, no quiere decir que no existan.

Entonces quiere decir que para curarse de ese miedo uno necesita elevar la mirada. Uno necesita tener una perspectiva más grande ¿y eso lo han logrado seres humanos reales como nosotros? Lo han logrado, especialmente los mártires. Los mártires han entendido esa frase que en otro contexto decía Santa Teresa de Jesús: -Sufrir pasa, haber sufrido queda-. Sufrir pasa, incluyendo el máximo sufrimiento que puedan traer a nuestra vida.

Y luego el tercer argumento es la inmensa recompensa y la inmensa recompensa es: -Cristo, se va a poner de parte mía. Cristo va a hablar a mi favor por toda la eternidad ante su Padre celestial, Cristo va a hablar a mi favor- y eso da una fuerza increíble.

Así que hay que cultivar estos recursos que nos da el Señor. Hay que utilizar estas armas y vivir con menos miedo. Ya que mencioné a Santa Teresa de Jesús, había una palabra del castellano de aquella época que ella sabía utilizar muy bien: -Vivir con menos encogimiento- . Te imaginas la persona encogida, asustada, acomplejada, que nadie se dé cuenta. ¡No!, vivir cristiano, vivir en cristiano no es eso, vivir en cristiano es vivir sin tanto encogimiento, sin tanto complejo.

Porque el mundo ahora quiere que pidamos perdón por todo, somos culpables de todo, estamos destruyendo el planeta, qué pecado que vinimos a evangelizar aquí a América, qué pecado que se proclamó el Evangelio, qué problema, qué mal, qué mal, todo está mal y hay gente dentro de la Iglesia Católica que se traga entero ese discurso. Por supuesto, de lo que hay que corregirse hay que corregirse, pero acomplejados nada, nada de complejos y miedo. Miedo, es la especialidad en la victoria de Cristo.

A Él sea el honor y el poder por los siglos. Amén.

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