Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

(1) Ampliar el horizonte temporal: no esperes que toda la justicia sucederá en esta vida y en esta tierra. (2) Ampliar el horizonte espacial: no conocemos todo el plan ni sabemos dónde encaja y tiene sentido lo que hoy nos duele o atemoriza. (3) Saber por cierto que si soy amigo de Cristo, desde ya, seré amigo suyo para siempre.

Homilía ao12006a, predicada en 20170625, con 17 min. y 35 seg.

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Transcripción:

Queridos hermanos, el texto del Evangelio que hemos escuchado es parte del capítulo décimo de San Mateo. Y todo este capítulo suele conocerse como el discurso misionero. Jesucristo envía a sus apóstoles y les da una cantidad de consignas, advertencias y consejos. Ese es el contexto del pasaje que hemos oído hoy. Nos damos cuenta que el énfasis está en una recomendación que se repite varias veces: "No tengan miedo". Y nos damos cuenta que Jesús no se limita a decirles que no tengan miedo, sino que les da razones, argumentos, motivos para superar el miedo.

¿A qué podían tener miedo ellos en ese momento? Cristo menciona a los perseguidores. Cristo menciona a los que matan el cuerpo. Esta es una realidad un poco distante para nosotros. En cambio, es una realidad que viven de una manera muy cruda cristianos en otros lugares, por ejemplo en Irak, en Siria, en Egipto, en Nigeria. Decía una señora cristiana en uno de estos países: -Cuando vamos a misa el domingo no sabemos si vamos a regresar-. Evidentemente, en esos lugares el miedo no es una cosa imaginada, hipotética. Poco a poco ese miedo se va extendiendo a otros sitios en lo que tiene que ver con los creyentes. Un país de larga tradición católica como es Filipinas, está sufriendo ataques muy fuertes y muy agresivos por parte de fundamentalistas islámicos que empiezan a aterrorizar a la población.

Un poco más cerca de nosotros. Tenemos que mencionar a las decenas, ya son decenas de sacerdotes que han sido asesinados en México. Poco a poco parece que la persecución se extendiera. En Bolivia, esta semana un sacerdote estaba predicando lo que enseña la Iglesia con respecto al derecho a la vida. Al salir de la iglesia, una persona empezó a insultarlo y luego lo agarró a patadas. Es decir que existe esa clase de persecución y parece que los tiempos que tendremos que vivir incluyen esos actos violentos. Esta semana en España, una religiosa de nombre Rosario iba por la calle. Un señor la identifica como consagrada a Cristo porque lleva su hábito. Y a esta pobre mujer, ya mayor, le da un salvaje golpe en la cara, le quiebra la nariz y le explica el motivo: Por ser monja.

Esas cosas están sucediendo. El obispo Solsona, de España. La región de Cataluña tuvo que salir escoltado por la policía. Porque había amenazas contra la integridad de él. Hay otro tipo de ataques que también se viven, como decía el Papa Benedicto en su visita a Inglaterra hace unos años, y me quedó grabado el ridículo, que es un modo de tortura psicológica, muchas veces relacionado con lo que llamamos bullying. Es muy difícil en el ambiente, sobre todo de los jóvenes, sostener algunas posiciones. Algunos amigos míos, por ejemplo de grupos de oración, amigas, jóvenes, se encuentran con que en un salón de clase, esta chica es la única que está en desacuerdo con el aborto. Cualquier opinión que vaya a decir inmediatamente ridiculizada, hundida por una catarata de descalificaciones.

Me decía hace poco una amiga joven universitaria, -Cuando entré a primer semestre en esta universidad, una universidad de aquí de Bogotá; éramos varias, dice refiriéndose a sus amigas, que estábamos en contra del aborto, de la eutanasia, las que defendíamos el matrimonio entre hombre y mujer. Han pasado dos, tres, cuatro semestres, dice. . . "Me estoy quedando sola". Es muy difícil quedarse uno solo, sobre todo si es joven y apenas está consolidando convicciones. Esa también es persecución. Y esa soledad, ese aislamiento, ese hacerte sentir que eres el raro, el retrógrado, el pre-conciliar, el ridículo, es un verdadero hostigamiento. Por supuesto que todas las personas humanas merecen respeto, todas.

Y aquí no estamos predicando odio contra nadie, pero a uno le llama la atención que cualquier cosa que le suceda a la gente LGBT, inmediatamente la prensa está publicando, está diciendo: -Agresiones, homofobia- y se les llenan las páginas y entrevistas. No está mal. Está bien que se evite la violencia sobre todo ese tipo de violencia contra esas personas. Yo no predico esa violencia, pero me llama la atención que cuando en cambio le revientan la cara a una religiosa los medios de comunicación callados, ahí sí no dicen nada. Les puedo apostar que muchos de ustedes, a menos que estén suscritos a medios de comunicación católicos, no habían oído nada de lo que yo les he contado aquí, porque eso no sale en los grandes medios de comunicación.

Ellos tienen interés en que solo sean visibles las persecuciones y los dolores a un cierto grupo, para luego convertir a ese grupo como el único que sufre y de a partir de ahí seguir con toda una agenda que ellos tienen. Todo esto nos ayuda a descubrir que efectivamente, sí hay persecución de muchas maneras. Pasemos entonces a la segunda parte. Cómo nos ayuda Cristo a vencer la persecución, o por lo menos a vencer el miedo. Y tal vez la primera parte de la respuesta va a ser decepcionante para algunos de ustedes. Yo no sé cómo es tu temperamento, pero el mío a veces es bastante fuerte y a veces lo que uno quisiera es que si me van a agredir, cómo puedo yo volverme más ¡¡¡fuerte!!! Para que no me ataquen o para vencer al que me ataca. Cristo no toma exactamente esa postura.

Quizás nos deja desconcertados lo que dice Cristo: -No tengan miedo a los que matan el cuerpo-, dice Cristo. No dice que nos va a dar una fórmula secreta, una poción mágica o una armadura resistente para que no nos puedan matar. No dice que nos va a dar un blindaje. Cuando un político está amenazado le ponen un esquema de seguridad con escoltas y carros blindados. Cristo no nos pone escoltas ni nos pone carros blindados, más bien parece dar por descontado que si nos van a matar a algunos, no sabemos quiénes no sabemos cómo evolucione esto. Y ahí queda uno un poco así, o decepcionado o perplejo, porque Jesús dice -No les tengan miedo a los que matan el cuerpo-. Más bien parece que Cristo nos dice -Venzan ese miedo con otro temor de mayor calidad-. Dice Él: "Temed, en cambio, al que puede condenar alma y cuerpo al fuego del infierno". ¡Qué respuesta tan rara esa!

Parece que Cristo nos estuviera diciendo: -No tengan miedo de morir, o sea, que les maten su cuerpo porque van a tener un temor más grande, un temor santo. El santo temor de Dios. Porque efectivamente, más grave que la muerte corporal es la condenación eterna. Parece que es un consuelo muy frío. No tengas miedo al que te mata el cuerpo; -Piensa más bien cuidado con la condenación eterna-. Y sin embargo, ¿Sabe una cosa? Ese realismo de Jesucristo es algo que si uno lo mira bien, tiene tanta profundidad y tiene tanta belleza ese realismo, porque Cristo no nos lleva a una especie de fantasía, ni tampoco entra en una escalada de violencia. Ese no es el modo de Cristo. Lo primero que quiere Cristo que nosotros tengamos claro es que la batalla no es solamente en esta tierra. Ése es el punto de partida. Eso es lo que parece que significa la frase de Cristo: -No se queden con el miedo a los que matan el cuerpo. Teman, en cambio, a aquel que puede condenar alma y cuerpo en el infierno-.

Es decir, empecemos por comprender que la batalla no es solamente en esta tierra. Porque si vamos a esperar que suceda justicia únicamente en esta tierra, son demasiadas las decepciones que vamos a tener. Porque mucho del drama de la humanidad no se va a ver en esta tierra. Entonces, la primera recomendación de Cristo dicha con un lenguaje un poco más, diríamos más positivo si cabe, es, amplia la mirada y date cuenta que el combate no se limita a esta tierra. Date cuenta que el combate se extiende más allá de la frontera de la muerte.

Sin eso, es imposible. Sin eso. Inmediatamente uno dice Bueno, pero ¿Qué justicia puede recibir la persona que es asesinada en un acto terrorista? Supongamos que se encuentra el terrorista que quizás se ha inmolado. No hay muchas posibilidades de que también cerca de nosotros empiecen a suceder esos casos. Supongamos que el terrorista no se ha matado y lo apresan y lo meten sesenta años de cárcel. Eso no le devuelve la vida al que murió. Eso no le devuelve la alegría al que perdió a un hijo, a un esposo, a su novia, a su niña. Entonces, lo primero que nos dice Cristo es -Mira, si te vas a quedar solo con la mirada de esta tierra y la justicia de esta tierra, vivirás víctima del miedo y vivirás prisionero de la amargura. Lo primero es ampliar la mirada. Segundo: Cristo nos invita a que tengamos confianza en un plan que supera nuestros planes.

Por eso nos invita a ver; las cosas, desde ese ángulo altísimo del Dios que todo lo conoce. Dentro de tu pequeña economía, dentro de tus pequeñas cuentas, dentro de tus pequeños planes, hay muchas cosas que no van a cuadrar, muchas. Es necesario que te eleves para comprender que hay cosas que trascienden tu mirada, como dice el profeta Isaías, O mejor, Dios a través del profeta Isaías: "Mis planes no son vuestros planes". Hay que mirar las cosas o saber que existe una mirada distinta. Es decir, hay que entender que cada uno de nosotros es parte de un tejido mucho más amplio que nos trasciende. Esa es una segunda ampliación de la mirada.

Podemos decir que la primera ampliación es temporal. Ve más allá de la muerte. La segunda mirada es una. La segunda expansión de la mirada es espacial. Mira que hay un plan de Dios que es mucho más grande. Dios sabe hasta cuántos son los pelos de tu cabeza. Dios tiene su propio plan. Y luego nos dice Cristo: "Yo me voy a pronunciar delante de Dios en favor tuyo, si tú das testimonio delante de los hombres de quién soy yo" Entonces, la respuesta al miedo, en síntesis, ¿Cuál es en el caso de Cristo? Lo que nos propone Cristo es la ampliación de la mirada y la confianza en Él. ¡Uy, qué duro! No está tan fácil, pero eso es lo que nos propone. Ampliar la mirada en clave temporal, diciendo: -No toda la justicia sucederá en esta tierra-. Ampliar la mirada en clave espacial diciendo: -No todo tiene que caber dentro de mi cabeza, hay un plan que me trasciende, y luego absoluta confianza en Cristo diciendo Sí, soy amigo suyo, desde ya seré amigo suyo para siempre-.

Estas explicaciones uno siente que se quedan cortas, pero los que no se han quedado cortos son los mártires, los mártires, los que no han renegado de su fe. Antes he mencionado el caso de los que han sido perseguidos por el Estado Islámico en Siria o en Irak. Son muy confortantes las palabras del nuncio del Papa en esa región. ¿Sabes lo que dijo el nuncio? No tenemos noticia de un solo cristiano que haya renunciado a su fe y se haya pasado a la fe del Islam por la persecución. ¡¡¡Han resistido. Es increíble!!! Han resistido.

Quiere decir que hay personas que sí se toman en serio su fe, que son capaces de decir no todo, no todo se ve en esta tierra. Son capaces de decir no, todo lo entiende mi cabeza, y son capaces de decir Pongo mi confianza, pongo toda mi confianza en Jesucristo, el Señor.

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