Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La Iglesia está formada por elegidos para servir, enriquecida por la diversidad y llamada a vivir en la unidad. Con audacia para evangelizar y prudencia para custodiar la fe, cumple la misión que ha recibido de Cristo.

Homilía ao11007a, predicada en 20260614, con 8 min. y 59 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de este domingo, mis hermanos, nos pone en tónica de misión o si voy a ser más preciso, en tónica apostólica, porque de lo que se trata es de la elección de los doce apóstoles y a aquella misión a que Cristo los envía. Y por eso, mis hermanos, estamos tocando un elemento esencial de nuestra fe. Porque seguramente recuerdas que en el Credo decimos que creemos en la Iglesia, que es una santa, católica y apostólica. Y cuando decimos apostólica no es simplemente una Iglesia que hace cosas, sino una Iglesia que se apoya en el testimonio de los apóstoles, es decir, en el testimonio de estos mismos varones que son mencionados en el Evangelio de hoy.

Pues bien, ¿Qué podemos aprender? Yo comparto lo que he recibido. Me encontré con algo interesantísimo. Un modo muy especial de leer el evangelio de hoy, con una serie de parejas, parejas de palabras que se complementan. Más que darte una explicación, quiero compartir lo que aprendí. Mira, por ejemplo, esta pareja de palabras: Elección y misión; elección y misión van unidas de tal manera que el que es elegido, el que es escogido, es escogido para servir. No es escogido simplemente para un privilegio, no es escogido como para darle una medalla, es escogido y esa es una señal particular de amor. Pero para que sea también una señal de amor para los demás. Es decir, la elección está relacionada con la misión. La vocación está relacionada con el servicio.

Elección va con misión. Esas son dos palabras que es necesario comprender juntas. Porque si nosotros separamos la elección de la misión, convertimos la elección simplemente en lo que dije antes, un premio o un privilegio. Y ahí es cuando entra esto que le fastidiaba tanto al Papa Francisco y que tiene que fastidiarnos mucho a nosotros y que se llama pues básicamente -Clericalismo-. Es ese tomar mi elección como una especie de eso de privilegio, como que yo soy mejor o yo soy superior, simplemente porque he sido elegido. No, hermano. Tú fuiste elegido porque de lo que se trata es de que sirvas. De eso es de lo que se trata. Se trata de que ayudes, se trata de que propagues la buena noticia. Eso es lo esencial de tu llamado. Entonces. Elección va con misión.

Ahora miremos otras dos, diversidad y unidad. Si tú miras el conjunto de los doce apóstoles, te das cuenta que era un grupo supremamente diverso, porque ahí te encuentras personas muy cercanas al mundo griego y eso se nota en los nombres. Nombres como Andrés, como Felipe son nombres completamente griegos, Andreas, Filipos son los nombres originales en griego. Y estos apóstoles, por ejemplo, estaban en la zona de Galilea, la región de Galilea, que estaba bastante, bastante influida por el mundo griego. Y cuando digo mundo griego te estoy diciendo que no estaban tan cercanos a la cultura judía ni a la raíz judía. Entonces ahí tienes esa tendencia, llamémoslo griega, casi podríamos decir paganizante o por lo menos con sospecha de paganismo.

Pero por otro lado te encuentras otros apóstoles como Santiago o como por ejemplo, ¿Cuál podríamos mencionar también ahí? Simón, el mismo Simón, Simón, el apóstol llamado este que dice Simón el Zelote y Simón Pedro, porque es que el nombre Pedro se lo puso Cristo a un hombre que se llamaba Simón. Pero los nombres Simón y Jacobo, que es de donde viene el nombre Santiago en nuestro español actual, pues Jacobo es un nombre típicamente o completamente judío, porque Jacob imagínate un nombre enteramente unido a la historia del pueblo elegido. Y lo mismo Simón, que es el nombre de una de las tribus. Y luego tienes otros dos apóstoles que se llaman Judas.

¿Por qué estoy mencionando esto? Para decir que el grupo de los apóstoles era supremamente diverso y esa diversidad es parte de la riqueza del Colegio Apostólico, así como también es un desafío, porque en medio de la diversidad hay que buscar la unidad y este será un desafío permanente. En la Iglesia siempre habrá las dos tentaciones. Habrá la tentación de buscar una diversidad en la que todo vale, en la que en realidad cada quien va, como se dice popularmente, a su aire. Y ese es un riesgo de desgarramiento de la Iglesia. Pero existe también el otro riesgo y es pretender uniformarlo todo, controlarlo todo, es decir, tener una iglesia en la cual, pues todos obremos más o menos como soldaditos de plomo o como robots.

Y hay gente que quiere así, quiere controlarlo todo, quiere manejarlo todo y quiere una uniformidad absoluta; pues la Iglesia no puede ser de tanta diversidad que se desgarre, pero tampoco de tanta unidad que se robotice. Entre el desgarramiento y la robotización. La Iglesia tiene que jugar con la diversidad y la unidad y es algo bien complejo. Bien complejo y algo que pesa especialmente sobre las espaldas del sucesor de Pedro. Un motivo más para orar siempre por el Papa. Entonces la primera pareja de palabras era elección y misión. La segunda pareja es diversidad y unidad. La tercera pareja que nos interesa aquí y que también tiene una gran riqueza, es la audacia y la prudencia.

Audacia ¿Por qué? Porque piensa que estos hombres apenas estaban iniciando su camino de formación. Es decir, Cristo está tomando un riesgo cuando los envía a ellos. Un riesgo bastante grande. Cristo se está arriesgando con ellos. Esa es su audacia. Pero al mismo tiempo hay prudencia. Cristo dice Ustedes no están listos todavía para ir a tierra de paganos, es decir, eso vendrá después. Y en el mismo evangelio de Mateo, de donde es tomada la lectura del evangelio de hoy, en el mismo San Mateo, hacia el final ya Cristo les dice ahora sí, vayan a todas las naciones. Pero eso es al final, al final. Por ahora, prudencia, por ahora se necesita. . . Mira no se pueden hacer todas las cosas.

Por ahora sí. Audacia hay que salir, como decía el Papa Francisco, Iglesia en salida. Pero al mismo tiempo, prudencia y prudencia significa mide bien tus fuerzas. No creas que lo puedes todo. No creas que lo tienes todo resuelto. ¿Audacia? Sí. Prudencia también. Entonces mira cómo en este evangelio se reúnen esas tres parejas de palabras que nos enseñan tanto. Elegidos, maravilloso, misioneros para servir. Diversos; Interesante una riqueza, pero puede caer en desgarramiento. Entonces diversidad y unidad, pero tampoco tanta unidad que se nos vuelva uniformidad y todos seamos robots que tenemos que obrar del mismo modo y pensar del mismo modo, y repetir las mismas palabras.

Y luego audacia. Iglesia que sale, iglesia que se lanza, pero al mismo tiempo Iglesia prudente, que sabe conservar el tesoro, que sabe lo que ha recibido y que no quiere perderlo. Enseñanzas benditas, enseñanzas maravillosas por las que agradecemos a Dios, sobre todo para que crezca nuestro amor a la Iglesia y nuestro amor a la misión. Gracias por estar aquí. Pienso que tú que ves estas palabras, seguramente también eres miembro vivo de la Iglesia y por eso este mensaje es especialmente para ti y para aquellos a quienes veas que es bueno compartirlo.

Que Dios te bendiga.

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