Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Para la misión necesitamos prepararnos para llevar con gozo la Palabra de Dios, que lleve a los demás la experiencia de ser amados y confiar en el Señor antes que en sus propios recursos, dinero ni carismas.

Homilía ao11006a, predicada en 20230618, con 7 min. y 19 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

En este domingo encontramos un llamado a la santidad, en la primera lectura y un llamado a la misión en el Evangelio. La santidad tiene que ver con lo que nosotros somos; la misión tiene que ver con lo que nosotros hacemos. Y por supuesto, hay una relación muy estrecha entre lo que uno es y lo que uno hace.

Así, por ejemplo, si una persona es, un gran escultor, seguramente hace muy bellas esculturas. Así que somos llamados a ser, pero también somos llamados a hacer. Interesante el llamado a la misión que aparece en el Evangelio. Es por supuesto, un texto de San Mateo, final del capítulo noveno y comienzos del capítulo décimo y la manera como Cristo los envía a la misión a sus apóstoles, nos muestra varias cosas. Vamos a tratar de subrayar algunas.

En primer lugar, nos damos cuenta que esta es una misión limitada. Hay que contrastar este capítulo décimo de San Mateo con el capítulo último de este Evangelio, que es el capítulo número veintiocho, Porque en el capítulo veintiocho Jesús les dice: "Vayan a todas las naciones" . En cambio, en este capítulo décimo se trata de una misión restringida:, "Vayan solamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel" .

¿Qué nos muestra esto? Nos muestra la pedagogía de Jesús, Él primero está, enviándolos a una misión pequeña, podríamos decir una misión piloto, una misión de prueba y solo después, ya con la gracia del Espíritu Santo y con la fuerza de la resurrección, los enviará a todas las naciones. Podríamos decir que estamos frente a una misión de entrenamiento. Cristo los está entrenando, los está formando. Pregunta para nosotros: ¿en dónde nos estamos entrenando nosotros? ¿en donde estamos aprendiendo a compartir la Buena Nueva?

Segundo elemento que llama la atención; Cristo los envía como una prolongación de su propia misión, es decir, lo que hace Cristo, que es sanar, que es exorcizar, qué es resucitar muertos; eso es lo mismo que ellos han de realizar. El discípulo está llamado a continuar, a prolongar la misión del Maestro. Lo que hace Cristo, eso es lo que tienen que hacer ellos. Y se trata fundamentalmente de una misión que trae alivio, una misión que trae descanso, una misión que trae sanación y liberación.

Y esto me hace acordar de un gran predicador del Evangelio, el sacerdote Emiliano Tardif, canadiense de nacimiento que realizó una gran obra de predicación. Y puesto que Dios le concedió a este sacerdote un tremendo don de sanación, decía él con un toque de simpatía: -Yo creo que la metodología de Jesucristo sigue vigente- y la metodología de Jesucristo es empezar por la sanación y por la liberación; empezar por el alivio. Porque solo aquel que ha tenido una experiencia inicial de amor, aquel que ha tenido una experiencia de sentirse amado, es la persona que está dispuesta a escuchar. Nada abre tanto los ojos como el saberse amado. Tus ojos se abrirán y verás lo que Dios quiere para ti. Tus oídos se abrirán y escucharás lo que es su voz y su plan.

Entonces mira las características que llevamos: Primera, que Cristo los envía de una manera restringida, se trata de un entrenamiento. Segundo, que ellos son prolongación de la misión de Cristo. Un tercer elemento que vale la pena que tengamos en cuenta: Cristo los envía con un acto profundo de confianza en la Providencia. Por eso les dice: -Mire, ustedes no se preocupen tanto de los recursos-. Incluso los envía, podríamos decir, con cierta pobreza. -No lleven tanto dinero, no lleven tantas cosas-. Podríamos decir que Cristo los restringe solamente a lo esencial. ¿Para qué? Para que aprendan en dónde está la verdadera fuerza, para que no pongan su confianza en ellos mismos ni en su mucha preparación, que no la tenían, ni en su mucho dinero, que tampoco lo tenían, para que no pongan su fuerza en nadie, sino únicamente en Él.

Eso es lo que Cristo requiere, eso es lo que Cristo quería. Y yo creo que estas tres lecciones son siempre válidas: Primera, necesitamos entrenamiento, necesitamos misioneros, que se preparen para llevar con gozo la Palabra de Dios. Segundo, necesitamos gente que prolongue la metodología de Jesús, que lleve a los demás, en primer lugar, la experiencia de ser amados. Y tercero, necesitamos gente que ponga su confianza en el Señor, que no se apoye tanto en sus propios recursos o dinero, o el carisma que supuestamente tienen.

Que tu confianza esté en Dios, porque ten la certeza de que el que está interesado, el que verdaderamente está interesado en la conversión de la gente, es el Señor. Nosotros somos simplemente canales, para que llegue a todos la gracia, el amor, la alegría y la paz de Cristo. Que el Señor te bendiga.

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